Trump: hundido por su racismo

El magnate atacó el origen del juez Curiel. Una clara muestra de retórica racista
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Trump: hundido por su racismo
Protesta contra Donald Trump en Los Angeles.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Del sinnúmero de insultos, barbaridades y mentiras que ha dicho Donald Trump desde el inicio de su campaña por la presidencia, ningún comentario ha resultado tan escandaloso como sus descalificaciones hacia el juez federal Gonzalo Curiel quien, en su opinión, no puede estar al frente de una demanda contra la Universidad Trump por ser hijo de mexicanos.

La descalificación es tan anticonstitucional y racista que prácticamente nadie, incluso dentro del Partido Republicano, ha respaldado la petición de Trump de retirar al juez del caso.

Desde el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, hasta el exdirigente de la Casa de Representantes, Newt Gingrich, han calificado de “inaceptables” las declaraciones del magnate contra Curiel, quien nació en Indiana y tiene una larga y brillante trayectoria como fiscal en sonados casos de narcotráfico.

Lo que más preocupa a los republicanos es el enorme daño que las declaraciones de Trump causarán al partido, no sólo entre los votantes latinos sino de otras minorías, como los musulmanes. Por tal razón le han pedido que se retracte.

Lejos de ello, Trump ha decidido arreciar sus ataques contra Curiel e incluso le ha pedido a sus simpatizantes que hagan lo mismo. En los últimos días ha dedicado todas sus energías a denostar al magistrado y a defender la desaparecida Universidad Trump que, según múltiples testimonios, fue un fraude total. Muchos de quienes asistieron a ella, aseguran que el nombre es engañoso porque no era una universidad. Y agregan que los instructores no tenían la preparación adecuada y los cursos, que costaban entre $29,000 y $35,000, estaban dirigidos a defraudar a personas incautas.

A raíz de este caso, el periódico USA Today sacó a relucir que Trump ha enfrentado en los últimos 30 años más de 3,500 demandas, lo que amenaza con revelar su verdadera identidad: un billonario que ha construido gran parte de su fortuna mediante engaños y estafas. Esta situación le ha impedido concentrarse en lo que debería ser a estas alturas su principal enfoque: la contienda para ganar la presidencia.

Hasta ahora, Trump ha podido superar los crasos errores que ha cometido en su campaña gracias a que sabe manipular de manera magistral las emociones de la base que lo sigue.  

Esta vez, sin embargo, ha llegado demasiado lejos. Por más que rechace ser racista, sus declaraciones contra Curiel no dejan la menor duda.

Trump es simplemente un demagogo que no tiene el más mínimo respeto por la Constitución y  desea llevar a este país a la era previa a la aprobación de la ley por los derechos civiles. En eso consiste su peregrina idea de devolver a Estados Unidos su grandeza.