Líder republicano sopesa ampliar protecciones para Dreamers para captar apoyo de moderados

El Congreso no logra consenso sobre cuándo ni cómo proteger a los Dreamers
Líder republicano sopesa ampliar protecciones para Dreamers para captar apoyo de moderados
Activistas preparan su batalla legal para defender DACA.
Foto: Zach Gibson/Getty Imagess

WASHINGTON—Acompañado de líderes conservadores hispanos, el presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Bob Goodlatte, dijo este martes que sopesa cambios a su medida migratoria para ampliar las protecciones para los “Dreamers”, y así captar apoyo de republicanos moderados.

Durante una rueda de prensa, Goodlatte dijo que está discutiendo una serie de cambios a la legislación “Securing America’s Future Act” que, según líderes demócratas y activistas del movimiento de los “Dreamers”,  es una larga lista de deseos de grupos “anti-inmigrantes.

Goodlatte había presentado el proyecto de ley el pasado 10 de enero junto con los republicanos Michael McCaul, Martha McSally, y Raúl Labrador, del ala ultraconservadora del partido, pero hasta ahora no ha conseguido suficiente apoyo en la Cámara Baja.

Esa legislación de 24 puntos refleja, punto por punto, el plan migratorio del presidente Donald Trump, que fue rechazado por el Senado el mes pasado.

La medida por ahora solo extiende por tres años un permiso temporal para los “Dreamers” amparados a DACA; refuerza los elementos para la seguridad en la frontera y al interior del país; reforma el sistema de visas legales, e impone sanciones contra el empleo de inmigrantes indocumentados.

También castiga a las jurisdicciones “santuario”, reduce la inmigración legal, y exige el uso obligatorio de “E-Verify” para prohibir que las empresas contraten a trabajadores indocumentados.

Goodlatte dijo que entre los cambios que sopesa figura el dar estatus legal permanente a los Dreamers beneficiados por el programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, que Trump eliminó en septiembre de 2017.

Pero Goodlatte no quiso comprometerse a ningún cambio específico y, preguntado por este diario, tampoco precisó si intentará incluir su legislación como una enmienda a un proyecto de ley presupuestario que el Congreso debe aprobar antes del próximo 23 de marzo para evitar otro cierre parcial del gobierno.

“Estamos escuchando a muchos grupos… estamos dispuestos a trabajar con otros legisladores para responder a sus preocupaciones”, dijo Goodlatte, sin precisar cuándo anunciará los cambios a su legislación, que por ahora tiene menos de un centenar de copatrocinadores y cero apoyo demócrata.

Goodlatte ya había hecho algunas modificaciones para ganarse el apoyo del sector agrícola, pero la medida sigue afrontando un futuro incierto. Para ser aprobado en la Cámara Baja, cualquier proyecto de ley requiere al menos 218 votos.

Artemio Muñiz, presidente de la Federación Tejana de Republicanos Hispanos, dijo a este diario que la medida de Goodlatte no es perfecta pero, a su juicio, es la última oportunidad que tienen los “Dreamers” antes de que “los deje el tren”, y deben presionar a ambos partidos por una ley que los legalice.

“Este es el último tren para los niños de DACA… hay cosas que  no me gustan  (en la medida de Goodlatte), pero es un vehículo que debemos apoyar y tenemos que negociar”,  dijo Muñiz, quien aseguró que no votó por Trump en 2016.

A Muñiz le preocupa que no haya una solución porque incluso amigos suyos podrían ser deportados. Sin embargo, reconoció que, en un año electoral, es difícil que el Congreso centre su atención en asuntos tan volátiles como inmigración.

Alfonso Aguilar, presidente de la Alianza Republicana para Principios Conservadores,  acusó a los demócratas de bloquear cualquier esfuerzo por corregir el sistema migratorio, y afirmó que su retórica es “exagerada” y “ofensiva”  y no promueve un diálogo constructivo.

“Este proyecto de ley es el último y único vehículo para avanzar en este tema”, afirmó Aguilar, que calificó la medida como un esfuerzo “equilibrado”.

Preguntado por este diario sobre la retórica anti-inmigrante de Trump y sus aliados republicanos, Aguilar reconoció que ambos lados del debate deben “bajar los decibeles” y tratar de lograr consenso para proteger a los Dreamers.

En paralelo, el senador demócrata por Illinois y coautor del “Dream Act”, Dick Durbin, instó de nuevo a sus colegas a que aprueben una medida que proteja a los jóvenes indocumentados, y  acusó a Trump de mantenerlos como “rehenes” en el estancado diálogo migratorio.

Los demócratas consideran que las negociaciones para el megaproyecto presupuestario son la única forma de forzar un voto sobre una solución permanente para DACA. Pero no está claro que eso vaya a ocurrir este año.

Durante su primera visita a California, Trump repitió hoy su llamado a que el Congreso suprima ciertos fondos para las “jurisdicciones santuario”.

Preguntado sobre si vetará un proyecto de ley presupuestario que no incluya esa condición, Trump contestó: “ya veremos”.

Rechazo demócrata 

La presidenta del Caucus Hispano del Congreso (CHC), Michelle Luján Grisham, dijo en un comunicado que su grupo se mantiene inamovible y no apoyará la medida de Goodlatte porque sigue siendo, en su opinión, un “acta de deportación masiva”.

Luján Grisham se hizo eco de grupos pro-inmigrantes y del movimiento de los Dreamers que han  calificado la medida como una “agenda nativista” que no ayuda a los Dreamers pero sí perjudicará a la comunidad inmigrante y a la economía nacional.

Por su parte, Mayra Macías, directora política del grupo “Latino Victory Fund”, dijo que Goodlatte se equivoca si piensa que rodearse de un puñado de latinos le ganará favores para su legislación, porque ésta “perjudica a las familias latinas”,  mina la economía y no refuerza la seguridad comunitaria.