Votar por Hillary es votar contra la reforma migratoria

Evidentemente los demócratas quieren ganar nuestro voto con una narrativa falsa
Votar por Hillary es votar contra la reforma migratoria
Foto: EFE

Los demócratas continúan adelantando la absurda generalización de que todos los candidatos republicanos a la presidencia son como Trump, anti-hispanos y anti-inmigrantes.  Este argumento, a parte de ser falso, es insultante y condescendiente al electorado latino.  Nos quieren tratar como si fuéramos ignorantes, como si no supiéramos que Jeb Bush, Marco Rubio y otros son diametralmente diferentes a Trump.

Evidentemente los demócratas quieren ganar nuestro voto con la falsa narrativa de que los demócratas son nuestros defensores y que los republicanos nos odian.  Están preocupados que los republicanos nominen a uno de los varios candidatos que favorecen una reforma migratoria y que serían muy competitivos con el electorado hispano.

Los estrategas demócratas saben que sus principales candidatos demócratas -Hillary Clinton y Bernie Sanders- tendrán grandes problemas con los votantes latinos por las posturas que han asumido en el pasado, y aún en estos momentos, sobre inmigración.

Hillary Clinton ahora dice que es la gran campeona de los inmigrantes, pero cuando estuvo en el Senado no hizo absolutamente nada para empujar el tema.  Hace unos meses hizo todo un drama después que Jeb Bush usara en una conferencia de prensa el término “bebe ancla” –¡cómo se atrevía Bush a usar ese termino tan ofensivo!  Sin embargo, el año pasado ella apoyóla deportación de manera inmediata y expedita de los niños no acompañados provenientes de América Central.  ¿Dónde estaba su preocupación por los bebes inmigrantes en ese momento?

Más aún, al proponer que va a ir más allá que el presidente Obama en usar la acción ejecutiva para atender el problema migratorio, está claramente telegrafiando un mensaje a los republicanos en el Congreso, a quienes ya ha llamado “sus enemigos”, de que no va a buscar trabajar con ellos para pasar una ley de inmigración.  En otras palabras, que si ella llega a la Casa Blanca no se lograría una reforma migratoria, que, como sabemos, es la única manera en que los indocumentados pueden alcanzar un estatus legal.

Bernie Sanders por lo menos es más honesto.  El públicamente reconoce que voto en contra del proyecto de reforma migratoria del 2007 y ha dicho que el cree que la inmigración, incluso la legal, le hace daño a la clase trabajadora estadounidense.

Los hispanos no nos debemos dejar engañar por esta burda campaña de mentiras.  El cavernícola de Trump no es una alternativa para nosotros, pero Clinton y Sanders tampoco lo son.  La mejor posibilidad que tenemos de conseguir una reforma del sistema de inmigración, con un Congreso que seguirá seguramente en manos de los republicanos, es con un presidente republicano que la favorezca como Bush y Rubio.