Sudamérica: La izquierda se consolida

Pese a conservar el poder baja la popularidad de algunos líderes

Bogotá — Sudamérica cierra el 2014 marcada por los avances hacia la paz en la guerra que parecía eterna y con la confirmación de que la izquierda sigue liderando el tablero geoestratégico del subcontinente. La reelección de Dilma Rousseff, por sólo tres puntos, ha consolidado la hegemonía de su bloque, tal y como lo venía haciendo en la última década.

El poderoso grupo de la izquierda democrática se ha fortalecido además con la victoria de Michelle Bachelet en Chile (arrebatando a la derecha la presidencia), la continuidad del Frente Amplio en Uruguay (gracias al triunfo de Tabaré Vázquez) y el éxito económico de Ollanta Humala al frente del Perú.

A Dilma no le basta con liderar la zona. Desde que resultó reelegida en octubre dedicó gran parte de sus esfuerzos a asumir los principios del candidato derrotado, el liberal Aecio Neves, empezando por un severo ajuste de su enflaquecida economía, recortando incluso gastos sociales. La lucha contra la corrupción, con el escándalo de Petrobras sacudiendo con virulencia al oficialista Partido de los Trabajadores, se ha convertido a la fuerza en otro de los ejes de su gabinete.

En parecida tesitura, recuperar la iniciativa, se encuentra Bachelet, quien padece mínimos históricos en su popularidad (sólo 38% la aprueba). Cifras económicas a la baja y las protestas ante fallos en los servicios, algo ya visto en Brasil durante el Mundial, han golpeado en la línea de flotación de la Concertación.

Tormentas internas

Los tres países de la Alianza Bolivariana (Alba) más Argentina, revolucionarios y populistas, se han alineado con la otra izquierda cuando más falta hacía. La grave crisis económica que enfrenta Venezuela y las denuncias por violación de los derechos humanos durante las protestas opositoras han necesitado de un férreo apoyo en los distintos foros de Unasur, Celac, Mercosur, OEA, incluso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En todos ellos, las alianzas se han mantenido, pese a las críticas en el interior de sus países. No así en Bolivia, donde el líder indígena Evo Morales ha vuelto a salir elegido por tercera vez con más del 60% de los votos

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Al margen de las dos grandes mayorías sólo han permanecido el conservador paraguayo Horacio Cartes y Juan Manuel Santos, reelegido presidente en Colombia pese a perder la primera vuelta electoral frente al candidato uribista. La victoria in extremis de Santos, gracias a su apuesta por los diálogos de paz con las FARC, necesitó de los votos de la izquierda local, sobre todo en Bogotá. Una vez más, la izquierda marcando el ritmo…

Todo el mundo sabe en Colombia que el principal objetivo de Santos es llevar a buen puerto la paz. El secuestro del general Alzate y un cierto hastío de la población le han zarandeado, pero no importa: en el horizonte colombiano se dibuja la bandera de la paz, tras casi 60 de una guerra civil que ha costado 250,000 víctimas mortales y casi 5 millones de desplazados. Vale la pena.