Estrechan cerco a líder de Templarios en Michoacán

La cacería de “La Tuta” llega a cuevas, su cantado escondite; cerco federal y civil aprieta en Arteaga y Tumbiscatío
Estrechan cerco a líder de Templarios en Michoacán
"La Tuta" sigue prófugo de la justicia mexicana.
Foto: Archivo

CIUDAD DE MÉXICO.– Es cuestión de días, dice el líder de las autodefensas en Tepalcatepec, José Manuel Mireles. Calcula que esta misma semana. Pero otros dicen que podría ser cuestión de horas.

El otro jefe de los comunitarios, Estanislao Beltrán, conocido como “Papá pitufo”, ha encabezado la búsqueda (acompañado por un comando de policías federales y estatales) en los lugares más recónditos: un sistema de cavernas en donde, dicen, el jefe de Los Caballeros Templarios instaló un completo sistema de defensa y escondites.

Pero hay pocos lugares en dónde esconderse para Servando Gómez Martínez. Hacia el noreste de Arteaga, donde “La Tuta” tenía la cabeza de su reino personal –y fue visto por última vez–, sólo hay más peligro para él: la Carretera 37 lleva directamente a Nueva Italia, ruinas del imperio personal de Enrique “Kike” Plancarte, hoy muerto, y su base ahora en manos de las elementos federales y estatales. Y hacia el sur, sobre la misma Carretera 37, está Lázaro Cárdenas, tomado también por fuerzas conjuntas.

“La Tuta” fue visto por última vez en Arteaga. De hecho, a pocos kilómetros de allí, pero en la misma zona. No hay reporte de que pudiera haber escapado por carretera; lo que suponen, entonces, es que está en la región donde se asienta su familia y el grupo de pistoleros más cercano.

Los autodefensas hallaron una de las cuevas que utilizaba el jefe de Los Caballeros Templarios para esconderse de las autoridades, almacenar armas, droga y retener secuestrados. El escondite estaba en el cerro de Toscano, a 20 minutos de la cabecera municipal de Arteaga, de donde es oriundo Gómez Martínez.

Desde hace tiempo se sabe que “La Tuta” o “El Profe” tenía un sistema de cuevas como escondite. Las cuevas habían sido denunciadas desde hace meses por los líderes de las autodefensas.

La búsqueda de Gómez Mártínez en el inhóspito lugar fue liderada por “Papá Pitufo”. Antes, de acuerdo con distintos reportes de prensa, se inspeccionaron tres viviendas de propiedad de Gómez Martínez y sus padres.

Creen que no está más lejos que los límites de Tumbiscatío. Cerca, hace unos días, fue detenido Gilberto Meza Macías, jefe de tenencia de la comunidad de Infiernillo, y dos agentes municipales a quienes acusan de proteger al capo.

Gómez Martínez, quien en el pasado se desempeñó como maestro de escuela, es en este momento el principal objetivo de las autoridades.

El máximo líder de Los Caballeros Templarios, Nazario Moreno, alias “El Chayo”, quien fue dado por muerto por el gobierno de Felipe Calderon Hinojosa en 2010, fue abatido por fuerzas federales el pasado 9 de marzo.

Un mes después también fue abatido en el céntrico estado de Querétaro Enrique “Kike” Plancarte, jefe financiero y el tercero al mando de Los Caballeros Templarios, después de Moreno y Gómez.

Antes, el 27 de enero, elementos del Ejército y de la Procuraduría General de la República (PGR) capturaron a Dionisio Loya Plancarte, “El Tío”, uno de los líderes templarios por quien se ofrecía una recompensa de 30 millones de pesos.

Los Caballeros Templarios surgieron en 2011 como sucesores de La Familia Michoacana. La posible caída de “La Tuta” marcaría el fin quizás no del cartel, pero sí de toda una era.

A los Templarios se les acusa, aparte de cometer todo tipo de violaciones federales (ejecuciones, desapariciones, secuestro, extorsión, tráfico de drogas) de llevar a cabo rituales de iniciación que pudieron incluir, según testimonios del gobierno mexicano, consumo de órganos humanos, específicamente de niños.

“Esta semana se resuelve ese asunto, pero tenemos que seguir porque están los mandos medios, el administrador y todos los otros grupos”, dijo Mireles en entrevista con el noticiero matutino de W Radio. Agregó que “La Tuta” está cercado por las fuerzas federales y sólo están esperando a que se entregue y en caso de que no lo haga, el Ejército y la Marina podrían capturarlo en “dos o tres días”.