La frontera equivocada
El debate político sobre la seguridad fronteriza suele caer irremediablemente en la línea que separa Estados Unidos – México. Sin embargo, los recientes acontecimientos en Otawa, en donde un extremista musulmán irrumpió armado en el parlamento canadiense, indica que el peligro de infiltración terrorista está más al norte que al sur.
No es nueva la idea que la frontera con Canadá sea vulnerable a la entrada de terroristas a Estados Unidos.
El ex comisionado de la Agencia de Protección de Aduanas e Inmigración, Alan Bersin, señaló claramente esta posibilidad en su testimonio ante el Senado en 2011, afirmando que “es comúnmente aceptado que hay una amenaza (terrorista) más significativa” desde Canadá que desde otros países. Bersin posteriormente dijo que su agencia tenía registrados más casos de personas con antecedentes terroristas entrando a Estados Unidos desde Canadá que desde México.
Uno de ellos fue Ahmed Rassam, quien fue detenido en 1999 con explosivos destinados a un atentado en el Aeropuertos Internacional de Los Ángeles. Rassam ingreso a Estados Unidos por Canadá.
Todo esto, como el incidente reciente, no quiere decir que hay una amenaza terrorista inminente desde Canadá hacia Estados Unidos. Eso equivaldría a crear una histeria similar a la que se ha formado en relación a la frontera con México.
La diferencia es que con respecto a la frontera sur no existen los antecedentes que hay con Canadá, pero eso no impide a los políticos utilizar la línea limítrofe con México para asegurar que desde allí hay un peligro terrorista.
El congresista Duncan Hunter (R-CA) es el mejor ejemplo de las denuncias irresponsables, al asegurar que terroristas de ISIS ingresaron desde México, con banderas y todo. Posteriormente Hunter debió retractarse diciendo que eran terroristas de otras facciones que no son ISIS. Lo cual tampoco fue demostrado.
La seguridad nacional es una cuestión seria que es manipulada para asustar con fines políticos, recurriendo a los peores estereotipos. Si fueran responsables estos políticos, también hablarían de la vulnerabilidad de la frontera más larga del mundo, la que existe entre Estados Unidos y Canadá