La fórmula de Donald Trump

Lo más peligroso no es el bufón farsante de Donald Trump, sino la existencia de tantos, en la nación más poderosa del planeta, dispuestos a votar por un ‘showman’ como su presidente
La fórmula de Donald Trump
Donald Trump durante el debate en Hofstra University.
Foto: Getty Images

Gran parte de lo que supone el éxito de Donald Trump en las primarias republicanas y los millones de personas que lo siguen, muchos lo explican con la tesis de que la gente quiere un cambio, y para esto, dicen, debe habitar la Casa Blanca alguien sin carrera política.

Pero resulta que el ‘no-político’ candidato, expone una falta impresionante de control en su temperamento, de juicio y de tacto; propensión a mentir descaradamente; admiración por un corrupto que ejecuta acciones de dictador como Vladimir Putin; ignorancia en política internacional; maltrato verbal a las mujeres; insultos a los gordos, a los minusválidos, a los musulmanes, a los feos, a los latinos, a los periodistas que lo cuestionan; y una completa ignorancia sobre la política de defensa nuclear del país.

A todo esto, entre otras, se le suma su negación a presentar la declaración de impuestos (no se defiende cuando lo acusan de que quizá no haya pagado un centavo, mientras se queja de la infraestructura, del ejército y prácticamente de todo el Estados Unidos actual), más un claro racismo y falta de transparencia en cuanto a su fundación de caridad, a la que no ha contribuido con un centavo desde el 2008.

Ante todo esto, el mencionado argumento del cambio, me parece un absoluto infantilismo, de una masa cada vez más desinformada.

Y eso es lo más peligroso. No el bufón farsante de Donald Trump, sino la existencia de tantos, en la nación más poderosa del planeta, dispuestos a votar por un ‘showman’ como su presidente. Cambio, de una forma u otra queremos todos, pues todos deseamos estar mejor. Pero un cambio positivo. Un cambio como el que trajo Barack Obama, que sacó al país de la peor recesión económica en 50 años, de un desempleo desbordado y de dos guerras, al tiempo que recuperó su influencia en el mundo. No el cambio que un Hugo Chávez o un Nicolás Maduro llevaron a Venezuela, o el mismo Vladimir Putin a la Rusia en bancarrota de la actualidad.

Para ese cambio positivo no hay fórmulas fáciles, y, sobre todo, debe darse respetando la Constitución y los principios de la democracia. Cuando los gobernantes se salen de esos parámetros, como Bush con las torturas de Abu Ghraib y Guantánamo o la guerra que acometió saltándose al Consejo de Seguridad de la ONU, el resultado es desastroso.
Donald Trump ofrece mucho de esas fórmulas fáciles, como la prohibición del ingreso de musulmanes al país y la reinstalación de la tortura como política de defensa, extendiéndola a los familiares de los sospechosos, para combatir el terrorismo. Yo quiero un líder que combata a los terroristas sin ir en contra de los principios de esta nación.

Un líder que me diga cómo recuperaremos empleos perdidos por las minas de carbón cerradas, sin tener que reactivarlas y seguir destruyendo el planeta. Un líder que busque la innovación y no que regrese al proteccionismo de antaño y niegue la globalización, como fórmula para (supuestamente) crear más empleos.

Pero la nueva doctrina y discurso propagandístico de Trump y los políticos que lo defienden, convierte en algo negativo lo mejor que puede tener un presidente y cualquier profesional para este caso: su preparación. Ya en otras ocasiones han llegado a acusar a candidatos ¡por haber sido excelentes alumnos!

Con ese nuevo “modus operandi”, con razón que la última vez que uno de los suyos estuvo en el poder, nos llevó al desastre y una ruina que padecieron sobre todo los menos privilegiados, y que el Congreso que hoy dominan ha pasado a la historia como el más inútil de todos los tiempos.


Pedro Caviedes es escritor y columnista. Hace más de ocho años publica semanalmente una columna de opinión política en El Nuevo Herald de Miami y actualmente colabora con reportajes para la Revista Esquire en su edición para México y Latinoamérica, y la revista Suburbano. A lo largo de su carrera ha colaborado para diversos periódicos, revistas y publicaciones digitales, entre las que se encuentran Voces del Huffington Post, Infobae, El Universal de Cartagena de Indias, la revista de economía Mercado de Dinero y la revista de actualidad Suburbano. Su perfil profesional está relacionado con temas políticos y sociales.