La renovación del VA

Muy pocos temas unen hoy en Washington a republicanos y demócratas como la causa de los veteranos de guerra. Más allá del patriotismo, la atención médica a los soldados que son enviados a una guerra es un compromiso nacional.

Por ese motivo, primero el Senado confirmó rápidamente y por unanimidad al veterano de guerra, y ex jefe ejecutivo de Procter & Gamble, Robert McDonald para encabezar la Administración de Veteranos (VA) y ayer se promulgó un paquete de reformas en la atención médica, autorizando el desembolso de 17,000 millones de dólares por cinco años.

La necesidad de un nuevo liderazgo y de cambios en el servicio surgió ante los reportes y posteriores estudios mostrando largas listas de espera y demoras para atender a pacientes, resultando en por lo menos una veintena de muertos. Con posterioridad se supo que se falsificaron reportes internos para mostrar una espera menor, y hasta se repartieron bonificaciones entre sus ejecutivos basados en esa información.

La misión de McDonald es encarrilar una burocracia gigantesca que parece estar fuera de control. Para ello, el nuevo secretario del VA cuenta con nuevos poderes, más dinero y flexibilidad para mejorar la agencia federal y la atención. Por ejemplo se facilita el despido de personal, da fondos para abrir mas centros de atención y permite a los beneficiarios buscar una atención privada en caso de haber mucha demora en el VA.

La ciencia ha permitido que haya menos soldados estadounidenses muertos en Afganistán e Irak, que en conflictos anteriores, en cambio la cantidad de heridos es mucho mayor. Esto coloca al VA en un situación de atender a más beneficiarios por un periodo más prolongado. Lo que aumenta considerablemente el costo total de atención .

Las reformas ayudarán a los cambios, pero es necesario también modificar la cultura burocrática del VA, de esta manera se podrá atender con mas eficiencia a los soldados heridos física o mentalmente por la guerra.

Si las guerras fueron justas o injustas, no es relevante para la atención de los soldados enviados a ella. Como suele ocurrir, los líderes políticos temporales son los que los mandan a combatir, pero es la nación la que tiene el compromiso de asistir a los soldados que regresan.