Debemos permanecer vigilantes en contra del terrorismo y del odio

La congresista Loretta Sánchez se dirige a los Californianos y a la nación implorando la tolerancia y la unidad entre los americanos.

Un hombre visita un monumento con cruces de madera por cada una de las 49 víctimas de la masacre en el club nocturno Pulse al lado del Centro Médico Regional de Orlando, el 16 de junio de 2016.
Un hombre visita un monumento con cruces de madera por cada una de las 49 víctimas de la masacre en el club nocturno Pulse al lado del Centro Médico Regional de Orlando, el 16 de junio de 2016.
Foto: Drew Angerer / Getty Images

Tras otro ataque terrorista en nuestro territorio nacional, nuestros corazones duelen de tristeza por las 49 vidas perdidas y las otras víctimas que fueron terriblemente heridas debido a la brutal violencia terrorista de hace dos semanas en Orlando. Lloramos por las almas que fueron tan cruelmente segadas sin piedad en un instante. Lloramos por sus familias, amigos y por la comunidad LGBT.

Sobre todo, compartimos una profunda preocupación por nuestra nación, la cual está siendo atacada no sólo por aquellos que usan la violencia para sembrar miedo en nuestros corazones, sino también por aquellos que desprecian nuestros valores más profundos con el propósito de causar miedo, divisiones políticas y una retórica de odio.

Nuestra diversidad es nuestra fuerza

Esa diversidad se compromete cuando permitimos que personas den cabida a prejuicios y a la ignorancia para excluir o crear estereotipos negativos de ciertos grupos de americanos, basándose solamente en su color, religión, orientación sexual u origen nacional.

Los musulmanes americanos son una población vital y preciada de la sociedad americana. Como ciudadanos, pertenecen a esta nación y contribuyen a nuestra historia, al éxito y a nuestro patrimonio, al igual que muchos otros estadounidenses de diferentes culturas.

La realidad es que el terrorismo es una amenaza que ha tocado todos los rincones del mundo y nos va a seguir desafiando en los años que vienen. La otra realidad es que mientras que los terroristas han afirmado que cometen sus brutales crímenes en nombre del Islam, la mayoría de las víctimas del terrorismo son musulmanes. De hecho, nuestro propio Centro Nacional de Terrorismo estima que entre el 82 y el 97 por ciento de las víctimas del terrorismo en todo el mundo son hombres, mujeres y niños musulmanes.

Nunca debemos permitir que los crímenes de unos cuantos nos cieguen a la bondad de muchos.

No debemos juzgar a las personas por su religión, sino por su compromiso a una sociedad justa, legal y pacífica.

Estoy orgullosa de representar a una de las comunidades musulmanes americanas más vibrantes de los Estados Unidos y estoy orgullosa de tener a musulmanes americanos como parte de mis empleados.

Estoy de acuerdo con el presidente Obama de que el intentar alienar a nuestra comunidad musulmana estadounidense y pintar el Islam como un enemigo es imprudente, moralmente condenable, y contrario a los valores estadounidenses. Es un grave error y es peligroso – no sólo porque corremos el riesgo de incitar al terrorismo y alienar a aliados potenciales, sino porque corremos el riesgo de comprometer nuestros valores nacionales de la libertad de religión, igualdad y justicia.

Los terroristas quieren que nos odiemos el uno al otro. Si caemos en manos del odio, ellos ganan. Pero los americanos somos fuertes, los americanos estamos unidos, y yo creo firmemente que los valores americanos son valores humanos, y a fin de cuentas prevalecerán.