Bunbury: “Tenemos libertad de consumo, pero la libertad de pensamiento está seriamente amenazada”

El artista español presenta su noveno trabajo en solitario, 'Expectativas', un disco tan rebelde como sensible
Bunbury: “Tenemos libertad de consumo, pero la libertad de pensamiento está seriamente amenazada”
Bunbury está listo para comenzar una gira por España y América Latina
Foto: René Miranda / La Opinión

Enrique Bunbury, 50, no se muerde la lengua ni cuando canta ni cuando se expresa de cara al público. Dice lo que piensa —y se nota que lo piensa en su forma pausada de conversar— y lo manifiesta con naturalidad, sin medias tintas ni eufemismos. Vestido de negro, bajo unas gafas oscuras como único refugio y con un pin en la solapa en el que puede leerse: “vegan revolution now”, acude a La Opinión para presentar su último disco, Expectativas, mientras reflexiona sobre temas diversos como la llegada de Donald Trump al poder o la reciente coacción de libertades.

Su último disco, noveno trabajo en solitario tras álbumes tan exitosos como Pequeño cabaret ambulante (2000) o Flamingos (2002) constituye una apuesta de seis canciones con un fuerte componente social contra “la mediocridad, la idiotez y el cainismo”, y otras cinco piezas donde el cantautor muestra una mirada más autoreflexiva, la cual gira sin miedos ni complejos alrededor de la figura del yo.

“La recepción del público y de la crítica especializada está siendo apabullante. Normalmente cuando las críticas son positivas el público no te acompaña, y vicerversa, entonces poder contar con las dos cosas en algo que casi no ocurre nunca”, reconoce Bunbury agradecido por la calurosa acogida de Expectativas, en general, y de los nuevos singles Parecemos tontos o La actitud correcta.

Mantener la actitud correcta, ser discreto, escoger muy bien lo que uno dice, etc. patrones sociales que para Bunbury son a la vez fuente de inspiración como motivo de desazón. En una sociedad en la que, a su juicio, prima la autocensura debido a un miedo visceral a la “policía de lo correcto”, cada vez son menores los recovecos “democráticos”, en los que uno puede mostrarse con liviana autenticidad.

“Las redes sociales están provocando la autocensura y el miedo a la policía de lo correcto. La autocensura en los artistas, en los medios de comunicación, ese tener mucho cuidado con lo que dices porque tiene repercusiones. Todas esas sutiles faltas de libertad en lo cotidiano para mí es algo especialmente preocupante”, expresa el artista, “tenemos libertad de consumo, pero la libertad de pensamiento está seriamente amenazada“.

ECHAR A TRUMP

Coherente con sus palabras, no duda en extrapolar esa preocupación al campo de la política, crítico con el “actual deterioro del sistema democrático” que vive los Estados Unidos; la ineficacia de un sistema bipartidista que busca el enfrentamiento entre dos candidatos muy parecidos “para que luego en realidad no cambien las cosas” y la responsabilidad ciudadana frente al gobierno de Donald Trump.

“Creo que es un buen momento para estar unidos, hacer fuerza y estar muy atentos a las próximas elecciones porque tenemos el deber de echar a este individuo y tenemos la posibilidad. Creo que es algo que va a pasar, hay que aguantar con dignidad y ser responsables con el voto“, reflexiona quien asegura que, como español residente en Los Ángeles desde hace casi una década, se siente tan “latino” como aquellos que tanto aprecian su música por toda América Latina.

Bunbury comenzará el próximo mes de diciembre una gira por toda España, que concluirá el día 16 en Zaragoza, su ciudad natal; para después continuar por Colombia, Argentina y México, entre otros países. Un regreso a los escenarios por todo lo alto que, como confiesa, le pone un “poco nervioso”, sensación que olvida después de unos cuantos conciertos.

Mi carácter me lleva a la introspeción, a escribir canciones y a grabarlas en un estudio. Ese es mi estado natural y eso es lo que más me gusta“, explica tranquilo, convencido de que gran parte de su éxito nace de esa entrega sin prisas, en la que prima “la seriedad y la pasión”. Sabe de lo que habla, lleva más de 30 años dedicados a la música, a su público y a decir bien alto —y siempre que sea posible de una forma melódica y rítmica— lo que piensa.