Padres latinos se acercan a sus hijos gay tras ataque en Orlando

Las reacciones privadas a la tragedia suelen ser más importantes que las públicas y para dos jóvenes cuya identidad sexual ha generado tensiones familiares, el ataque trabajo señales de aceptación de parte de sus padres.
Padres latinos se acercan a sus hijos gay tras ataque en Orlando
Tras la masacre en Orlando, se han sucedido las vigilias alrededor del país. Menos se conoce de las interacciones personales que el shock del ataque ha generado entre padres e hijos y otros familiares.
Foto: Spencer Platt / Getty Images

Daniel Vidal, un incipiente profesor y estudiante de maestría de 28 años residente en Brooklyn, iba camino al trabajo el lunes cuando recibió un texto en tu teléfono que no identificó.

“Era mi papá, pero no tengo su celular en mi teléfono porque casi nunca hablamos”, dijo el joven a La Opinión este martes. “Decía, hola Daniel, es tu papá y quiero que sepas que te amo y que no quiero que nada malo te pase”.

Parece lo más natural del mundo que un papá se dirija así a su hijo, pero no si la relación entre ambos ha sido contenciosa y complicada desde que el muchacho reveló a su familia, en el verano de 2012, que él es gay.

“Han pasado muchas cosas desde entonces, ha sido muy duro. Pero hasta ahora nunca quiso verme como gay, creo que siempre pensó que un día iba a presentarme con una esposa y a tener hijos y que esto es una fase”, dijo Vidal.

En el otro lado del país, en Los Ángeles, otro joven gay latino experimentó algo similar.

Sebastián Martin Perez trabaja en la oficina de distrito de un congresista federal y el lunes recibió un mensaje de voz de su mamá que era diferente al intercambio usual entre ambos.

“Mi relación con ella no ha sido necesariamente difícil pero mi identidad sexual es algo a lo que usualmente no se refiere de ninguna manera, prefiere ignorar el tema por completo”, cuenta el joven.

Pero esta vez, la mamá de Sebastián se refirió a la identidad sexual de su hijo en el mensaje.

“El mensaje decía que me quiere, que había escuchado lo ocurrido en Orlando y que estaba dispuesta a escucharme si yo necesitaba hablar”, agrega. “Me decía que estaba feliz de saber que yo estaba seguro y bien”.

Fue un alivio muy grande escuchar esas palabras de su madre, especialmente porque Sebastián se estaba sintiendo cada vez más afectado y vulnerable al conocer más detalles sobre la masacre de 49 jóvenes en el Club Pulse de esa ciudad de Florida.

“Se ha vuelto más y más difícil con los días. Cuando supe que eran casi todos latinos entonces comenzó a pegarme más fuerte, aunque en la discusión nacional se discutió poco la identidad de las víctimas”, agrega. “Creo que en general nos sentimos más vulnerables como latinos gays”.

En ambos casos, los padres tienen profundas creencias religiosas que dificultan la relación con sus hijos homosexuales y estos han vivido las consecuencias de ello en su relación familiar.

Para Vidal, el joven de Brooklyn, el mensaje de su padre es quizá una señal importante, pero no suficiente para ponerle “una carga emocional”.

“Son muchos años de lo que yo creo ha sido abuso emocional y espiritual”, comenta. “Yo crecí en un barrio mexicano en Forth Worth, soy el único hijo varón de la casa, el tabú sobre ser homosexual es inmenso. Y cuando salí del closet ante mis padres, las consecuencias fueron tremendas, aislamiento familiar, me quedé sin casa”.

El joven no ha hablado con su padre, pero también sigue personalmente muy afectado por lo ocurrido en Orlando.

“Un club gay es un lugar donde podemos ser nosotros mismos, un lugar seguro en un mundo que no lo es”, dice Vidal. “Pero la realidad es que mi comunidad latina gay está bajo ataque todo el tiempo, hasta caminando por la calle hay que vivir microagresiones. Esta es una de las grandes”.

Para Perez, sin embargo, el mensaje de su madre fue un alivio. “Si hablé con ella, necesitaba hacerlo”, confiesa. “Es algo que quería escuchar de sus labios. Es mi madre y ese tema ha estado siempre entre nosotros. Escuchar que se refería a eso, a que soy su hijo gay, es grande para mí”.