La batalla interna de los demócratas

Presten atención a lo que acontece en Chicago. Si Jesús “Chuy” García gana entonces el Partido Demócrata será obligado a pensar muy cuidadosamente acerca de su futuro

El alcalde de Chicago Rahm Emanuel y su ahora rival en la segunda vuelta, Jesús García.
El alcalde de Chicago Rahm Emanuel y su ahora rival en la segunda vuelta, Jesús García.
Foto: La Raza

Durante los últimos 15 años la ciudad de Chicago ha desempeñado un papel importantísimo en la lucha de los inmigrantes, la actual campaña electoral para alcalde es una muestra más que esta lucha va tener una influencia política al nivel nacional.

Chicago dio luz a la presidencia de Barack Obama cuyo primer jefe de gabinete es el actual alcalde, Rahm Emmanuel. También fue la cuna de la carrera política del congresista Luis Gutiérrez. Durante los últimos cuatro años de la administración de George W. Bush y los primeros seis años de la administración de Obama, la batalla sobre los inmigrantes se llevaba a cabo, a nivel nacional, dentro del Partido Demócrata. Rahm Emmanuel había sido en el Congreso el encargado de coordinar las campañas electorales de dicho partido. Instaba a los candidatos demócratas en los estados “rojos” (donde predomina el apoyo popular para los republicanos) a votar a favor del muy odiado proyecto de ley “Sensenbrenner”. Como jefe de gabinete de Obama, Emmanuel jugaba un papel muy importante en obstaculizar cualquier legislación de reforma migratoria, aun cuando su Partido Demócrata contaba con mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes.

Al otro lado, el congresista Luis Gutiérrez hizo campañas por lo largo y ancho del país para promover las reformas migratorias, insistiendo que el presidente Obama utilizara su poder ejecutivo para poner alto a las deportaciones.

Mientras la mayoría de los norteamericanos observaban el pleito político entre los demócratas y republicanos, los latinos observábamos ansiosamente la lucha entre Gutiérrez y Emmanuel por el corazón del presidente Obama. Como se sabe, Gutiérrez ganó aquella batalla pero no antes de que fueron deportados dos millones de inmigrantes y la separación de millones de familias.

Hace cuatro años, Rahm Emmanuel renunció a su puesto en la Casa Blanca para postularse como candidato para alcalde de Chicago. Con el respaldo de Obama ganó la elección, pero sin poder atraer la mayoría del sufragio latino. Bajo presión, empezó el proceso de cambiar sus posiciones sobre la reforma migratoria.

Ahora en su campaña para elegirse para un segundo plazo, ha tropezado con Jesús “Chuy” García quien ha logrado imponerle una elección de desempate. Esta batalla a nivel municipal refleja la batalla interna del Partido Demócrata a nivel nacional. Y ahora, cuando nos quedan tres semanas hasta el día de la segunda vuelta, García parece tener una margen favorable a pesar del hecho que Emmanuel tiene un fondo electoral de millones de dólares. García era uno de los fundadores de la coalición de afronorteamericanos y latinos que logró elegir a Harold Washington como alcalde de Chicago en los 1980.

A medida que íbamos ganando la batalla en contra de las deportaciones y la separación de familias en el transcurso de los últimos 15 años, nos ha quedado cada vez más clara la importancia de ganar la batalla dentro del Partido Demócrata. Nos da orgullo que al fin, el presidente Obama ha empleado su autoridad ejecutiva para nuestro beneficio. Pero no podemos olvidarnos la larga trayectoria de oposición dentro el Partido Demócrata, oposición que causó el fracaso de los proyectos de reforma migratoria aun cuando contaban de mayorías suficientemente grandes para haber podido aprobar la legislación. Por eso es que la comunidad latina apoya casi 100 por ciento a Chuy García en esta elección.

Presten atención a lo que acontece en Chicago. Si Jesús “Chuy” García gana entonces el Partido Demócrata será obligado a pensar muy cuidadosamente acerca de su futuro. Hillary Clinton, originaria de esta zona, también debe estudiar cuidadosamente los resultados de nuestra elección. En los últimos 15 años nuestra comunidad latina ha avanzado mucho. Ya no vamos a aceptar puras promesas como fue el caso con Obama. ¡Vamos a prestar atención cuidadosa a lo que hay detrás de las promesas!

Al otro lado del Océano Atlántico se está tomando lugar en Israel. Por primera vez palestinos que son ciudadanos de Israel se han podido unir por primera vez. Juntos tienen 20% del voto y muy bien pueden constituirse como la tercera fuerza electoral en el Estado Judío. Si pueden mantener esta unidad, los palestinos que viven en Israel alcanzarán un nivel de poder sin precedencias. El futuro del conflicto entre Israel y Palestina podría depender más del crecimiento y unidad de estos Israelí-Palestinos que de otros fenómenos internacionales.

De la misma manera, las relaciones, en el futuro, entre América Latina y los Estados Unidos pronto pueden depender de la creciente comunidad latina en los Estados Unidos —pero solo si podremos mantener la unidad que hemos mostrado en el caso de inmigración durante los últimos 15 años.