Supremacistas blancos prometen más activismo político a la luz del día

Grupos extremistas blancos prometen estar “más activos que nunca”
Supremacistas blancos prometen más activismo político a la luz del día
Supremacistas blancos chocan contra manifestantes en su contra en Charlottesville, Virginia.
Foto: Chip Somodevilla/Getty Images)

WASHINGTON.- Pese a la condena general de la violencia desatada en Charlottesville (Virginia) el sábado pasado, grupos extremistas blancos prometen estar “más activos que nunca”, fuera de sus escondites, para promover una agenda de supremacía blanca que ha encontrado en internet un megáfono y un arma de reclutamiento.

Mientras la comunidad de Charlottesville prepara hoy un tributo a Heather Heyer,  quien falleció tras ser atropellada por un simpatizante neonazi blanco, arrecian las críticas contra el presidente Donald Trump, que aún no ha llamado a la familia de la víctima.

Desde la Torre Trump en Manhattan, el mandatario hizo ayer una aparente equivalencia moral entre los supremacistas y los activistas de la contramarcha, y responsabilizó a “ambos lados” del sangriento incidente que además dejó una treintena de heridos, un día después de verse forzado a dar una condena más enérgica de grupos extremistas.

Su regreso a la retórica del sábado suscitó elogios de extremistas blancos, entre éstos David Duke y Richard Spencer, cofundador del llamado movimiento de la “derecha alternativa” (“alt-right”, en inglés).

Pero también desató críticas en las redes sociales por parte del “Southern Poverty Law Center” (SPLC), que rastrea a grupos extremistas en EEUU, centros de estudio, líderes de ambos partidos, académicos y activistas de las comunidades de fe, inmigrantes y demás minorías.

Una petición en “Change.org”, para que el Departamento de Justicia entable cargos por terrorismo contra el conductor del vehículo,  James Alex Fields, y otros supremacistas blancos implicados en la violencia en Charlottesville, ya lleva cerca de 300,000 firmas.

Más protestas a la luz del día

Escudándose en la Primera Enmienda, que garantiza la libertad de expresión, grupos nacionalistas y supremacistas han programado más protestas para las próximas semanas,  aunque desde ya afrontan trabas en el camino.

En principio, su pretexto es condenar la eliminación de estatuas y demás símbolos de las tropas confederadas –que durante la Guerra Civil lucharon por mantener la esclavitud de los afroamericanos- y defender “la herencia cultural blanca”.

Matthew Heimbach, presidente del llamado “Traditionalist Worker Party  dijo que trabaja junto con otros grupos aglutinados en el paraguas del “Frente Nacionalista” para organizar “más temprano que tarde” una protesta en Lexington (Kentucky) contra la eliminación de dos estatuas de soldados confederados del antiguo tribunal del Condado Fayette.

Según Heimbach, el grupo “estará más activo que nunca” y aprovechará la protesta para “reclutar” a más miembros.

Pero el líder de la mayoría republicana en el Senado y senador de Kentucky, Mitch McConnell, dijo hoy a la prensa que los grupos supremacistas y neonazis “que llevaron el odio y la violencia a Charlottesville… no son bienvenidos en Kentucky, y no deberían serlo en ninguna parte en EEUU”.

“No podemos tener tolerancia para una ideología de odio racial. No hay buenos neonazis, y quienes apoyan sus puntos de vista no apoyan los ideales estadounidenses de la libertad. Todos tenemos una responsabilidad de condenar el odio y la violencia donde quieran que levanten su malévola cabeza”, afirmó McConnell.

El gobernador republicano de Ohio y exprecandidato presidencial, John Kasich, urgió a Trump a que condene a los grupos de odio racial.

Mientras, inspirado en la protesta “para unir a la derecha” del sábado pasado, otro grupo supremacista, encabezado por Preston Wiginton, había programado un mitin político de apoyo a los blancos en la Universidad Texas A&M para el próximo 11 de septiembre, en el décimosexto aniversario de los atentados del 9/11.

El evento tendría como orador principal a Spencer, pero la universidad lo canceló ante el “gran riesgo a la seguridad” de su personal, estudiantes y público en general.

En diciembre pasado, Spencer dijo durante un evento universitario que EEUU “pertenece a los hombres blancos” y, tras las protestas que generó su visita, la universidad ahora exige que eventos de grupos externos tengan el patrocinio de organizaciones en el recinto universitario.

La universidad explicó el lunes que ninguna de sus más de 1,200 organizaciones invitó a Wiginton o patrocinó su evento del próximo 11 de septiembre.

Otro grupo extremista, “Estadounidenses por la Conservación de Monumentos en Richmond”, retiró ayer su solicitud de permiso para realizar un mitin a los pies de la estatua del general confederado, Robert E. Lee, en Richmond (Virginia) el próximo 16 de septiembre.

El internet y el odio racial, armas ganar adeptos

Trump insiste en que ya ha condenado a los neonazis, al KKK y demás grupos que fomentan el odio racial, pero sus declaraciones – “hay gente muy buena en ambos lados”, dijo– no sólo no ayudarán a sanar las heridas del racismo, sino que también alimentarán las tensiones raciales y envalentonarán a extremistas que buscan sumar adeptos en las redes sociales, según expertos.

Los grupos supremacistas, que antes operaban en las sombras, han cobrado fuerza en plena luz del día, ayudados por la mayor cobertura que reciben de los medios de comunicación y en las redes sociales.

Apoyándose en el eslogan electoral de Trump de “recuperar la grandeza de EEUU”, estos grupos ahora se presentan como simples defensores de la identidad cultural blanca y sus símbolos, y cabecillas como Duke advierten de que el país está bajo peligro de los inmigrantes y minorías étnicas.