Editorial: El poder tuitero

La Casa Blanca quiere ser más abierta a los medios que buscan mantener la información al día
Editorial: El poder tuitero
Los periodistas afirman que es cada vez más difícil hacer su trabajo en la Casa Blanca.
Foto: Alex Wong / Getty Images

La Casa Blanca asegura que todo lo que dice Donald Trump a través de su Twitter es una “declaración oficial” del presidente. La administración explica que el uso de este medio social es una forma de comunicación que usa el jefe de Estado para dirigir directamente su mensaje al público sin el filtro del periodismo.

La importancia del Twitter crece a medida que la Administración Trump reduce el acceso y el contacto con los medios. En muchos casos los portavoces presidenciales dijeron que los periodistas debían buscar las respuestas a sus preguntas en esos tuits.

El uso de esta tecnología no sería un problema si fuera utilizado adecuadamente. Si se usara como una parte estratégica para promover una agenda de gobierno o para referirse a los temas candentes que afectan a los estadounidenses.

Sin embargo, en manos de Trump este poderoso instrumento de comunicación es un arma que desnuda la incompetencia, el resentimiento, la bajeza y el odio que acumula el mandatario.

Todo esto se observa sin el filtro de los medios, no se les puede echar la culpa a ellos del contenido de los 140 caracteres.

Los responsables son el presidente de Estados Unidos y su equipo, que a seis meses de gobierno es incapaz de evitar sus actitudes autodestructivas. Mientras que todos los que lo percibimos sentimos un dolor, vergüenza y enojo que Trump parece no comprender.

Sino cómo explicar la declaración oficial del presidente de ayer sobre “ (la periodista) loca de bajo IQ (coeficiente de inteligencia) Mika (Brezinski)… que sangraba de su estiramiento facial”.

No es necesario ver el tuit insultante sobre los periodistas Brezinski y Joe Scarborough para saber el menosprecio que tiene Trump sobre los periodistas ni el denigrante trato a Mika para descubrir el sexismo del presidente.

Es inconcebible que la Casa Blanca justifique este accionar diciendo con orgullo que es una muestra de que este presidente no se queda callado ante las críticas, que su contraataque es 10 veces más fuerte que los ataques en su contra.

La administración Trump está convencida que el problema de su gobierno son los medios de comunicación empecinados en mostrar las hilachas en vez de reconocer los logros que se promueven. El Presidente denuncia a cuatro voces que los comunicadores llegan reportar noticias falsas en su animosidad hacia él.

De ahí que las conferencias de prensa diarias en la Casa Blanca se reduzcan, que se le quiten la imagen y el sonido controlar el mensaje. Empero la estrategia es un fracaso por el paupérrimo uso del tuiter por parte de Trump.

El Presidente es el que desde muy temprano tiene el poder para iniciar el ciclo noticioso del día. El carácter inadecuado de Trump reflejado en sus tuits convierte la oportunidad de mover su agenda ante los medios en un acto defensivo que embarra la situación aún más de lo que está.