CIA mintió al Congreso sobre uso de tortura en cárceles clandestinas

Agencia afirma que tortura fue útil para frenar ataques terroristas
CIA mintió al Congreso sobre uso de tortura en cárceles clandestinas
El Senado tomó cinco años en presentar el informe.

Washington.- La Agencia Central de Inteligencia (CIA) mintió al Congreso y al gobierno sobre la severidad del uso de la tortura de presuntos terroristas en celdas clandestinas pese a que el método no ayudó a los servicios de inteligencia, según un esperado informe divulgado por el Senado.

En 528 páginas, el informe del Comité de Inteligencia del Senado, fruto de una investigación de cinco años, resume un documento de más de 6,000 páginas sobre las tácticas usadas contra buena parte de los 119 detenidos por la CIA tras los atentados de 2001.

Según el informe, la tortura no ayudó a recabar buenos datos de inteligencia, la CIA engañó al Congreso y a la Casa Blanca sobre la brutalidad del programa secreto y su eficacia, y la gestión del mismo tuvo graves fallas.

Cinco funcionarios de alto rango de la Administración Obama reafirmaron su prohibición de la práctica y dijeron que vigilarán a los grupos terroristas en las redes sociales.

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“Ya hay una ley de antes de 2001 contra la tortura, pero fue ignorada… como lo señaló nuestro propio informe. Dependerá del Departamento de Justicia enjuiciar a quienes violan las leyes federales”, dijo a este diario Thomas Pickering, exsubsecretario de Estado y exembajador ante la ONU y en seis países, incluyendo El Salvador.

El informe ha reabierto viejas pugnas sobre la validez de métodos coercitivos, que fueron abandonados en 2007 y prohibidos por la Administración Obama a partir de 2009.

Las técnicas incluyeron la “asfixia simulada” (“waterboarding” en inglés); “rehidratación anal”; confinamiento en celdas estrechas; privación del sueño; exposición al frío; aislamiento prolongado, y posturas incómodas de forma prolongada.

En total, 119 presuntos terroristas –por primera vez identificados por nombre- estuvieron en esas cárceles secretas.

De éstos, 39 fueron torturados, incluyendo el presunto “cerebro” del 11-S, Abu Zubaydah, interrogado durante 17 días consecutivos y sometido a la “asfixia simulada” en 183 ocasiones.

Otros 26 no debieron estar detenidos porque no suponían una “amenaza” ni planeaban actos terroristas contra EEUU.

El director de la CIA, John Brennan, dijo en un comunicado que los datos de los interrogatorios sí ayudaron a “frenar ataques, capturar a terroristas y salvar vidas”, y aseguró su agencia ha adoptado “medidas correctivas”.

La senadora californiana y presidenta del Comité de Inteligencia, Dianne Feinstein, lamentó que la CIA, a sabiendas, desplazó al exterior a agentes con historial de graves problemas personales, profesionales y de ética.

Mientras, el senador republicano de Arizona y exprisionero de guerra John McCain afirmó que la tortura viola los convenios internacionales, si bien EEUU necesita “información fehaciente” para combatir el terrorismo.

Los terroristas se valen de cualquier pretexto y “usarán este informe… como excusa para atacar a estadounidenses”, advirtió.

Según el informe, decenas de documentos y videos fueron destruidos.

No fue hasta 2006 cuando el entonces presidente George W. Bush finalmente recibió detalles de la CIA sobre las tácticas.

En uno de los documentos, el entonces abogado de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, pareció sugerir que se suprimiera la referencia a la “asfixia simulada”.