“En vez de ofrecerle distensión le ofrecieron la muerte” a joven acribillado por la policía de SF

Indignación en la comunidad de La Misión por la muerte de Jesús Delgado Duarte, un joven de 19 años, a manos de la Policía de San Francisco. El suceso está bajo investigación y ha causado consternación
“En vez de ofrecerle distensión le ofrecieron la muerte” a joven acribillado por la policía de SF
Conferencia de prensa con representantes del Barrio de La Misión y familiares y amigos de Jesús Adolfo Delgado Duarte. El profesor Frank Lara se dirige a los presentes. (Fernando A. Torres / La Opinión de la Bahía)
Foto: Fernando A. Torres / La Opinión de la Bahía

Rabia y lágrimas plagaron la audiencia pública donde el Departamento de Policía de San Francisco dio a conocer los espeluznantes videos filmados por sus cámaras portátiles durante la balacera en la que fue acribillado el joven de 19 años Jesús Adolfo Delgado Duarte. Minutos antes del evento, un grupo de líderes del Barrio de La Misión convocó a los medios de comunicación para instarlos a no vilipendiar, como suele suceder, a la víctima.

Más de 200 personas, la mayoría latinos residentes del vecindario, asistieron al evento en la Escuela Primaria César Chávez. Para muchos, el suceso dejó en evidencia lo poco que se ha avanzado en las reformas policiales encabezadas por el nuevo jefe William Scott y las frustraciones y vehemencias de una comunidad afectada duramente por la violencia policial.

Scott, quien dijo que la reunión no era “para hacer juicios sino para presentar las evidencias”, le dio las condolencias a la familia del joven y dijo que “cualquier vida pérdida es una tragedia”. Junto a él se sentaron la capitana de la Unidad de Crímenes Mayores Valerie Matthews, el capitán del Distrito de La Misión Gaetano Caltagirone y el director ejecutivo del Departamento de Responsabilidad Policial, Paul Henderson, quien luego ya no fue visto más en la reunión.

Son las 10:35 pm del 6 de marzo. La mayoría de los vecinos ya han estacionado sus autos y se reúnen en sus hogares con sus familias. De repente, desde las esquinas de las calles Capp y 22 se escucha una vorágine de truenos que interrumpen violentamente la noche. No es Afganistán, ni Libia. Por algunos segundos, el vecindario que tanto enorgullece a la “progresista” ciudad de San Francisco se transformó en un sangriento campo de batalla.

Con una desmesurada violencia, 10 oficiales descargaron 99 balazos, y con ello pusieron en peligro la vida de docenas de residentes, y arrebataron la vida de Jesús Adolfo Delgado Duarte, un joven que estaba aterrorizado y escondido en la cajuela de un carro. Sus palabras finales fueron “no quiero ser deportado”.

Delgado Duarte estaba en un auto Honda Civic al que la policía detuvo por su conexión con un supuesto robo. Uno de los videos muestra a Víctor Navarro Flores salir del mismo vehículo siguiendo las instrucciones de los policías. Estos presumiblemente ya sabían que había alguien escondido en la cajuela porque estaba a medio cerrar. Navarro fue detenido y esposado a un par de metros del vehículo, lo que sugiere que los policías no se habrían sentido amenazados por la presencia de Delgado Duarte escondido en la cajuela.

Entonces se desató el tiroteo. La tercera pasajera, Cristina Juárez, de 18 años, salió milagrosamente ilesa del vehículo. Su chaleco tenía perforaciones de balas. Con 25 balazos en su cuerpo, Delgado Duarte falleció al instante.

De acuerdo a la policía, el tiroteo se desató luego de que los oficiales le ordenaron a Delgado Duarte salir del vehículo e hicieron un disparo con munición no letal (llamada ‘beanbag’) contra el joven, a lo que Delgado Duarte habría respondido con un disparo desde dentro de la cajuela del auto. La policía entonces desató la letal balacera y se afirma que dentro de la cajuela se halló una pistola calibre 9 mm.

Audiencia pública en la Escuela Primaria César Chávez. De izq. a der: el jefe de la Policía de San Francisco, William Scott; la capitana de la Unidad de Crímenes Mayores, Valerie Matthews; el capitán del Distrito de La Misión Gaetano Caltagirone y el director ejecutivo del Departamento de Responsabilidad Policial, Paul Henderson. (Fernando A. Torres / La Opinión de la Bahía)

El abogado y escritor del barrio Benjamín Bac Sierra dio algunos ejemplos de cómo se pudo haber relajado la situación, de cómo se le puede hablar a un adolescente temeroso. En los videos “se puede escuchar a los policías gritándole en forma continua ‘te vamos a disparar, te vamos a disparar’. En vez de ofrecerle distensión le ofrecieron… la muerte. La policía tenía totalmente rodeado a Adolfo, en un área controlada: la cajuela de un carro. La policía actuó con una intencionada indiferencia a la vida humana”, dijo Sierra, quien miembro del ejército estadounidense y dijo conocer las reglas de combate.

“Había muchas personas inocentes en la calle y en sus casas cuando la policía disparó docenas de balas. Como en el Oeste Salvaje. Esto es totalmente inaceptable. Mucha gente podría haber sido asesinada”, aseveró.

“Yo he trabajado con Adolfo desde que él tenía 10 años… eso es algo que hemos pasado aquí en este vecindario por mucho. Como responde la policía con los jóvenes de esta comunidad, con los residentes de esta comunidad, es algo que no podemos soportar”, dijo Iván Corrado, un consejero juvenil que conoció a Delgado Duarte desde niño.

Con lágrimas en sus ojos, Corrado dijo que la comunidad tiene un sentido de propiedad con La Misión. “Responderemos de la misma manera que siempre respondemos por nuestros hijos; los recogemos. Y lamentablemente en este momento tenemos que recogerlo en un ataúd. Pero siempre recogemos a nuestros hijos” dijo.

Valeria Tulier-Laiwa, integrante de una organización que vela por la paz en el barrio, Misión Paz Colaborativa, dijo que es posible que Delgado Duarte se haya equivocado. “Este niño que mataron no fue de las pandillas. Era una persona que tenía un futuro. Entonces todos los jóvenes pueden ser víctimas de la policía”. Tulier agregó que existe “una mentalidad racista dentro de la policía… en el fondo ellos ven que los afroamericanos, los latinos y los nativos indígenas son enemigos y no nos van a respetar”.

Gloria La Riva, una conocida líder del barrio, dijo que de acuerdo a cifras independientes -porque la policía no está obligada a mantener un conteo- el año pasado 1,147 personas murieron a manos de policías en el país. Y hubo12 juicios y solo una condena. “Y es muy probable que eso sea el patrón aquí. Pero hay una solución. Lo que necesitamos es enjuiciamiento. La policía debe ser juzgada por un jurado como nosotros. Enjuiciémoslos y los asesinatos terminarán. Yo les aseguro”, concluyó La Riva.