Editorial: Protección a los Dreamers

Estos jóvenes tomaron la batuta en la lucha migratoria
Editorial: Protección a los Dreamers
Los dreamers se mantienen firmes en su lucha migratoria.
Foto: Mariela Lombard / Archivo/EDLP

Los Dreamers son las víctimas inocentes del debate migratorio. Estos jóvenes pagan el precio de una decisión que nunca tomaron, fueron sus padres los que los trajeron sin documentos. Pero lejos de resignarse a la injusticia de sentirse como parte y despreciados por una nación al mismo tiempo, ellos se convirtieron en el estandarte de la causa por una reforma migratoria.

La acción del gobierno del presidente Barack Obama (DACA) para proteger a estos jóvenes de la deportación quitó la presión a cientos de miles de ellos que se prepararon académicamente para ser una parte integral y útil a nuestra sociedad. Debió pasar una reelección y una cifra récord de deportados, para que finalmente se detenga su expulsión a supuestos países de origen, que en realidad eran ajenos a ellos.

La intervención de la Casa Blanca, de hace cuatro años, fue imprescindible ante el fracaso del proyecto de ley conocido como el Dream Act que otorgaba la residencia a niños y jóvenes que fueron traídos desde el extranjero que cumplieran ciertos requisitos. La medida, que en el primer momento contó con algún respaldo republicano, se convirtió en una piñata de la Cámara Baja en la que en repetidas ocasiones se votó a favor de la deportación de los Dreamers.

El que la derogación de la acción ejecutiva de Obama fuera la promesa compartida de los precandidatos republicanos, es otro ejemplo de un celo ideológico en el tema migratorio que no permite distinguir las diferencias entre los inmigrantes. Los estereotipos no reconocen la realidad de una juventud que quiere ser parte de esta nación a través de una profesión o sirviendo a las Fuerzas Armadas.

Precisamente ahora se debate en la Cámara Baja una enmienda al presupuesto del Departamento de Defensa para eliminar el programa Military Accessions Vital to the National Interest, que permitía el enlistamento de beneficiarios de DACA con elevado conocimiento de idiomas y habilidades médicas.

Pero los Dreamerss nunca se dieron por vencidos. Ante los obstáculos, su militancia se multiplicó como su visibilidad, convirtiéndose en una vanguardia para defenderse y proteger a sus padres indocumentados. Hoy ellos son los combatientes de una lucha que se empalma con el movimiento histórico de los derechos civiles, ahora es para evitar las separaciones familiares y por el reconocimiento del aporte de los inmigrantes a través de la legalización.