Quiénes son los intocables del caso Ayotzinapa

Inexplicablemente varios personajes no han sido llamados a declarar en el caso de los desaparecidos
Quiénes son los intocables del caso Ayotzinapa
Padres de los 43 normalistas mexicanos desaparecidos en una huelga de hambre de 43 horas, en el Zócalo de Ciudad de México
Foto: EFE

CIUDAD de MÉXICO – Han sido los intocables en el amasijo de dolor, violencia, corrupción e incredulidad que resume el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Foco de acusaciones de ser parte de la tragedia que el próximo 26 de septiembre cumplirá un año y, sin embargo, ninguno de ellos ha sido llamado a comparecer.

Son políticos de altas esferas del poder como el ex gobernador Ángel Aguirre, el ex legislador Lázaro Mazón y el senador Sofío Ramírez. O algunos otros peces menores como la veintena de presidentes municipales que han sido relacionados de una u otra manera con el crimen organizado.

“La lista de funcionarios que no han sido llamados a comparecer por la Procuraduría General de la República (PGR) es vergonzosa”, destaca José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, en entrevista con este diario.

“Es inexplicable por qué no se ha hecho y sólo hay dos caminos: o no lo han considerado relevante o hay un interés en particular para que no lo hagan”, agrega, Jorge Chabat, analista de seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económica.

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El caso es que entre las 110 personas que actualmente se encuentran procesados por el ataque contra los normalistas, sólo el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, ha sido interrogado formalmente y procesado por ser el presunto autor intelectual de los hechos contra los estudiantes de Ayotzinapa.

“Aguirre debe estar muerto de risa porque ha seguido inmaculado entre el cochinero que es su estado”, satiriza el analista Ortega.

El exgobernador de Guerrero ha sido señalado de tolerar la presencia de los grupos criminales y de ignorar los asesinatos violentos, la impunidad, las fosas clandestinas, la producción de amapola y exportación de heroína hacia Estados Unidos.

Desde su renuncia a la gubernatura por la presión social, cuando “se puso a disposición” de las autoridades, Aguirre ha sido prácticamente una sombra de la que nadie habla. Su hijo desistió de ser el alcalde del puerto de Acapulco y dijo que ni siquiera “él sabía dónde estaba su padre”.

Recientemente se le vio en una fotografía subida a redes sociales a lado de Guadalupe Acosta, ex presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el partido que lo llevó a la gubernatura cuando dejó al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el que militó 30 años, porque no lo impulsó como candidato.

El PRD aún se reprocha en sus consejos la falta de valentía para interrogar a los políticos de sus filas que han sido involucrados. En su última sesión de consejo, a pesar de pedir cuentas, ni siquiera pudieron pronunciar nombres como el de Lázaro Mazón, el exdiputado y cercano colaborador del excandidato presidencial Andrés López Obrador, quien presuntamente apoyó a Abarca para que fuera edil de Iguala.

El director de la Normal Rural de Ayotzinapa, José Luis Hernández, debería rendir cuentas, dicen analistas. Algunas hipótesis sobre el caso de la desaparición de los estudiantes apuntan a que éstos pudieron haber intentado robar el camión donde fueron atacados por órdenes del grupo rival de Guerreros Unidos: los Rojos.

“Tendría muchas cosas que decir de los nexos entre la normal, los grupos guerrilleros ERPI y EPR y el tráfico de heroína”, señala José Antonio Ortega.

Las investigaciones del grupo interdisciplinario de la Corte Interamericana de Derechos Humanos corroboraron la existencia de un quinto camión que los alumnos desaparecidos habrían tomado aparentemente para participar en una marcha por el aniversario de la matanza de Tlatelolco y que quizás pudo contener droga.

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