México fracasa en dar refugio a niños migrantes

Human Rights Watch señala que este país podría dar un buen trato a los menores, práctica que hasta el momento es la excepción y no la regla

Niñas en uno de los pocos refugios, Casa Alianza en Ciudad de México.
Niñas en uno de los pocos refugios, Casa Alianza en Ciudad de México.
Foto: Getty Images

MÉXICO – Fueron las pandillas y las condiciones de inseguridad en el “Triángulo del Norte”, como se le conoce a esa región integrada por El Salvador, Guatemala y Honduras, las que empujaron a Edgar V. a huir de San Pedro Sula.

Nadie lo llamó para orientarlo sobre cómo emigrar como a otros amigos con parientes en Los Ángeles o Nueva York pero tenía urgencia de escapar de las bandas del crimen organizado que querían reclutarlo: a los 17 años cualquiera es un botín para la mafia, para obligarlo a vender droga, como gatillero.

Edgar ya cargaba en su historia con una golpiza y una amenaza de muerte en la escuela contra él y los suyos cuando su madre lo llevó a la estación de la policía para denunciar las presiones de los criminales y después lo encaminó a un refugio de misioneros desde donde partió hacia el norte sin saber que llegaría sólo a México, donde lo detuvieron oficiales de migración.

Desde 2014, tras la crisis de los niños migrantes no acompañados que llegaban por miles a Estados Unidos, México se convirtió en una barrera de contención . De las 9,600 detenciones de menores de 18 años que había en 2013 pasó a 23,000 al año siguiente. Y 36,000 en 2015.

“EEUU dio mucha plata a México para detenerlos y deportarlos”, observa en entrevista con este diario Michael Bochenek, abogado de la División de Derechos del Niño, de la organización internacional Human Rights Watch (HWR). “Y ambos países ignoraron que entre los detenidos hay muchos menores que huyen de la violencia y necesitan refugio”.

Bochenek es autor del informe “Puertas Cerradas: el fracaso de México a la hora de proteger a niños y refugiados migrantes”, un reporte que resume en 163 páginas un arduo trabajo de campo y entrevistas con menores y adultos centroamericanos (entre ellas el caso de Edgar V.), autoridades migratorias, activistas y funcionarios.

Lo que más me ha sorprendido en este análisis es que en México las leyes para atender a los refugiados son excelentes, lucen perfectas en el papel, pero a la hora de la aplicación son un desastre, un problema, no se cumplen”, precisa Bochenek.

Sólo así se explica por qué a pesar de que en 2015 hubo más de 17,000 peticiones de refugio para niños no acompañados y separados sólo se otorgaron 52, o sea, apenas el 0.3%, según cifras de la Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados.

HRW calcula que al menos la mitad de los candidatos hubiera podido lograr el asilo si el gobierno mexicano aplicara la ley de manera correcta. Si no pusiera “obstáculos”, si en lugar de encerrar a los niños los enviara a casas del sistema de protección a la infancia (albergues DIF) o con familias; si los agentes migratorios se interesaran un poco en ellos, en preguntarles sus razones para emigrar y explicarles a detalle qué es un refugiado y su proceso en lugar de persuadirlos para que regresen otra vez a la boca del lobo.

“¿Tienes papeles?¿De dónde eres?¿Vienes solo?¿Quién te dio dinero?”

Edgar V. recordó a detalle las preguntas de los policías y su proceso de deportación a HRW cuando ya estaba en la estación migratoria de San Pedro Sula, de vuelta al país donde las pandillas lo quieren corromper o matar.

Les dije que no podía volver a Honduras y les mostré la denuncia. Y me preguntaron si sabía que yo podía pedir asilo”, dijo el joven sobre lo que fue un buen comienzo en el protocolo para los refugiados que luego se estropeó porque los oficiales le dijeron que si quería refugio estaría por más de seis meses encerrado. “Yo no podía con eso”.

¿QUIENES SON LOS REFUGIADOS?

Desde 1967 la Convención para los Refugiados describe que es una persona que se encuentra fuera de su país y no puede regresar por temor bien fundamentado de ser víctima por razones de raza, religión, nacionalidad o pertenener a determinado grupo social u opiniones políticas.

Según el estudio de HRW, el 50% de los niños menores de 18 años huye para evitar ser reclutados por una pandilla; el resto por secuestros, extorsiones, asesinatos de familiares y hasta para no ser objeto sexual de malandrines.

Heidy D. salió de Honduras con su familia cuando algunos pandilleros expresaron interés en su hija de 12 años. “A los 13 ya es considerada una mujer en el barrio”, reportó la madre. “ Los bandidos llegan a las casas y si les gusta algo lo toman”

VOLUNTAD POLÍTICA 

HRW observa que México “puede ser capaz” de dar un buen trato a los niños refugiados y cumplir con sus propias leyes y las normatividades internacionales porque ha demostrado algunas “buenas prácticas” que por ahora “son la excepción y no la regla”. En el norte de México, por ejemplo, los menores son rápidamente enviados de los centros de detención del Instituto Nacional de Migración a los albergues del DIF donde los funcionarios “demuestran que entienden muy bien la legislación de los derechos de los niños”.

En otros casos, HWR reconoció a un agente del INM aconsejó meticulosamente las conveniencias de solicitar asilo, un policía llevo al refugio para migrantes a una familia y otro ayudó a una niña de 15 años que había sido abandonada por el traficante.

OTRAS RECOMENDACIONES

Al gobierno mexicano

  • Permitir grupos de la sociedad civil tener acceso a todos los centros de detención de inmigrantes.
  • Asegurarse de que el protocolo para tratar a niños migrantes sea la adecuada y que todos los agentes de inmigración reciben formación básica en el trabajo con menores.
  • Desarrollar procedimientos apropiados para entrevistar a los niños y otros aspectos del proceso de asilo.
  • Asegurar el acceso a los servicios de educación, jurídicos, salud y psicosociales para los niños solicitantes de asilo
  • Confirmar la validez de la relación familiar para casos de reunificación.

A Estados Unidos:

  • Ayudar a México a reforzar su capacidad para hacer frente a las demandas de los refugiados .
  • Vincular los fondos de control migratorio en México a la mejora y ampliación de procesos para registrar a refugiados y otras solicitudes de protección.
  • Condicionar los financiamientos para control de la migaración al cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos y anticorrupción.
  • Ampliar el programa de Refugio para Menores de Centroamérica(CAM) para los niños de El Salvador, Guatemala y Honduras que han huido a otros países de la región, como México y Costa Rica, y ampliar los criterios de elegibilidad
  • Establecer un programa de inmigración humanitaria
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