Supremo de EEUU duda respecto a casos contra anticonceptivos

Los jueces del Tribunal Supremo expresaron dudas sobre el argumento de que las creencias religiosas puedan eximir a un empresario de pagar los seguros médicos por uso de anticonceptivos
Supremo de EEUU duda respecto a casos contra anticonceptivos
Varias compañías han iniciado querellas para no obligarse a pagar anticonceptivos en los seguros de salud de sus empleados.
Foto: Archivo

WASHINGTON.- Los jueces del Tribunal Supremo de Justicia expresaron hoy dudas acerca de si las creencias religiosas de los empresarios les eximen del requisito, bajo la reforma del sistema sanitario, de pagar por anticonceptivos en el seguro médico de sus empleados.

La reforma sanitaria, promulgada en 2010 y considerada el logro legislativo mayor del presidente Barack Obama, estipula que casi todas las empresas con más de cincuenta empleados incluyan en sus seguros de salud el subsidio de los anticonceptivos.

Durante una hora y media las partes intercambiaron argumentos que van desde la libertad religiosa a la salud de las mujeres, y desde el mandato constitucional para que el Gobierno no imponga un credo a la cuestión de si las empresas tienen los mismos derechos que las personas.

Los casos argumentados hoy ante el Supremo son los de las firmas Hobby Lobby, una cadena nacional de venta de artesanías cuyos dueños son cristianos evangélicos, y Conestoga Wood Specialties, que fabrica gabinetes y es propiedad de menonitas.

Pero casi un centenar de compañías han iniciado querellas similares ante otros tribunales con el argumento de que la provisión de anticonceptivos viola sus creencias religiosas, y han pedido que se les exima de ese requisito tal como ocurre con las iglesias y con organizaciones afiliadas a iglesias.

Algunas de esas empresas se oponen a pagar por seguros médicos que cubran cualquier tipo de anticonceptivo, pero la mayoría de los querellantes cuestiona, en particular, dos formas de anticoncepción: la llamada “píldora de la mañana siguiente” que interrumpe la gestación, y los dispositivos intrauterinos que impiden la fertilización del óvulo y, según algunos expertos, aún si el óvulo es fertilizado evitan que se adhiera al útero.

El resultado en el Supremo, que se conocerá en los próximos meses, parece depender de la opinión del juez Anthony Kennedy quien hoy expresó sus dudas tanto acerca de los derechos de las empleadas como los de los dueños de empresa.

Por ejemplo, Kennedy preguntó cuáles serían los derechos de las mujeres si sus patrones, sustentándose en sus creencias religiosas, les ordenaran vestirse con burkas, el largo vestido que cubre la cabeza, el rostro y todo el cuerpo y que usan las musulmanas conservadoras.

Pero también Kennedy comentó que, bajo el mandato de la ley sanitaria, “una compañía con fines de lucro se vería forzada a pagar por abortos”.

Las tres mujeres en el tribunal, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Sonia Sotomayor en repetidas ocasiones preguntaron al abogado Paul Clement, portavoz de los demandantes, si, en el caso de que el Supremo falle a su favor, las compañías podrían objetar también por motivos religiosos procedimientos tales como las vacunas y las transfusiones de sangre.

Algunas organizaciones de mujeres han calculado que millones de empleadas serían afectadas por un fallo que exima a las compañías del requisito en los seguros médicos con cobertura de anticonceptivos.