La oposición venezolana comienza a presionar a Maduro

En el oficialismo, el golpe fue tan duro que se esperan cambios en el gobierno
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La oposición venezolana comienza a presionar a Maduro
Los diputados electos venezolanos Enrique Márquez (i) y Delsa Solorzano (2i), junto a Jesús Torrealba (2d), secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, y Roberto Marrero (d), abogado del líder opositor encarcelado Leopoldo López.
Foto: EFE

CARACAS

Venezuela votó anteayer por el cambio y lo hizo de forma tan contundente que habría superado la cifra mágica de 112 diputados, en una Asamblea de 167 escaños controlada hasta ahora de forma férrea por Diosdado Cabello, el jefe del ala militar de la revolución.

Según los datos que maneja la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y a la espera del segundo boletín definitivo del Consejo Nacional Electoral (CNE), su alianza dispondrá de la mayoría absoluta cualificada de las dos terceras partes, gracias a la cual pretenden darle un vuelco a la hegemonía política chavista: renovar los poderes del Estado en manos de la revolución, aprobar leyes orgánicas, proponer referendos o convocar una Asamblea Nacional Constituyente.

El nuevo grupo parlamentario puede también derogar una Ley Habilitante, los superpoderes con los que Maduro ha gobernando vía decreto durante 18 de los 32 meses de su mandato. “Si Maduro solicita una Habilitante quedaría en el aire, porque no podría ejecutarla”, adelantó Henry Ramos Allup, nuevo diputado por Caracas y favorito para asumir la presidencia de la Asamblea.

La bancada bolivariana, con sólo 51 escaños cuando todavía quedan cuatro por adjudicar, poco podría hacer ante tal mayoría. Un pulso político inédito en 17 años de proceso bolivariano, gracias al cual la oposición puede retar a Maduro, que ayer reconoció la derrota, y recortar los poderes del oficialismo.

Ante grandes males, soluciones exprés. El diputado oficialista José Ávila anunció ayer que disponen de un mes “para dictar leyes que protejan a este pueblo y aseguren el margen de maniobra del presidente”.

Una parte del blindaje que el chavismo prepara contra la nueva mayoría y en el que también usarían el derecho de veto presidencial y las decisiones partidistas del Tribunal Supremo.

Los resultados fueron conseguidos pese a la gigantesca maquinaria electoral del gobierno y el ventajismo desplegado durante unas semanas en las que se regalaron casas, taxis, tablets, pollos y muchas promesas.

Un torpedo en el medio de la línea de flotación revolucionaria. “Mucho pueblo chavista ha votado por nosotros”, resumió el gobernador opositor Henrique Capriles, tras adelantar que la MUD conquistó 17 de los 23 estados de Venezuela, con una torrente de votos que superó en 2.300.000 al Gran Polo Patriótico del chavismo.

“La mayoría cualificada no es para perseguir, es para respetar la institucionalidad”, acotó Capriles, empeñado en ocultar sus cartas políticas para el año que viene. En círculos opositores se debate sobre cómo debe actuar la MUD y, como siempre, las posturas son muchas y distantes: desde el revocatorio contra Maduro (una vez cumpla en abril tres años al frente del gobierno) hasta la Asamblea Constituyente, pasando por la enmienda constitucional y la petición política de dimisión.

La MUD, a falta del recuento final, se acerca a los 8 millones de sufragios, rozando el récord en Venezuela, lo que mide las proporciones del desastre para Maduro. El actual mandatario se quedó con 7.587.000 votos en las presidenciales de 2013.

Para la historia electoral del país ha quedado la debacle chavista en Caracas, donde perdieron en todos los circuitos electorales. Incluso en los bastiones de la revolución, como el barrio 23 de Enero (famoso por los colectivos paramilitares que imponen su ley en las calles) o Catia, que forman parte del imaginario revolucionario desde sus primeros días.

La hecatombe fue igual de dolorosa para los chavistas en Barinas, la cuna de la revolución, el estado donde nació Hugo Chávez. En esas tierras llaneras la oposición también se impuso a un PSUV comandado por los hermanos del “comandante supremo”, Adán y Argenis, y su primo Asdrúbal, hombre fuerte en Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

En el oficialismo, el golpe fue tan duro que se espera que en los próximos días Maduro anuncie un cambio de gobierno que aporte nuevos rostros que no estén pintados por la derrota. “Marcos Torres, ministro de Economía y Finanzas, posible embajador en España”, vaticinó Rocío San Miguel, presidenta de la ong Control Ciudadano.

Torres, cómplice del fracaso revolucionario en materia económica, encontraría refugio en Europa con otro compañero de armas y hombre fuerte del chavismo, Jesse Chacón, nuevo embajador de Austria.

Fue otro militar, el general Vladimir Padrino, el gran protagonista de la noche electoral. El número uno de su promoción se enfrentó a Cabello, apostó por la institucionalidad y se negó a cualquier ajuste en el CNE, según pudo saber LA NACION en fuentes militares.

Se trató de un debate a cara de perro, que Maduro dio por finalizado ante la contundencia del general. La actitud de Padrino ha recordado a la que mantuvo el general Raúl Baduel (encarcelado posteriormente durante seis años acusado de corrupción) durante la larga noche del referéndum constitucional de 2007.

Dos días antes, el principal responsable del Plan República había dejado claro ante el alto mando cívico militar que en caso de derrota habría que asumirla “como hizo el comandante Chávez en 2007”.

Los poderes de tener dos tercios del Parlamento

Reforma constitucional
Si la oposición consigue finalmente una mayoría calificada en la nueva Asamblea Legislativa (112 bancas, dos tercios del total), tendría amplios poderes para realizar reformas constitucionales e incluso impulsar una Asamblea Constituyente que podría echar por tierra muchas iniciativas del chavismo

Referéndum revocatorio
Entre las prerrogativas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) también se encontraría la opción de convocar un referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro a partir de abril de 2016. El fallecido ex presidente Hugo Chávez se sometió en 2004 a un revocatorio que no prosperó

Remoción de funcionarios
En caso de obtener esa mayoría de dos tercios en el Parlamento, la oposición también tendrá la facultad de promulgar leyes orgánicas y habilitantes. Además, los legisladores de la MUD podrían designar o remover a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE)