El efecto Vergara: todos tienen la culpa de lo que pasa en Chivas… menos el Jefe

Desde que Jorge Vergara tomó el control de Chivas las expectativas fueron puestas en lo más alto. Sin embargo, los castillos en el aire que el empresario vendió a los aficionados han demostrado ser sólo eso

El efecto Vergara: todos tienen la culpa de lo que pasa en Chivas… menos el Jefe
Jorge Vergara, el controversial dueño de Chivas.
Foto: Mexsport

Han pasado ya casi tres lustros desde que Jorge Vergara Madrigal adquiriera las partes sociales que le dieran el 87 por ciento de la propiedad del Club Deportivo Guadalajara. El 31 de octubre de 2002 se vaticinó una nueva era de gloria para el “Campeonísimo”. Sin embargo, los resultados fueron más adversos de lo que se esperaba.

Luego de 13 años y seis fechas jugadas del torneo Clausura 2016, las Chivas tienen en mente algo más que un campeonato: la salvación. Con apenas cuatro puntos, los rojiblancos se encuentran en el antepenúltimo puesto de la tabla general y en penúltimo lugar de la tabla de porcentaje. Para la buena fortuna de El Rebaño, sólo Dorados está peor que ellos y, a menos que el mundo se ponga de cabeza, serán los sinaloenses los que jugarán en la liga de ascenso a partir del verano.

No obstante, el colchón que representan Dorados y el buen paso que las Chivas llevan actualmente en la Copa MX no deja de lado la alarmante situación deportiva que viven desde hace dos años, la cual no llamaría la atención si no fuera por el pequeño detalle de que los jaliscienses son el segundo club con más ligas ganadas, además de otros palmarés.

“Irregularidad” es la palabra que sintetiza la “era Vergara” y ésta la ejemplifica a la perfección el desfile de entrenadores que han ocupado el banquillo rojiblanco. Con Matías Almeyda ya son 23 los directores técnicos que han llegado para tratar de satisfacer los sueños de gloria de un personaje que para muchos es un megalómano que no admite errores y cuando son propios culpa a los demás.

Cuatro empates y dos derrotas es el acumulado en la actual campaña para Almeyda. Antes de eso, el mayor mérito del argentino al frente del “Rebaño Sagrado” fue la obtención de la Copa MX en su edición Apertura 2015. Sin embargo, pese al logro obtenido, el suelo cada vez es más inestable bajo los pies del joven DT que cada vez está más cerca de sus predecesores.

El último entrenador despedido por Jorge Vergara fue José Manuel “Chepo” de la Torre, quien dejó el cargo tras la jornada 8 del Apertura 2015 con siete puntos. No obstante, a la altura de la jornada 6, el equipo tenía cuatro unidades, las mismas que ahora tiene con Almeyda; aunque en el caso anterior fueron producto de un empate, una victoria y cuatro derrotas.

Carlos Bustos antecedió al “Chepo” y fue despedido en la jornada 11 del Apertura 2014 con un total de 10 puntos, pero al cabo de seis jornadas, Bustos tenía ocho puntos, cuatro más de los que hoy acumula el exjugador de River Plate.

Antes de los mencionados, el técnico cesado por Vergara fue José Luis “Güero” Real quien se sostuvo 13 jornadas en la dirección técnica y acumuló 17 puntos. Tras las primeras seis fechas, el “Güero” tenía nueve puntos, cinco más que el DT actual.

La tendencia sigue retrocediendo en el tiempo. En el apertura 2013 Benjamín Galindo fue cesado luego de cinco fechas como timonel en las que sólo obtuvo 4 de 15 puntos, y antes de él, en el Clausura 2012, Fernando Quirarte renunció a su cargo después de tres fechas en las que obtuvo cero puntos de nueve disputados.

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Cuatro empates y dos derrotas es el acumulado en la actual campaña para Almeyda.

Una cosa es cierta, El Rebaño anda mal y ni siquiera su rica historia sirve de pantalla en estos momentos. Los números son duros y los de “El Pelado” sólo son una pequeña parte de una cadena de resultados desastrosos que se ha venido hilando desde campañas anteriores, los cuales resaltan algo que evidentemente anda mal en la institución rojiblanca. Sin embargo, esto rebasa los dominios del director técnico en turno. Si este no fuera el caso, hace mucho que el problema se hubiera solucionado sin la necesidad de tanto cambio en el cuerpo técnico y la plantilla.

EL OMNIPRESENTE

A estas alturas no es un secreto que el dueño de las Chivas maneja al equipo rojiblanco como si fuera un micromanager; un jefe que suele entrar al detalle del cometido del subordinado, revisando con frecuencia temas puntuales que normalmente se delegan. Está de más agregar que este modo de manejo en el que el jefe incluye temas de importancia secundaria y hasta triviales constituye una fuerza de roce permanente que desgasta racional y emocionalmente al subordinado, algo que puede apreciarse en Chivas, donde los que pagan los platos rotos son el cuerpo técnico y jugadores.

Y es que después de 13 años en los que las Chivas sólo han obtenido un campeonato de Liga y otro más de Copa resulta evidente que las imposiciones de Vergara han resultado menos efectivas de lo que los aficionados rojiblancos quisieran. Mientras tanto, para el dueño, una vez agotado el parque de las excusas en materia de dirección técnica, no hay más culpables del mal paso que los mismos jugadores.

Luego de la derrota del domingo contra León, Vergara lanzó una advertencia a manera de queja: “[A los jugadores] Se les acabaron las oportunidades; están echados a perder, para lo que ganan deberían ser campeones”.

Chivas pagó al León alrededor de 8 millones de dólares por los servicios del "Gullit" Peña.
Chivas pagó al León alrededor de 8 millones de dólares por los servicios del “Gullit” Peña, quien fue duramente criticado por Vergara por su bajo rendimiento / Mexsport.

Está claro que para el dueño del equipo más valioso de México y el cuarto de toda América las finanzas no son un dolor de cabeza, pero tampoco son la solución en materia de calidad futbolística, a pesar de que la opulencia ha sido un estandarte que ha distinguido al club tapatío en la última década.

Los ejemplos abundan y la muestra del dinero que se mueve alrededor de Chivas va desde la construcción de un estadio de más de 2 mil millones de pesos, hasta contratos comerciales y de televisión, como el que se estableció con Univisión por 80 millones de dólares. Todo para redondear los 279.3 millones de dólares (poco más de 5 mil millones de pesos) que El Rebaño vale, de acuerdo con Forbes.

No obstante, cuando se trata de resultados deportivos, el dinero es lo primero que el empresario le echa en cara a sus jugadores, como si se tratara de una figura paternal que pretende chantajear a sus hijos con la mesada que les otorga.

QUEJAS REITERADAS

Los modos de Vergara al frente de Chivas han sido cuestionados duramente desde hace varios años. John Van’t Schip, uno de los tantos técnicos que han desfilado por el plantel, llegó a expresar el deseo de que el propietario del equipo deje su cargo a personas que tengan ideas claras. De la misma manera, Johan Cruyff, quien fungió como asesor de Chivas en 2012, dijo que el problema del club es su organización y su dueño.

Ya hace tres años Vergara admitió equivocaciones en el manejo del equipo y prometió cambiar de actitud, así como darle mayor apoyo para devolverle el protagonismo en el fútbol mexicano. “Nunca es tarde para corregir, mejorar y encauzar la actitud, lo voy a intentar con todo”, dijo.

Sin embargo, no pasó mucho antes de que volviera a ser cuestionado. Esta vez por Nestor de la Torre, luego de que dejara su puesto como Presidente de Chivas, en septiembre de 2015, cuando aseguró que el equipo se maneja a base de mentiras.

“Creo que la mentira ha sido un hábito. De las medias verdades, de acomodar las cosas, pero no vale ir pisando a las personas”, comentó indignado de la Torre, que entre otras cosas se refirió a la salida del “Chepo” de la Torre, quien seguía entrenando al primer equipo cuando ya estaba lista la contratación de Almeyda.

Para el sustituto del Chepo las cosas no son más sencillas y, pese a que Vergara ha hecho público su apoyo a Almeyda, la misma directiva ya se encuentra en pláticas con posibles candidatos para hacerse cargo del banquillo Chivas, como lo dio a conocer el argentino Jorge Sampaoli, quien dijo haber sido llamado por gente del “Rebaño”.

De momento la regularidad parece estar fuera del vocabulario Chiva y todo indica que los cambios continuarán hasta que la situación sea insostenible. La pregunta en este caso sería: ¿Vergara seguirá aferrándose a sus caprichos para legitimarse o por fin le dará las riendas a otro que sea capaz de salvar el barco rojiblanco?