El fútbol mexicano extiende sus redes a Costa Rica con jugadores e inversión

El Torneo de Verano que inició el pasado mes en Costa Rica se ha visto revolucionado por la llegada de un inversionista mexicano para hacerse cargo del modesto Santos y la inédita presencia de futbolistas también de México que, aunque veteranos, aún gozan de renombre.
El fútbol mexicano extiende sus redes a Costa Rica con jugadores e inversión
En la imagen, el portero mexicano, que llega de Chivas al fútbol de Costa Rica, Luis Michel. EFE/Archivo

San José, 8 feb (EFE).- El Torneo de Verano que inició el pasado mes en Costa Rica se ha visto revolucionado por la llegada de un inversionista mexicano para hacerse cargo del modesto Santos y la inédita presencia de futbolistas también de México que, aunque veteranos, aún gozan de renombre.

México es uno de los mercados más apetecidos para los futbolistas latinoamericanos por sus altos salarios, la excelente infraestructura deportiva y el nivel de su liga, por lo que es extraño que un jugador de ese país recale en algún lugar de Centroamérica.

El portero Luis Michel y el atacante Francisco “Kikín” Fonseca, ambos veteranos que vistieron con frecuencia la camiseta de la selección mexicana, han llegado este semestre a Costa Rica, donde han sido calificados como los fichajes más sonados de los últimos años.

Michel, de 34 años y proveniente de las Chivas de Guadalajara, se convirtió en el fichaje estrella del Saprissa, uno de los equipos más populares de Costa Rica pero que ya lleva tres años sin saborear un título.

Aunque el club no reveló cifras económicas del traspaso o el salario que percibirá el arquero, la prensa local asegura que es el futbolista mejor pagado de Costa Rica en muchos años.

Todos los focos de atención estuvieron sobre Michel el último mes y fue criticado cuando encajó el primer gol, pero esta semana el protagonismo lo tomó el “Kikín” Fonseca y el empresario mexicano Mohamed Morales, quien se hizo cargo del Santos.

El caso de “Kikín” Fonseca se parece mucho al de Michel. A sus 34 años, el exdelantero de los Pumas, el Cruz Azul, los Tigres y el Benfica portugués, llega al fútbol costarricense en el ocaso de su carrera.

Con el paso de los años, ha venido bajando su cuota goleadora y en Costa Rica espera brillar y servir como un referente para los futbolistas jóvenes del Santos, un equipo que nunca ha sido campeón en Costa Rica, pero que sí ha llegado un par de veces a una final.

Junto a Fonseca llegó al Santos el jugador Antonio ‘Hulk’ Salazar, también mexicano, quien a sus 24 años espera tomar ritmo y consolidarse.

Estos futbolistas recalaron en el modesto equipo del Caribe costarricense gracias al empresario mexicano Mohamed Morales, a quien la Junta Directiva del club cedió la administración del equipo por los próximo 15 años.

Morales, quien afirma tener negocios en el sector de la construcción en México, ha dicho a medios costarricenses que su objetivo con el Santos es invertir para desarrollar futbolistas de ligas menores y también abrirle espacio a jóvenes mexicanos para que inicien sus carreras.

En México se le conoce por ser un empresario de la farándula y por haberse hecho cargo hace unos años, sin mucho éxito, de la administración del equipo Veracruz.

El único caso similar al del Santos en Costa Rica es el del Saprissa, cuya mayoría de acciones fue vendida en 2003, durante una severa crisis financiera, al empresario mexicano Jorge Vergara, también dueño de las Chivas de Guadalajara

Saprissa es considerado el equipo más popular de Costa Rica y es, junto al Alajuelense, el que acumula más títulos locales con 29.

Bajo la administración de Vergara, el Saprissa ganó siete títulos locales, uno de la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol y logró el tercer lugar en el Mundial de Clubes de la FIFA en 2005.

En 2011, Vergara vendió sus acciones al grupo empresarial costarricense Horizonte Morado, por una cifra no divulgada, y desde entonces el club no consigue ganar un título.

En julio del 2013, los nuevos dueños del equipo pagaron una deuda de 2,3 millones de dólares a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y otras entidades estatales, que se fue acumulando con el paso de los años.