Editorial: No hay que olvidar a DAPA en las urnas

Los votantes deben recordar a quienes trabajan contra la accion administrativa
Editorial: No hay que olvidar a DAPA en las urnas
Foto: Ciro Cesar / Impremedia /La Opinion

Hace un año el presidente Obama anunció una serie de acciones administrativas en el área de inmigración para proteger de la deportación a millones de padres de ciudadanos estadounidenses. La acción, que está paralizada por los tribunales, es uno de los temas centrales que los votantes latinos deben tener en mente a la hora de la elección.

La decisión de la Casa Blanca de proteger a estos adultos (DAPA) y de ampliar la deportación diferida para las personas que fueron traídos de niños por sus padres indocumentados (DACA) fue el resultado de la libertad de acción del presidente -sin presiones políticas- después de la última elección de su término. Esto no hubiera ocurrido si no fuera por el estancamiento en la Cámara de Representantes de un proyecto de reforma migratoria aprobada por el Senado.

Debe quedar en claro que es falso el argumento de que la obstrucción para obtener una reforma migratoria es esta acción unilateral de la Casa Blanca. Esta narrativa implica que en algún momento era factible que la Cámara Baja, bajo control republicano, fuera a pasar una reforma integral. No hay nada más lejos de la realidad que esta afirmación repetida una y otra vez por los republicanos. Las únicas medidas llevadas a votación al pleno de la Cámara fueron punitivas como la eliminación de DACA, ya que el sector más recalcitrante de la bancada mayoritaria es quien domina en cuanto a la inmigración.

Es un craso error poner en una misma bolsa al indocumentado que ingresó ayer al país junto a quienes llevan décadas formando una familia y trabajando honestamente. Los beneficiarios de DAPA no son delincuentes, son padres y madres de ciudadanos estadounidenses; de votantes que posiblemente recordarán quiénes compararon a sus progenitores con delincuentes y quieren separar a sus familias.

Esperamos que lo tomen en cuenta a la hora de votar. Ellos más que nadie saben que detrás de cada cifra de deportación, hay un ser humano, una familia dividida. En el caso de DAPA hay un inmigrante productivo que es víctima del resentimiento político y la ignorancia. Eso no hay que olvidarlo.