Usan visas “J-1” para explotar extranjeros en EEUU

Un informe denuncia que el programa de visas es utilizado por empresas para sacar provecho laboral
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Usan visas “J-1” para explotar extranjeros en EEUU
Cerca de 300,000 extranjeros obtienen visas “J-1” en 14 categorías de visitantes.
Foto: Archivo

Washington – El estudiante peruano Christian Llontop gastó $3,500 en 2011 para obtener una visa “J-1” y así explorar la cultura de EEUU pero, en vez, dijo que terminó trabajando “como un ilegal” en un hotel en Mississippi, y durmiendo en una cama con pulgas.

Según un informe divulgado este martes por el Southern Poverty Law Center (SPLC), el “choque cultural” de Llontop no es un caso aislado sino parte de un patrón en el que el programa de visas “J-1”, lejos de ser una herramienta diplomática, es cada vez más fuente de explotación laboral.

El informe de 44 páginas documenta abusos del programa supervisado por el Departamento de Estado y que cada año ofrece a miles de extranjeros la posibilidad de aprender inglés y sobre la cultura estadounidense.

Cerca de 300,000 extranjeros obtienen visas “J-1” en 14 categorías de visitantes, incluyendo académicos, investigadores, consejeros estudiantiles y niñeras.

Pero dos componentes del programa, uno de trabajo y viajes, y otro para becarios y capacitación laboral, son los más susceptibles a abusos, según SPLC.

Se calcula que cada año más de 130.000 extranjeros trabajan a tiempo completo en EEUU con visas “J-1”, como parte de ese programa de cuatro meses, que atrae principalmente a jóvenes de América Latina, Asia y Europa.

Muchos trabajan en hoteles, tiendas, restaurantes, cadenas de comida rápida y parques temáticos, con la ilusión de que podrán también hacer turismo.

Ya puesto en Biloxi (Mississippi), Llontop, de 21 años, trabajó limpiando cuartos en un hotel, y compartió vivienda con otros cuatro en un apartamento insalubre.

“Nos estaban cobrando $300 por persona, pero en esos cuartos no teníamos televisión ni cable, las camas tenían pulgas, los baños estaban sucios, y apenas teníamos muebles para guardar la ropa… las personas del hotel nos trataban como si fuéramos ilegales y pudieran hacer lo que quisieran”, dijo Llontop en entrevista telefónica desde Perú.

“Yo recomendaría a otros que investiguen absolutamente todo, los contratos, los empleadores, y no se lleven sorpresas”, subrayó Llontop, que encontró otro empleo en Nueva Orleans (Luisiana).

Según SPLC, los empleadores no pagan impuestos de Seguro Social, Medicare o desempleo federal, que conforman el 8% de sus gastos de nómina, y los “patrocinadores” y sus socios en el exterior se lucran porque cobran a los extranjeros “centenares o miles de dólares en cuotas” por sus servicios y que, al parecer, no están sujetas a regulaciones.

El programa, ideado por el Congreso hace 50 años para fomentar intercambios culturales y educativos, de cultura ofrece poco o nada, según SPLC, que urge reformas y advierte del “insaciable apetito de las empresas estadounidenses por mano de obra barata y explotable”.

“Los trabajos de limpieza en hoteles no están prohibidos en este programa, pero creemos que deberían serlo, porque conllevan mucho esfuerzo físico, pagan poco y no dan oportunidades de intercambio cultural”, dijo a La Opinión, Meredith Stewart, autora del informe y abogada de SPLC.

“No creemos que son unos pocos casos aislados… queremos difundir estos problemas para que el Congreso y el Departamento de Estado hagan cambios que mejoren el programa y regrese a su meta de proveer una buena experiencia cultural y de diplomacia”, explicó.

Consultada por La Opinión, Susan Pittman, encargada de prensa del Buró de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado, dijo que revisará el informe antes de comentarlo, y explicó que, en mayo de 2012, la agencia federal emitió regulaciones para mejorar el programa y exigir un componente cultural.

Además, “eliminamos a varias organizaciones patrocinadoras debido a violaciones del programa, y realizamos visitas a más de 1,500 sitios de empleo en 2013… nuestra prioridad es velar por la seguridad de los participantes”, subrayó Pittman, al señalar que también se pueden aplicar sanciones contra infractores.

Su oficina tiene una línea telefónica gratuita (1-866-283-9090) para recibir quejas, preguntas o comentarios de los empleadores, patrocinadores y participantes del programa.

El informe de SPLC se centró en ciudades sureñas con alta participación de extranjeros con visas “J-1”, en particular en el sector de servicios, incluyendo Myrtle Beach (Carolina del Sur), Gulf Shores (Alabama), Biloxi (Mississippi), y Lake Charles (Luisiana).

Maria.pena@impremedia.com