Editorial: Desfile militar, otro capricho

La decisión de Trump es un antojo que va contra la tradición estadounidense
Editorial: Desfile militar, otro capricho
El Día de los Veteranos honra a los exmilitares de Estados Unidos con eventos y festejos por todo el país.
Foto: Mariela Lombard / El Diario Nueva York

El presidente Donald Trump quiere un desfile militar. Este es un capricho disfrazado de patriotismo, es un acto de egocentrismo imperial justificado como un reconocimiento a las tropas.

El mandatario lo pidió sin éxito para su ceremonia de inauguración. El desfile militar del Día de la Bastilla en Francia en julio pasado reafirmó su entusiasmo por el desfile marcial y después de mucho insistir, el deseo se hizo orden para que el Pentágono haga un desfile “como el de Francia”.

La decisión de Trump es un antojo que va contra la tradición estadounidense. Los desfiles militares aquí son vistos como un acto de dictador que quiere mostrar su poderíos. Estados Unidos es una superpotencia mundial que nunca tuvo necesidad de esos alardes.

Los desfiles militares en nuestro país fueron infrecuentes y muy específicos. Estos se realizaron después de la Guerra Civil, de la Primera Guerra Mundial, de la Segunda Guerra Mundial y en 1991 al fin de la Guerra del Golfo. Los desfiles suelen ser una celebración victoriosa. Por eso no hubo ni en el caso de las guerras de Corea y Vietnam.

En el 2011 se consideró hacer un desfile en Nueva York después del retiro oficial de las tropas de Irak, para los veteranos de ese conflicto. Finalmente se desechó la idea porque la Junta de Comandantes lo consideró impropio cuando los “hijos e hijas de América están en peligro” en la guerra de Afganistán.

Esta consideración respetuosa no es problema para Trump. Estados Unidos hoy bombardea siete países y tiene más de 26,000 soldados desplegados en situación de combate. Unos mueren y otros celebran.

El antojo presidencial no es motivo para un desfile militar.

El presidente quiere algo como en Francia, pero allí los desfiles incluyen a fuerzas extranjeras, como en otros lados. Los soldados estadounidenses marcharon en París y en Ciudad de México junto a los de otras naciones. En China han participado hasta 17 países en su desfile.

Es difícil imaginar que algo similar vaya a ocurrir en el desfile en la presidencia del “América Primero” de Trump. Este será un acto más en el ambiente de hipernacionalismo trumpista donde se es “antiamericano” sino se actua ante los símbolos patrios como quiere el presidente.

El Pentágono quiere hacer el desfile el Día del Veterano en vez del de la Independencia o el del Caído, como lo deseaba el mandatario. Esta fecha es más acorde para la meta expresada por Trump de honrar a los veteranos.

En realidad, este desfile se realiza en numerosos ciudades y pueblos del país donde marchan los homenajeados. Allí no se necesita la muestra de testosterona militar que desea el Presidente.

Hay muchas maneras más prácticas de respaldar a los veteranos y soldados que sacar el armamento a la calle para cumplir los delirios majestuosos de Trump.

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