¡Ay! Estas entrevistas con famosos fueron un verdadero desastre (videos)

Desde Jorge Salinas y Paulina Rubio, pasando por Mel Gibson y Bruce Willis, estos famosos del entretenimiento han hecho que mirar la televisión no sea tan divertido (¿o sí?)

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¡Ay! Estas entrevistas con famosos fueron un verdadero desastre (videos)
Joaquín Phoenix (izq.) protagonizó una de las peores entrevistas en el programa de David Letterman (der.).
Foto: Captura de YouTube/CBS

Justin Bieber no está solo ni es el único.

Tras las declaraciones de la comediante y presentadora Chelsea Handler nombrando al cantante canadiense como su peor entrevista, retomamos el tema para recordar esas otras conversaciones televisivas que nos han hecho cambiar el canal o simplemente sentir pena ajena por ser las peores y las más incómodas de la televisión.

Los protagonistas son desde veteranos actores de telenovelas y de películas de Hollywood a políticos populares y cantantes, con algunos de ellos con notable experiencia en estas situaciones difíciles y otros, que simplemente, no les importa si sus acciones dañan su imagen pública.

Aquí los tienes:

Jorge Salinas

La víctima del actor fue el presentador Alan Tacher, quien lo estaba entrevistando en vivo para “Despierta América”, con el fin de promocionar la nueva telenovela “Pasión y poder” a principios de noviembre pasado junto al resto del elenco principal de este melodrama.

“Tres preguntas para decir lo  mismo. Me tienes impresionado Alan”, dijo Salinas en el show de Univision. “Es que te veo muy estresado”.

Esas fueron las palabras de Salinas para cuestionar el intelecto del conductor mexicano, quien trató de calmar las cosas asegurando que estaba emocionado por estar “con amigos”, aunque esto último realmente quedó en duda para los televidentes. ¿Qué amigo trata de avergonzar en televisión nacional a alguien que quiere?

Paulina Rubio

La “Chica Dorada” optó por ignorar totalmente a Lili Estefan en un enlace en vivo con “El Gordo y La Flaca” en 2013. Y aunque Raúl de Molina le recordaba que su colega también estaba presente, ella decidió seguir hablando exclusivamente con su “gordito”.

“Lili está aquí en el programa, tú no quieres hablar mucho con ella… olvídate, de verdad, por favor”, dijo De Molina.

“Gordi, mi consentido eres tú. Me vale m@#$”, contestó la cantante.

Y la verdad es que Lili tampocó le siguió mucho el juego a la cantante mexicana optando por preguntarle si quería decir “o gritar” algo más. La razón podría haber sido porque la sobrina de Emilio Estefan es íntima amiga de la rival de Rubio, Thalía, y porque ella también fue la primera en mencionar el polémico “carterazo”, o “bolsazo”, que le había dado la cantante a un fotógrafo hacía unos meses.

Robert Downey Jr. 

El actor de “Iron Man” demostró ser de pocas pulgas al molestarse cuando le preguntaron sobre algunas declaraciones previas y de temas personales desde la relación con su padre hasta su publicitado consumo de drogas.

“¿No estamos promoviendo una película aquí?”, dijo al periodista.

Y fue tanto su incomodidad que personal de su equipo se paró de su asiento y así concluyó la entrevista del actor con una carra de pocos amigos ante el periodista que trataba de calmar la situación, tras escuchar que Downey le decía que no quería una entrevista “a la Diane Sawyer” de ABC News, y conocida por entrevistas de profundidad con celebridades como Caitlyn Jenner, por nombrar a la más reciente.

Sarah Palin

La entonces popular precandidata republicana fue entrevistada por Katie Couric en septiembre de 2008. Y cantinfleó, al ser cuestionada sobre el tipo de periódicos y revistas que leía para saber de los acontecimientos mundiales.

“Todo, lo que sea que ha estado enfrente de mí en todos estos años. Tenemos una gran fuente de donde obtenemos nuestras noticias. Alaska no es un país extranjero… créeme Alaska es un microcosmo de Estados Unidos”, dijo en lo que se ha convertido en un momento difícil de borrar de la televisión.

Al final, Palin solo se mostró como una persona sin hábito de lectura y dejó a Couric rascándose la cabeza para seguir con la conversación.

Bruce Willis

La estrella de “Die Hard” es uno de los que más encuentros raros ha tenido. Desde uno en el que le comenta a su entrevistador que “solo estoy aquí para vender la película… la parte divertida ya se acabó”, al referirse que lo que disfruta es el rodaje y no las charlas con la prensa, hasta una donde se comporta como un niño que quizás Demi Moore le hubiera gustado tener.

En este último, que está a continuación, usa sus minutos con la reportera para demostrar lo que hace en su tiempo libre: grabar tomas escupiendo agua, que bebió de un vaso que pidió en este mismo reportaje. Aquí sí que aplica el dicho: ¡ni hablar!.

Joaquin Phoenix

En su etapa de metamorfosis inusual, el actor visitó el “Late Show with David Letterman” con una larga barba para hablar de la cinta “Two Lovers” en 2010.

Y a pesar de los halagos, quizás algunos en tonos sarcásticos, y hasta bromas de “¿cómo fueron tus días con el unibomber?” [el terrorista culpable de los ataques en Oklahoma], el actor simplemente no expresó muchas palabras en el programa, mostrándose nervioso, tocándose su bello facial y provocando las risas e incertidumbre de Letterman y del público presente.

Mel Gibson 

El actor es otro de los que tiene una larga colección de malas experiencias con la prensa.

Una fue con un conductor local angelino, Sam Rubin de KTLA, con el que se molestó por recordarle sus comentarios contra la comunidad judía, asegurando que él tenía un interés personal en este tema por su descendencia judía.

Pero la más fuerte fue sin duda la que tuvo con otro comunicador de Chicago, Dean Richards, al que llamó “a@#$” al final de la entrevista, por traer a colación su pasado tras fuertes rumores de alcoholismo y comentarios en contra de los judíos, entre otros.

“Sigamos con otro tema”, dijo en 2010 para demostrar que el público también ya había olvidado su polémico pasado mientras promocionaba una película “Edge of Darkness”, que marcaba su regreso al cine tras varios años de ausencia. Pero la verdad es que ni el público ni la prensa se había olvidado de tanto zafarrancho personal de Gibson.