El constructor de ideas con software

Mike Montero creó redes sociales para minorías desde NYC en los noventa. Fue la primera empresa que fundó con otros socios. Hoy es el cofundador y responsable de tecnología de Resy, una solución para reservas en restaurantes

Michael Montero, co fundador y responsable de tecnología de Resy Network, Inc en su oficina en Soho, Manhattan./Mariela Lombard

Michael Montero, co fundador y responsable de tecnología de Resy Network, Inc en su oficina en Soho, Manhattan./Mariela Lombard Crédito: Mariela Lombard | El Diario NY

Mike Montero se hizo con su primera tarjeta de crédito cuando estaba estudiando la carrera en Nueva York con la única motivación de comprarse su también primer computador.

Tenia 19 años y no sabía lo que eran las tasas de interés. Solo sabía que con ella podía comprarse una máquina a la que dedicaba horas en el laboratorio de la universidad y a la que ya había dedicado muchas más como pudo desde que a los 13 años vio por primera vez un Commodore 64.

“Me costó casi una década devolver ese dinero. Me gasté entonces $2,000 en la computadora. Era mucho dinero y yo no ganaba mucho ni podía pedirle a mis padres”, explica este descendiente de inmigrantes de Costa Rica criado en Brooklyn.

La pasión con la que abrazó el mundo de la computación cuando la casera del edificio en el que vivía su familia le enseñó el Commodore en los ochenta le puso en el camino en el que está hoy.

Montero es cofundador y responsable tecnológico de Resy, una start up fundada hace tres años para hacer reservas en restaurantes que recientemente se ha asociado y recibido capital de Airbnb. Mucho antes fundó una red social para minorías, Community Connect (años más tarde llegó Facebook al mercado) y otra empresa en la red llama Fotolog, entre otras iniciativas.

Community Connect lo fundó con otros socios, entre ellos quien hoy es su cuñado, cuando apenas llevaba unos meses graduado de ciencias de la computación. Lo vendieron por 38 millones de dólares, según el blog de empresarios de NYU.

Una de las palabras que usa para definir su camino como emprendedor de alta tecnología en la ciudad es “perseverar”.

Lo hizo desde que vió aquel primer computador.

“Somos cuatro hermanos y vivíamos en un pequeño apartamento de Brooklyn, la casera insistía en que la tecnología iba a ser importante para nosotros pero no nos lo podíamos permitir”. Montero dice que echó un vistazo a la máquina y se dijo “yo tengo que entender esto”.

“Fue el principio de todo. Empecé a leer cada libro que podia sobre ello, las revistas”, recuerda. Su vida como profesional y adulto empezó a tomar forma. “Mis amigos empezaron a ser los que estaban en ese mundo de las computadoras. Programaba todo lo que podía y cuando cerraba la máquina seguía aprendiendo con libros y revistas que subrayaba. Solo quería aprender lo más posible”, cuenta.

Michael Montero, en la cafetería de la oficina de Resy en Soho, Manhattan./Mariela Lombard

Cuando llegó a la Universidad “estaba en primera fila, escribiendo mis notas, totalmente inmerso” en ciencias de la computación y matemáticas, explica.

En su año como junior tuvo una pasantía en la prestigiosa AT&T Bell Labs, uno de los laboratorios de innovación tecnológica más importantes del mundo. “Trabajé rodeado de las mentes más brillantes en ciencias de la computación y me cambio la perspectiva de todo, de cómo pensaba en mi carrera, en mi futuro”. Montero explica que fue en uno de los seminarios en Bell Labs donde oyó el concepto de redes y por primera vez escuchó ” de algo que se llamaba Internet”. “Escribí de ello en mis notas comentando: esto va a ser grande”.

Con estas bases, ser pionero en un medio social orientado a un público diverso cultural y étnicamente, Community Connect (con sus webs nichos AsianAvenue.com, BlackPlanet.com, MiGente.com, GLEE.com y FaithBase.com) poco después de salir de la universidad y empezar a trabajar era casi una llamada natural dentro del empresariado.

Montero cofundó Resy junto a Ben Leventhal (fundador de la revista Eater.com) y  Gary Vaynerchuk de RSE Ventures en 2014 y ahora emplea a 55 personas, 13 de ellas en tecnología. Está en más de 150 mercados en EEUU y planea llegar a 20 internacionalmente antes de fin de año.

La propuesta de Resy, que compite con varias empresas y sobre todo con el líder Open Table, es que el consumidor abone un precio por una reserva en un restaurante con apenas anticipación. Con ello los restaurantes gestionan cancelaciones de última hora y los clientes tienen mesa. Resy trabaja en servicios, como el pago de la cena a través de la aplicación.

Este emprendedor dice que por cada libro de computación tiene un libro de gestión de empresa y equipos.  Cree que a pesar de la competencia en el sector Resy abre una posibilidad distinta en el mercado para cambiar cómo funciona. “Y para mi esto es la mentalidad del emprendedor. Ben conocía el sector y sabía exactamente qué es lo que quería hacer cada detalle”.  Él explica que es “bueno construyendo stuff,” y que le encanta crear equipos, programar y pensar cómo mejorar un producto.

Este emprendedor y constructor de ideas con software afirma que una de las cosas más duras con las que ha lidiado es lanzar start ups en NYC cuando la ciudad estaba más enfocada en la banca y no en la tecnología. “Cuando decía que era un empresario de Internet , la gente se reía de mi, cuando decía que mi empresa era un sitio en la red para gente de color, me decían ¿a quién le preocupa eso?, en los noventa ya hablábamos de la brecha digital. No es que estuviéramos por delante del debate, es que éramos el debate”.

“Perseveramos. Todos los días había un muro de concreto de 60 pulgadas en nuestro camino y perseveramos todos los días hasta que fue de 59 pulgadas y luego de menos grosor. No hay otra manera de vencer el obstáculo más que quebrándolo todos los días un poco si se tiene suerte y no se queda uno sin dinero” cuenta para explicar que una de las dificultades era captar capital. Ahora, cree que no es tan difícil porque hay muchos venture capitalists en Nueva York que reaccionan cuando la empresa y los fundadores muestra una positiva evolución..

Por eso, ahora ese muro es más fácil de saltar. Existe la infraestructura de dinero, oficinas y talento para que NYC se haya convertido en el “alley” mientras que en California sigue estando el Silicon Valley.

Montero, que el pasado octubre ganó el reconocimiento de la publicación Crains como innovador hispano en tecnología, confiesa que lo más duro para él fue hacer la transición de ser un joven al que le gustaba programar a ser un joven que gestionara un negocio. “Aprendí saltando a la piscina, se comenten muchos errores y algunos duele, se deja a gente por el camino, hay que tener más equilibro en la vida laboral y familiar… pero se aprende de los errores y de las decisiones que se toman”.

Familia

Montero habla mucho de trabajar pero compaginarlo con la familia. Lamenta no haber estado más tiempo con sus hijos, a quienes ahora lleva todos los días a la escuela.
Dice que su padre no era un empresario pero le enseño mucho de lo que necesita saber para “ser bueno en lo que hago”.
Este emprendedor afirma que el empresariado vino después de entender lo que le dio su  familia para que el tuviera una vida mejor. “No recuerdo decir conscientemente: voy a montar mi propia empresa. Creo que pensé voy a haver esto y ver qué pasa y hay mucho de eso en el espíritu de venir a América y decir: ¿qué va a pasar cuando llegue?, no lo se pero voy”.
“Mis abuelos dejaron atrás todo lo que conocían, y aquí estoy yo. Tengo una oportunidad y tengo que sacar rendimiento de ella. Tengo mucha suerte de celebrar con mis abuelos (ya nonagenarios) donde estoy”.
Este descendiente de inmigrantes costarricenses dice que mandó a su abuela el premio que recibió recientemente y me llamó llorando de emoción. Una emoción que revive él al contarlo. “Me dijo que era el mejor regalo. Y pensé, lo hemos conseguido”.

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