VIDEO: Ciudadano deportado por error exige cuentas claras

Nueve años le fueron arrebatados a este hijo de una inmigrante nicaraguense
VIDEO: Ciudadano deportado por error exige cuentas claras
Cesar Robleto regresó a EEUU luego de haber sido deportado por error.
Foto: Captura / GoFundMe

Un ciudadano estadounidense que fue deportado por error y tuvo que vivir en Nicaragua durante más de siete años quiere que las autoridades federales respondan por el daño emocional y económico que le causaron a él y a su familia.

“Me quitaron años de mi vida, me hicieron sufrir, habían puntos que eran horribles”, manifestó a Efe Cesar Robleto.

La pesadilla de Robleto, actualmente de 34 años, inició en 2008 cuando después de cumplir una sentencia, por un caso en el que habría sido acusado injustamente, fue entregado a los oficiales de inmigración para ser deportado.

“Sentí que se me hundió el cielo y la tierra porque yo había hecho todo bien y no sirvió de nada”, aclaró Ruth Andrade, madre de Robleto.

César Robleto y su madre Ruth Andrade hablan en la puerta de su casa en Los Ángeles, California.
César Robleto y su madre Ruth Andrade hablan en la puerta de su casa en Los Ángeles, California.

La inmigrante nicaragüense llegó a Estados Unidos con sus cinco hijos de forma legal en 1989, ya que nunca quiso venir indocumentada por no romper la ley, según comentó.

Diez años después, en marzo de 1999 la nicaragüense se convirtió en ciudadana estadounidense y bajo la ley de inmigración, los hijos menores de 18 años de los nuevos naturalizados se convierten automáticamente en ciudadanos.

No obstante, Robleto se confió en su nuevo estatus y a pesar de que en esa fecha solo tenía 17 años y se beneficiaba de la ley de naturalización, él nunca tramitó el pasaporte estadounidense, una prueba irrefutable de su estatus migratorio.

El joven pasó 18 meses peleando su caso arrestado en el Centro de Detención de Inmigración Eloy en Arizona. No obstante, a pesar de las pruebas de ciudadanía, un juez de inmigración ordenó su deportación.

http://content.jwplatform.com/players/LYq8Tm1d-rqn0kHFM.js

“Entonces me voy a la nueve [Corte del Noveno Circuito de Apelaciones] y esa era mi esperanza y a la mitad del mes lo deportaron a él”, dijo la madre.

Robleto, nunca dejó de repetirles que era ciudadano estadounidense e incluso recordó que cuando lo subieron al avión se puso rebelde y les gritaba que estaban cometiendo una injusticia.

“Me montaron al avión encadenado, era el único ciudadano americano que iba en ese avión”, denunció.

La madre de Robleto invirtió todo su dinero contratando abogados para pelear el caso de su hijo en la corte de apelaciones y en respaldarlo económicamente en Nicaragua.

En los siete años que el deportado estuvo en Nicaragua, se ganó la vida como profesor de inglés, y aunque su hijo mayor se estaba criando sin su presencia en Los Ángeles, el hispano nunca pensó regresar de forma indocumentada.

“Me quitaron todo, el estar con mi mamá, el estar con mi familia, mis hermanos, allá no tenía familia: nada”, sostuvo Robleto.

A finales del 2013, la corte de apelaciones dio su veredicto a favor de Robleto. No obstante, el periplo parecía no terminar, la embajada estadounidense en Nicaragua demoró la expedición del pasaporte hasta que el activista Mytchell Mora inició una campaña de presión.

Mora indicó que envió varias cartas al Departamento de Estado comentado la injusticia que se estaba cometiendo contra Robleto.

“Trabajando con la embajada americana fue terrible, había un oficial que no estaba haciendo su trabajo correcto”, denunció Robleto.

Después de nueve años de pelear su caso, y ya de regreso en Los Ángeles, la familia ha quedado devastada moral y económicamente.
Después de nueve años de pelear su caso, y ya de regreso en Los Ángeles, la familia ha quedado devastada moral y económicamente.

Finalmente, la semana pasada la embajada entregó el pasaporte estadounidense a Robleto y pudo viajar a Los Ángeles a reencontrarse con la familia.

La deportación del ciudadano estadounidense no solo lo afectó a él sino también a su hijo mayor, de 13 años, que sufre de depresión y está en tratamiento psicológico.

Además, debido a la ausencia del padre, la abuela tuvo que dejar de trabajar para dedicarse al cuidado del pequeño.

Ahora, después de nueve años de lucha, la familia quedó devastada moral y económicamente.

“Nadie va a reparar el daño que le hicieron a esta familia, pero esperamos que alguien responda, por eso abrimos una cuenta para recolectar fondos y ayudarle a iniciar nuevamente”, explicó Mora, quién está trabajando para demostrar que el latino fue víctima de abuso policial en 2006.

Y mientras activistas y familia están trabajando para limpiar el nombre de Robleto, éste está tratando de iniciar una vida que le arrebataron hace nueve años.

“No tengo nada, no tengo casa, no tengo carro, no tengo dinero y desde cero yo voy a comenzar”, concluyó Cesar Robleto.