Intolerancia en la Cámara

Guía de Regalos

Es inconcebible que la Cámara de Representantes quiera imponer sus valores morales a las mujeres estadounidenses, bloqueando el acceso a procedimientos médicos legales como el aborto.

El terminar un embarazo es una decisión personal bajo la ley que corresponde a la mujer. El hombre por cuestiones de la naturaleza nunca va a tener que enfrentar una situación de este tipo.

Sin embargo, los 22 congresistas republicanos masculinos que integran el Comité Judicial —no hay ninguna mujer entre la delegación partidista que conforman el panel— enviaron al pleno de la Cámara Baja una medida para impedir de una vez por todas que haya fondos federales para que una mujer pobre pueda recurrir a esta atención y para evitar que los planes médicos bajo el “Obamacare” cubran el procedimiento.

El proyecto de ley aprobado el martes en la Cámara Baja prohíbe que cientos de miles de millones de dólares de créditos impositivos lleguen a las empresas y a individuos que compran planes de seguro médico que cubran el aborto.

La oposición al aborto surge de cuestiones morales y religiosas de quienes no quieren que sus contribuciones impositivas vayan a un procedimiento médico. Esta es una aberración porque un contribuyente no puede decidir el destino de sus impuestos, de lo contrario mucha gente podría decir que su dinero no sea usado para iniciar guerras.

Esta contradicción no cuenta para quienes quieren implantar desde el Congreso sus valores religiosos específicos a una población de una gran diversidad religiosa.

Es otro ejemplo de la intolerancia que predomina en la Cámara Baja, la que tiene atrapado al país en una cruel opción entre una agenda extremista y la parálisis legislativa.

Quizás no sea correcto hablar de la “guerra contra la mujer” de los republicanos que acusan los demócratas. Lo que sí es seguro es que con este tipo de acciones —y con los horribles comentarios que cada tanto algún republicano da sobre la mujer— el futuro electoral del partido se reduce cada vez más a los extremistas cuya meta es imponer a todos sus prejuicios.