En Los Ángeles hispanos recuperan salud con bicicletas

Un grupo de casi 400 latinos combate la depresión y la obesidad en un club de ciclismo
En Los Ángeles hispanos recuperan salud con bicicletas
Ciclistas del 2East Side Bike Club" se preparan para su recorrido semanal en un parque en la ciudad de Montebello, CA.
Foto: EFE

Decenas de hispanos de un club de amigos de la bicicleta recorren cada martes, desde hace ocho años, el condado de Los Ángeles y de paso aprovechan esta actividad como un aliciente a problemas de obesidad y depresión que agobiaba su comunidad.

“Es un grupo comunitario, tenemos ciclistas que vienen de todo Los Ángeles para andar con nosotros, las edades pueden ser de 7 años hasta 75 años”, manifestó Carlos Morales, fundador de Eastside Bife Club, un colectivo que ya cuenta con casi cuatrocientos integrantes.

La idea de hacer deporte en una bicicleta por una de las zonas con más transito de vehículos en el mundo, la tuvo Morales en el 2008 cuando pesaba 400 libras y su médico le dio un ultimátum.

El doctor me dijo que ya me iba a morir, que iba a haber mucha gente en mi entierro y fue cuando dije tengo que hacer algo”, relató el hispano.

Para llevar a buen término la aventura de salvar su vida, Morales buscó el apoyo de sus amigos y con ellos entendió que las calles de Los Ángeles podrían ser su mejor gimnasio.

De repente encontró que él no era el único que buscaba refugio en la bicicleta. “El grupo se está haciendo más y más grande. Este club no era nada más para la salud mía, era para la salud de la comunidad”, aseveró.

A sus 55 años, Morales ha recuperado gran parte de su salud, además encontró en la bicicleta su nueva pasión, tanto que decidió comprar una tienda de artículos de ciclismo.

En su tienda, donde continuamente promueve el uso de la bicicleta, vende artículos a precio asequible para la comunidad hispana.

“Se me hace bien bonito del grupo que no tiene que tener una bicicleta que vale 5 mil dólares o una que vale 100 dólares, nadie se va a estar fijando en eso”, declaró.

Actualmente el Eastside Bike Club cuenta con cerca de cuatrocientos miembros que se dividen en varios grupos en todo el condado de Los Ángeles y la mayoría de ellos salen de noche, después del trabajo.

Los grupos no tienen una ruta específica, ni un destino final pactado, pero sí tienen establecido que no podrán dejar atrás a ningún compañero.

Eso precisamente fue lo que más llamó la atención de la nicaragüense María de los Ángeles Tinoco, quien solía recorrer sola su vecindario hasta que se enteró del club.

“Yo no tenía nada de lo que los muchachos tienen (en sus bicicletas), yo no puedo andar en la noche de esa manera, me da miedo. Me dicen que es un grupo bastante unido y no dejan a nadie atrás”, relató.

Al igual que Tinoco, decenas de mujeres encontraron un espacio en este club como el caso de Nora Muñoz, quien con 336 libras de peso y muchos problemas de salud halló una motivación dentro de este grupo.

“En el ciclismo llegas a un nivel donde tienes tus endorfinas arriba, donde te sientes mejor, bonita, no importa como te ves, no importa que te pones”, aseguró.

Muñoz sabe muy bien que la obesidad puede llevarla a la muerte ya que su hermano menor falleció a los 30 años por complicaciones médicas y el problema del sobrepeso que padecía no le permitió recuperarse.

“Sabiendo que mi cuerpo todavía tenía esa pequeñez de esfuerzo y deseo fue lo que me motivó más”, aseguró la mujer, quien logró bajar más de 150 libras y logró que su estado de ánimo cambiara.

Autoridades promueven el ciclismo

Desde hace varios años las autoridades del condado de Los Ángeles están promoviendo el uso de la bicicleta como medio de transporte y deporte. En 2010 se inauguró CicLAvia, que es un día dónde no se permite el tránsito de autos para que los ciclistas se apoderen de la ciudad.

En estos cinco años se calcula que más de un millón de personas han participado en la convocatoria.

Por eso, para Gilberto Jaúregui la necesidad de crear espacios seguros para los ciclistas es muy importante.

“Antes andaba en bicicleta de noche solo, hasta que un día me asaltaron”, confesó.

El hispano luego se dio a la tarea de buscar un grupo que le permitiera practicar su deporte favorito, y al final además de encontrar compañeros de deportes encontró un grupo de amigos que lo apoyan.

Te sientes libre de todo estrés y además cuando andas con un grupo hay la amistad”, explicó.

En este proceso comunitario los conductores también están aprendiendo a respetar a las decenas de ciclistas que están tomando las calles de Los Ángeles.

Muñoz está convencida que están haciendo la diferencia porque estos recorridos les permite ser felices también.

“Somos una familia, estamos aquí por la salud y cuando nos ponemos a hacer el ciclismo nos divertimos, nos estamos riendo, solo en el ciclismo te estás riendo”, concluyó.