Meten orden en la perrera

TIJUANA, México.— La orden fue clara y ex profesa: custodiar la entrada de los aficionados sin utilizar la fuerza a menos de que fuera necesario.

Después de recibir las instrucciones de su comandante, el contingente de 60 policías antimotines se apostaron en las diversas entradas del Estadio Caliente para vigilar el ingreso de los aficionados.

El despliegue de seguridad fue acorde a la importancia del partido: Xolos y Galaxy disputaban el pase a semifinales de la Liga de Campeones de la Concacaf.

Vestidos con chalecos antibalas, cascos con visores de plástico, escudos de fibra de vidrio y bastones parar golpear, los representantes del escuadrón táctico estuvieron al alba, pero sólo eso, su intervención no fue necesaria.

Los seguidores de Xolos no son de los que les guste enfrentarse a la autoridad pero sí son de los que gustan imponer respeto dentro de su casa.

Las gradas de la perrera más grande de México se vistieron de rojo y negro, apenas y unos cuantos aficionados del Galaxy osaron hacerse presentes en territorio enemigo.

Al coloso del Boulevard Agua Caliente arribaron fanáticos de Mexicali, Ensenada, y del Sur de California para apoyar la carrera del equipo tijuanense rumbo al Mundial de Clubes.

La entrada al estacionamiento rápidamente fue copado por automovilistas que sin queja alguna pagaron un módico dolarito para poder ingresar.

Las avenidas adyacentes al estadio se transformaron en un carnaval y el canto de guerra de: “Xo-los, Xo-los, Xo-los” se hizo escuchar.

Los visitantes no pudieron pedir mejor comitiva de recibimiento: ataviadas con pantalones cortos ajustados, camisetas apretadas a su pecho y botas negras de tacón, las edecanes de Xolos dieron la bienvenida a los fan y más de un hombre suspiró ante la belleza de las jóvenes anfitrionas

En el Caliente, la fiesta siguió: Xolos y Galaxy escribían su capítulo del ahora conocido como el “Clásico de la Frontera”.