Las múltiples razones por las que Chivas enfrenta la final como víctima

El Rebaño tendrá todo en contra en la serie final del Clausura 2017 ante los contundentes Tigres del 'Tuca'
Las múltiples razones por las que Chivas enfrenta la final como víctima
Así como Alan Pulido tiene cara de lamento, entre las Chivas Rayadas del Guadalajara hay demasiada incertidumbre de cara a la final con Tigres.
Foto: Jorge Barajas / Imago7

Para enumerar las razones por las que las Chivas del Guadalajara encaran con todo en su contra la gran final del fútbol mexicano, no sobran dedos de una mano.

El Rebaño tapatío, segundo más ganador de la historia con sus 11 coronas (una menos que su odiado rival, el América), difícilmente tuvo en su ilustre historia un mayor desafío en una final por el título de liga.

Los Tigres sencillamente llegan en mejor forma física y futbolística: contando desde el partido que los felinos de Monterrey ganaron 3-0 al Guadalajara el 11 de abril en San Nicolás de los Garza, donde este jueves se enfrentan en la ida, los de Nuevo León acumulan ocho juegos ganados de nueve disputados con un tremendo balance de 25 goles anotados y sólo 3 recibidos, incluyendo holgados triunfos sobre Rayados y Xolos de Tijuana en la Liguilla.

Las Chivas, desde aquella última cita en el “Volcán”, apenas conocieron el triunfo una vez y sacudieron las redes sólo cinco veces.

La inercia para llegar a la final no podía haber sido más contrastante: uno lo hizo con impulso de locomotora; el otro lo logró sin haber ganado sus series de Liguilla contra Atlas o Toluca, pasando solamente porque el reglamento así lo estipula, por mejor posición en la tabla del torneo regular.

Pero hay más.

Los Tigres obviamente son los campeones defensores: milagrosamente le sacaron de la bolsa el título al América el pasado diciembre. Un año antes se habían coronado en penaltis contra Pumas, siempre con Ricardo Ferretti como su entrenador y prácticamente con el mismo plantel actual, uno que llegada la hora de apretar en el Clausura 2017 para meterse a la fase final, lo supo hacer, y una vez adentro, demostró superioridad, por momentos con buen futbol gracias a la clase de gente como André-Pierre Gignac, Lucas Zelarayán, Javier Aquino y Eduardo Vargas; por momentos con oficio, el sello de los equipos de “El Tuca”, y siempre con triunfos.

Encima de todo, para las Chivas de Matías Almeyda, quien ha logrado refrescar a un club que parecía perder protagonismo antes de su llegada, está el hándicap de las lesiones. Al menos el atacante Ángel Zaldívar estaba descartado, mientras que sus dos defensas más férreos y experimentados, Jair Pereira y Carlos Salcido, llegan a la final con lesiones y en seria duda de poder jugar a su mejor nivel.

Estas Chivas de Almeyda deben tener un futuro brillante, pero hoy en día no han desarrollado lo suficiente y haber llegado a la final es en realidad un éxito prematuro del actual proyecto.

Su futbol no se acerca ni a los talones del histórico Rebaño de Alberto Guerra de 1986-87; no es un club arrasador como el de Ferretti que goleó a Toros Neza en la final del Verano 1997, ni tampoco cuenta con los consumados referentes a la Oswaldo Sánchez o Adolfo Bautista del Apertura 2006, la última vez que fueron campeones.

La final será en su estadio el domingo, pero hoy más que nunca las Chivas tienen todo en contra, por supuesto no son favoritas y se puede decir que si ganan será una de las grandes sorpresas en finales del futbol azteca.