Editorial: La lección de Ferguson

El temor y la desconfianza son claves en este desencuentro entre civiles y policías.

Un vehículo de tácticas especiales ronda las calles de Ferguson, Missouri, durante una protesta que se llevó a cabo en agosto de 2014.

Un vehículo de tácticas especiales ronda las calles de Ferguson, Missouri, durante una protesta que se llevó a cabo en agosto de 2014. Crédito: Getty Images

La muerte del afroamericano Michael Brown a manos de un policía blanco en Ferguson, Missouri, ocurrida hace un año impactó la relación entre las autoridades del orden y las comunidades de color. Se han hecho cambios positivos a partir del incidente aunque la desconfianza mutua continua como una brecha que todavía queda por cerrar.

El mal manejo de la policía local a lo largo del incidente encendió a la comunidad afroamericana, cansada de los abusos en su contra por un establishment político blanco que carecía de toda representatividad real. La policía era la cara de ese sistema injusto, pero extendido en pequeñas ciudades a lo largo del país.
El resultado para Ferguson, a un año de la muerte, de las protestas y la represión policial, produjo cambios positivos tanto en las autoridades municipales como en la policía local de manera que represente más adecuadamente a la comunidad que representa y provee seguridad.

A nivel nacional también produjo efectos positivos en cuanto al funcionamiento de la policía. El uso de armamento y vehículos de guerra por parte de los agentes del orden eliminó una controvertida política federal de entregar a los departamentos de policía el desecho de las guerras de Irak y Afganistán. También abrió el debate sobre el uso de cámaras portables por parte de los policiales para registrar los encuentros con civiles. El gobierno federal dio millones de dólares para ello, sin embargo la política de dejar a discreción a la policía cuando dar a conocer esos videos no ayuda a la transparencia buscada.

El incidente de Ferguson despertó una conciencia popular que puso una lupa sobre las acciones policiales de tal manera que desnudó las acciones deshonestas y hasta criminales de agentes que mentían en sus reportes, y eran apañados por sus colegas, para esconder su proceder.

Hace un año se vió con claridad en Ferguson la brecha que puede separar la policía de la comunidad que tiene a su cargo. El temor y la desconfianza son claves en este desencuentro entre civiles y policías. Los civiles deben seguir las indicaciones policiales y un agente no puede sobre reaccionar acribillando a alguien cuando su vida no está realmente en peligro. Esta es la lección de Ferguson.

En esta nota

Abuso Policial Policia
Contenido Patrocinado