Los ‘polleros’ han cambiado de tácticas

Los precios del cruce ilegal dependen de la ruta escogida

@Yorshmore

Desde hace más de cinco años, cuando estaba en su mero apogeo la recesión económica en Estados Unidos y los polleros tenían pocos clientes, empezaron a surgir grupos que se dedicaban al secuestro de migrantes, cuenta Víctor Clark Alfaro, director del Centro Binacional de Derechos Humanos.

La clientela disminuyó en un 70% y como consecuencia un gran número de polleros están realizando actividades distintas a las que comúnmente se dedicaban, señaló el experto en temas migratorios.

Eso también ha provocado que los precios para cruzar hayan incrementado considerablemente, hasta $20 mil y que se hayan explorado otras formas de cruce.

Un estudio del Colegio de la Frontera Norte (El Colef) destaca que en 2010 el 27.3% de los migrantes deportados dijo haberse enfrentado a una situación que puso en riesgo su vida al cruzar la frontera por Baja California, mientras que por Tamaulipas y Coahuila la respuesta fue de casi el 70%.

Actualmente ese porcentaje se estima que es mayor por la actividad de grupos delictivos a lo largo de toda la frontera.

“El cruce se ha vuelto más mortífero que nunca”, señaló María Dolores París, investigadora de El Colef”En el año fiscal 2012 la Patrulla Fronteriza reportó haber encontrado 463 cuerpos de migrantes que intentaban cruzar la frontera, 23% más que en el 2011″.

– Caminando, por las montañas de Tecate: de $3,000 a $8,000.

– En lancha, saliendo de Rosarito o Ensenada: $10,000.

– Por avioneta, en la frontera de Texas: $16,000.

– En automóvil, con documentos de otra persona: de $10,000 a $15,000.

– Por la línea, con la complicidad de agentes de inmigración: $20,000.

Aún dolorido por la golpiza que le pusieron, temeroso y desconfiado, “José” camina por una oscura calle de esta ciudad recordando el día que lo secuestraron, cuando pensó que iba a morir.

“La muerte la miré cerquita”, dice este migrante mexicano de 49 años de edad que a finales de octubre cayó en las garras de una red de polleros secuestradores que opera en Tijuana y Tecate.

“Pensé que me iban a matar”, recuerda. “Estaba tirado en el suelo y con una piedrota me dijeron que me la iban a dejar caer en la cabeza, pero me la tiraron en la espalda“.

A pesar de que sus familiares en Los Ángeles ya habían pagado vía Western Union $4 mil de los $8 mil que habían acordado por el cruce a través de las montañas de Tecate, los secuestradores llamaron por teléfono a su hermano en Jalisco para exigirle el pago de otros 50 mil pesos.

Puñetazos, patadas y golpes con un leño de por medio, los secuestradores amenazaban al hermano con cortarle los dedos.

“Tenían las tijeras en mis dedos y yo gritaba: ¡Págales carnal, págales!”.

José fue enganchado por esta red de polleros secuestradores a través de una mujer conocida como Jazmín que conoció en los alrededores de la línea fronteriza para cruzar a San Ysidro.

La mujer, que además se dedica a ofrecer a los peatones cruzar la frontera de manera más rápida en camiones turísticos, se le acercó de manera disimulada y le dijo que tenía “la conecta” con un pollero.

Hace ocho años José cruzó por primera vez la frontera de manera indocumentada para trabajar como jardinero en el Valle de San Fernando.

Solía ir a Jalisco para visitar a sus papás.

La última vez que cruzó fue en 2010, cuando pagó $3 mil al coyote.

Pero esta vez cayó en manos de una red de secuestradores que empieza con la mujer “enganchadora”, luego con un chofer de minibús que lo llevó al Aeropuerto de Tijuana para presentarlo con un tal “Señor Rodolfo”, después con un taxista que lo trasladó al crucero de la 5 y 10.

Ahí un joven lo llevó en una camioneta Cherokee a una zona despoblada kilómetros más adelante de Tecate y cuando caminaban por un sendero fue entonces que se le aparecieron dos hombres encapuchados, vestidos de negro y con rifles de alto poder.

“Me soltaron dos días después, me dijeron que caminara, hice ocho horas para llegar a Tecate, sólo me habían dejado 15 pesos, porque los 3,500 pesos que traía también me los quitaron”, relató.

Pidiendo limosna José consiguió el total del pasaje para un camión que lo llevó de regreso a Tijuana.