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Guatemalteco tiroteado por agente reclama que su caso no quede en el olvido

"No creo que sea justo que me quites la mitad de mi cabeza, mi ojo, mi vida, porque sentiste miedo"

Walter DeLeón, de 49 años, demandó al LAPD por haberle ocasionado daños irreparables.

Walter DeLeón, de 49 años, demandó al LAPD por haberle ocasionado daños irreparables. Crédito: Cortesía | Abogado de Walter DeLeón

Un año después de recibir un disparo en la cabeza a manos de un agente de la policía de Los Angeles, el guatemalteco Walter De León sigue esperando que las autoridades respondan por el daño permanente que le dejaron y no echen al olvido su caso.

“No destruyeron sólo mi vida sino la de toda mi familia, la de mi hermana, que tuvo que dejar de trabajar para cuidarme, la de mi mamá y la de mi hijos porque ahora no hay quién responda por ellos”, lamentó De León en declaraciones a Efe.

El 19 de junio de 2015, el guatemalteco caminaba por una calle de una zona adinerada de la ciudad con una botella de agua y una toalla gris en sus manos cuando fue abordado por el oficial Cairo Palacios, quien al creer que De León llevaba un arma escondida bajo el brazo le disparó.

Al cabo de dos semanas en coma y someterse a decenas de cirugías, De León, padre de dos hijos, sobrevivió pero el tiro le destrozó la parte derecha de su cráneo, le hizo perder el ojo y oído de ese lado, y además quedó paralizado del lado izquierdo.

El guatemalteco Walter de León, que fue baleado en la cabeza por un oficial del LAPD, quiere ser la voz de aquellos que no pudieron sobrevivir a los disparos de los agentes. (EFE)
El guatemalteco Walter de León, que fue baleado en la cabeza por un oficial del LAPD, quiere ser la voz de aquellos que no pudieron sobrevivir a los disparos de los agentes. (EFE)

Aunque el guatemalteco pensó que la justicia lo avalaría (en el momento del suceso se encontraba desarmado), una investigación de la Comisión del Departamento de Policía de Los Angeles determinó que el agente Cairo Palacios actúo de manera justificada durante el incidente, porque actuó bajo la premisa de miedo creíble al creer que De León tenía un arma debajo de la toalla.

No creo que sea justo que me quites la mitad de mi cabeza, mi ojo, mi vida, porque sentiste miedo. Yo no estaba haciendo nada, solo caminaba”, aseguró el inmigrante.

Un vídeo que muestra la manera cómo De León es detenido tras recibir los disparos, en el que se le ve inconsciente y sangrando, tampoco sirvió de evidencia a favor del inmigrante.

“Son policías investigando policías, nunca van a estar a favor de las víctimas, hay corrupción en todas esas agencias“, afirmó Yovanna De León, la hermana encargada del cuidado de la víctima.

La decisión de la Comisión de la Policía local, y la falta de acción de la fiscalía de la ciudad, impulsó a De León a entablar una demanda civil en una corte federal, en otras razones porque no quiere que “sigan haciendo esto a otros hispanos”.

Un reporte de la Policía de Los Ángeles (LAPD) reveló que sus agentes estuvieron involucrados en 38 tiroteos en el año 2015. De ese número, 22 de las personas que recibieron disparos eran hispanos y 21 de los encuentros fueron mortales. Asimismo, 3 de las víctimas, incluido De León, estaban desarmadas.

Así quedó Walter de León, tras ser tiroteado por agentes. (EFE)
Así quedó Walter de León, tras ser tiroteado por agentes. (EFE)

El guatemalteco es consciente de que el tiempo puede hacer que la causa caiga en el olvido y de hecho, a un año del ataque, los apoyos financieros van menguando. Aún así, el inmigrante se ha sometido a varias cirugías y terapias para recuperar su movilidad y el habla.

“Le hicieron un implante para que no se le viera el hueco en la cabeza, y ya puede moverse sin tanta ayuda”, explica Yovanna De León.

Ben Meiselas, abogado de la firma Geragos y Geragos, manifestó que LAPD y la Comisión lamentablemente han tratado de manchar el nombre de un padre latino, inocente y desarmado, por defender la imagen de la institución.

“La Policía de Los Ángeles se enfrenta a la responsabilidad por lo que hizo al señor De León y actualmente está haciendo todo lo posible para culpar a la víctima”, explicó.

A la espera de que una corte federal acepte reconsiderar el caso, posiblemente hacia finales de 2017, De León y su familia luchan por mantenerse firmes y en pie, combatiendo los estragos emocionales, físicos y económicos que les ha dejado el suceso.

“A veces no hay para comer y yo voy a necesitar tratamiento médico de por vida. Ya los recursos se están acabando, la Policía tiene que responder por esto que me hizo”, reclamó el guatemalteco.

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