Inmigrantes no paran de madrugar por licencias de manejo

A casi tres meses de que entró en vigor la ley AB60, las largas hileras no se acaban debido a la alta demanda

Inmigrantes no paran de madrugar por licencias de manejo
Los indocumentados siguen madrugando para obtener su licencias de conducir.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

@aracelimartinez

“Buenos días, buenos días. ¿Están en línea? Necesito saber quién está en línea. Aquí les voy a dar la solicitud”, gritaba a voz en cuello un empleado del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) a los inmigrantes que esperaban a que las puertas se abrieran.

Alejandro y Jorgelina Rodriguez, inmigrantes de Puebla, México llegaron a las cuatro de la mañana para ser los primeros en la línea de entrada a las oficinas del centro de procesamiento de licencias para manejar en Granada Hills, un vecindario del Valle de San Fernando.

“Madrugamos porque tenemos que trabajar más tarde”, dice Alejandro quien lleva 25 años de manejar sin licencia. Su esposa Jorgelina lleva cinco años que conduce sin licencia.

A casi tres meses de la entrada en vigor de la ley AB60, que autoriza las licencias de manejo a los inmigrantes indocumentados en California, los inmigrantes no cesan de madrugar y hacer largas líneas de espera, antes de que abran las oficinas del DMV, a las 8 de la mañana.

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“Los sábados es el peor día, cuando más gente viene más temprano, y hacen largas filas. Pero también los lunes, miércoles y viernes son días pesados”, coincidieron en señalar varios guardias de seguridad del centro de procesamiento de licencias de Granada Hills, uno de los cuatro centros que el DMV abrió en el estado específicamente para que vayan las personas que no tienen citas.

“Me han comentado que aquí lo atienden mejor a uno, porque en otras oficinas del DMV nos discriminan. Por eso manejé casi 30 millas desde Inglewood para venir aquí”, comenta Jeremías Gómez quien llegó a las cinco de la mañana. “No tengo cita, pero estoy listo para hacer el examen escrito; y feliz porque nos han dado la oportunidad de tener licencia. Así que vale la pena madrugar”, dice este inmigrante guatemalteco de oficio pintor, quien lleva ocho años de conducir sin licencia.

Álvaro Campos también mañaneó para traer a su esposa Yvonne Marroquín a sacar su licencia. “Queremos ser de los primeros porque ella la necesita mucho para llevar a los niños a la escuela, y vende zapatos por catálogo”, dice Campos quien tuvo que pedir permiso en su trabajo para llegar tarde.

Raúl Villegas de 19 años también se levantó temprano y manejó desde el este de Los Ángeles hasta Granada Hills para solicitar su licencia de manejo. “Vine directamente aquí a este centro para no tener que esperar meses por una cita”, observó.

“Al principio, cuando las licencias se comenzaron a dar, teníamos filas con 450 personas o más; ahora son de 250 en promedio, pero la gente continúa llegando muy temprano para hacer fila, y ser de los primeros”, dice uno de los guardias de seguridad del Centro de Procesamiento de Licencias de Granada Hills.

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A Daniel Romo, un trabajador en una mueblería, el esfuerzo de levantarse temprano para llegar a Granada Hills le dio frutos. Para las 8:40 de la mañana, salió orgulloso, ya con su permiso para manejar.

“Me habían dado la cita hasta el 28 de junio. Así que decidí no esperar y llegué a las 5:30 de la mañana para hacer fila y asegurar un buen lugar”, dijo este inmigrante quien dice vivió un suplicio durante los 15 años que manejó sin licencia. “Atemorizado de que me fueran a quitar el carro; o la policía me fuera a parar”, comenta.

Kirk Wagner, un ciudadano estadounidense, sobresale en la larga línea de inmigrantes que aguardan para que las puertas del DMV se abran.No es común ver ciudadanos estadounidenses anglosajones en las colas por una licencia.

¿A qué ha venido por aquí?

Vine ayudar a mi amigo Daniel Romo. Le di un raite luego que averiguamos que aquí se podía sacar una licencia sin hacer una cita. De otra manera tiene que esperar un par de meses. Y ha sido una gran experiencia madrugar. Es muy divertido, comenta el anglosajón.

Wagner dice que es fantástico que los inmigrantes como su amigo Daniel Romo puedan tener una licencia de manejo. “Es algo que debió pasar hace mucho tiempo. Darles licencia, es lo más seguro para todos”, observa.

Y agrega: “Desde el punto de vista religioso es una cosa muy cristiana, ayudar a otros, y a los inmigrantes que vienen aquí a tener un nuevo comienzo. Es un gran problema si nadie los ayuda. Es como si yo me mudo a su país, voy a necesitar mucha ayuda”.

Algunos inmigrantes de Guatemala como Doris Pérez no tuvieron suerte. Se fueron con las manos vacías sin la ansiada licencia, después de madrugar y esperar horas en las líneas.

“No me aceptaron la matrícula consular de Guatemala, que porque el sistema de barras no lo agarran las máquinas del DMV, y me mandaron a una segunda revisión”, dice Pérez quien lleva seis meses que maneja.

“Ahora voy al Consulado para ver que me dicen porque la matrícula expira hasta el 2018”, comenta desanimada.

Gabino Israel Mazariegos Macario, otro inmigrante de Guatemala tuvo problemas también con su matrícula consular . “La empleada me dijo que regrese en seis meses, que la máquina no la pudo leer. La verdad me siento muy frustrado. Yo quería ya hacer mi examen de manejo para tener mi licencia pero no se pudo”, externa Mazariego, residente de Canoga Park, y trabajador de la construcción. “Estoy un poco preocupado”, comenta.

Armando Botello, portavoz del DMV dijo que la matrícula consular de Guatemala de 2002 a la fecha y el documento personal guatemalteco de 2012 a la actualidad son aceptados. “Sólo deben estar vigentes”, comentó.

El cónsul de Guatemala en Los Ángeles, Francisco Cuevas afirmó que son pocos los guatemaltecos que se han quejado porque no les aceptan los documentos expedidos por el Consulado.

“Cuando vienen, atendemos la queja, e inmediatamente nos contactamos con el DMV. Hay una buena comunicación. Inclusive cuando ellos tienen dudas de algún documento, se ponen en contacto con nosotros, y verificamos en nuestra base de datos que ese certificado de nacimiento o tarjeta consular sea legítima”, expuso.

“Nuestra propuesta es que no sean tan discrecionales. Lo que ha sucedido en que son algunos personeros que están en las ventanillas que no conocen a profundidad la decisión administrativa de atender esos documentos”, expuso el cónsul.