Sobrevivientes hablan sobre nuevas prioridades de seguridad

En lugar de simplemente invertir en prisiones o cárceles, debemos invertir en prevención, rehabilitación y tratamiento
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Sobrevivientes hablan sobre nuevas prioridades de seguridad
Alex Sánchez, líder de Homies Unidos.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Durante las últimas dos décadas, he visto lo que la violencia hace a las personas, familias y comunidades. Como miembro fundador de la sucursal de Los Ángeles de Homies Unidos, he sido testigo de los ciclos de trauma, devastación y tumulto que nuestros jóvenes enfrentan cada día en sus hogares y en las calles. En sus ojos, veo mi historia y las historias de muchos jóvenes que crecen lastimados por los mismos sistemas que, se supone, los mantienen a salvo.

Los estudios demuestran que, en California y a nivel nacional, los sobrevivientes de crímenes violentos, tienen más probabilidades de tener bajos ingresos, ser menores de 30 años, y ser latinos o afroamericanos. Estas son las comunidades que son más perjudicadas, pero las menos ayudadas. Para las comunidades de inmigrantes, como las comunidades mayoritariamente latinas y en gran parte centroamericanas de Pico, Westlake y Koreatown que Homies Unidos atiende, hay obstáculos adicionales a superar, incluyendo barreras idiomáticas y la amenaza de deportación.

Recientemente, me uní a más de 100 sobrevivientes de crímenes de todo el Sur de California en el evento Survivors Speak Los Angeles, celebrado en la iglesia Crenshaw Methodist Church. El evento fue organizado por la sucursal en Los Ángeles de Sobrevivientes del Crimen por la Seguridad y la Justicia; un movimiento a nivel estatal de miles de sobrevivientes del crimen. Juntos, compartimos historias de sanación, honramos a seres queridos perdidos e hicimos llamado a nuevas prioridades de seguridad en Los Angeles y en todo el estado, que realmente reflejen las necesidades de los supervivientes del crimen. El oír estas historias, me ayudó a reflexionar sobre mi propio camino; partiendo desde la sensación de violencia en El Salvador a los 7 años de edad; pasando por abuso físico en mi hogar y acoso en la escuela; hasta llegar purgar condenas en detención juvenil, cárceles, y finalmente en la prisión.

Mi camino hacia la curación llegó mucho más tarde en la vida cuando me di cuenta de que no quería luchar, quería vivir. La organización que ahora lidero, enseña habilidades de vida a jóvenes en riesgo e involucrados en pandillas; apoya a familias con seres queridos encarcelados; y ayuda a la gente a reintegrarse con éxito a la comunidad después de ser liberada. Después de reconocer el daño que sufrí, y el daño que he causado en mi propia comunidad, mi meta de vida es crear seguridad y paz. Esto comienza con el trabajo en pos de un sistema de justicia que pone a los sobrevivientes del crimen en el centro, y que prioriza la curación y la recuperación. Con demasiada frecuencia, estas necesidades no se cumplen.

Si queremos paz y seguridad para todos, debemos ofrecer oportunidades para que las personas reconozcan el dolor que han causado, entiendan por qué hicieron lo que hicieron y asuman la responsabilidad de sus actos. En lugar de simplemente invertir en prisiones o cárceles, debemos invertir en prevención, rehabilitación y tratamiento.

Para muchas de las familias con las que trabajo, simplemente saber que la persona que les causó daño está detrás de las rejas, a menudo no proporciona la curación o el cierre del ciclo. Necesitan acceso a servicios para ayudarles a recuperarse del trauma. Aparte, los latinos y otros inmigrantes sobrevivientes, necesitan servicios culturalmente apropiados de parte de personas que entienden sus historias y antecedentes.

Para los inmigrantes latinos, cuya perspectiva ha desaparecido de la narrativa dominante sobre quiénes son los sobrevivientes y qué quieren, el proceso de curación comienza cuando recibimos apoyo y solidaridad de otros que comparten nuestras mismas experiencias. Unirnos a un movimiento de sobrevivientes, nos permite compartir nuestras historias y abogar por cambios en el sistema penal de justicia.

Los jóvenes inmigrantes y familias con quienes trabajo, están listos para ser defensores vocales de políticas más inteligentes que puedan prevenir la delincuencia, mejorar el sistema de justicia y apoyar de mejor manera a los sobrevivientes, nuestras familias y comunidades. A través de Sobrevivientes del Crimen por la Seguridad y la Justicia, estamos trabajando para crear un nuevo modelo de justicia que refleje mejor las necesidades de los sobrevivientes del crimen.

Las personas heridas hacen daño a la gente. Al ayudar a los sobrevivientes del crimen a sanar, podemos crear comunidades más seguras para todos.


Alex Sánchez es un pacificador reconocido internacionalmente y es el Director Ejecutivo de Homies Unidos.