Trump:  “las ciudades santuario son peligrosas”

La mesa redonda fue otro "grito de guerra" de la Administración contra las "ciudades santuario"

Activistas y organizaciones que apoyan a los inmigrantes dicen estar listos para una batalla legal.
Activistas y organizaciones que apoyan a los inmigrantes dicen estar listos para una batalla legal.
Foto: EFE

WASHINGTON— Como parte de su implacable campaña contra la población indocumentada, el presidente Donald Trump lideró este martes una mesa redonda con agentes policiales y legisladores republicanos de ambas cámaras del Congreso en la que advirtió de que “las ciudades santuario son peligrosas”, a la vez que prometió una victoria en la lucha para combatirlas.

Durante la mesa redonda, Trump arremetió contra las “ciudades santuario” que se niegan a colaborar con los agentes de Inmigración, y que desde su campaña electoral en 2016 han sido uno de sus blancos predilectos. También renovó su consabida acusación de que la prioridad de los demócratas es  “proteger a criminales”.

“Las ciudades santuario son peligrosas, y vamos a encargarnos del problema… no va a ser fácil pero vamos a ganar” la batalla, prometió Trump, acompañado de varios miembros de su Gabinete.

El mandatario, que ha pedido condicionar los fondos federales a que las ciudades cooperen con el combate contra los inmigrantes indocumentados, repitió su queja de que muchos de éstos son “depredadores” y “violadores”.

“Estamos haciendo mucho progreso. Estamos tratando de avanzar con más velocidad, pero estamos logrando progreso”, dijo Trump respecto a su combate contra las “ciudades santuario”.

El evento contó también con la participación de cinco legisladores republicanos; los fiscales generales de Texas y Arkansas, y los alguaciles de los condados de Sacramento, en California, Gwinnett, Georgia, y Fort Collins, Colorado.

También fueron invitados Chuck Canterbury, presidente de la Orden Fraternal de Policías, y Mary Ann Mendoza, una madre que ha enarbolado la lucha contra las “ciudades santuario”  tras la muerte de su hijo, un agente de policía que fue atropellado en 2014 en Arizona por un inmigrante indocumentado que conducía ebrio.

Desde el año pasado, Mendoza ha viajado numerosas veces a Washington por invitación de la Casa Blanca, y también ha denunciado los esfuerzos por aprobar el “Dream Act” .

La mesa redonda se llevó a cabo mientras el Congreso debate una ley de gastos presupuestarios en la que varios legisladores conservadores quieren incluir cláusulas para suprimir ciertos fondos policiales para las “ciudades santuario”.

¿Un muro con California?

La legisladora republicana por Arizona, Martha McSally, apoyó la idea de construir un muro en la frontera con México y bromeó que quizá su estado necesita uno para protegerse de las políticas de California.

“Si vemos en Arizona, también allí vemos los peligros de la frontera sur. Pero si continúan estas peligrosas políticas en California, quizá necesitaremos construir un muro entre California y Arizona también”, dijo McSally, quien se granjeó elogios de Trump.

La Administración entabló recientemente una demanda contra California con la meta de anular tres leyes aprobadas por la legislatura estatal que, a su juicio, impiden las tareas de inmigración de los agentes federales.

Por su parte, el legislador republicano por Texas y presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Michael McCaul, dijo las “ciudades santuario” se han convertido en un “asunto de seguridad nacional”, por lo que promueve el proyecto ley “ H.R. 4760″,   para eliminar fondos para esas jurisdicciones.

El evento sirvió como festín para los miembros de la Administración, y funcionarios locales afines, que  tomaron turnos para justificar las medidas policiales y condenar a quienes no colaboran en la caza de inmigrantes indocumentados.

El director de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), Tom Homan,  afirmó que “no hay redadas, no hay rastreos… sabemos exactamente a quienes vamos a arrestar”,  pese a que grupos pro-inmigrantes y defensores de los derechos humanos han documentado numerosos casos de arrestos de activistas y personas sin antecedentes criminales. 

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, se declaró “horrorizada” de que las jurisdicciones que se niegan a colaborar con los agentes de ICE se han convertido en “santuarios para criminales”, que aprovechan ciertas leyes federales pensadas para proteger a inmigrantes legales.

Por su parte, antes del evento, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, afirmó que las ciudades “santuario” ponen en peligro la seguridad pública al dejar en libertad a “miles” de inmigrantes indocumentados criminales.

“Toda familia estadounidense merece vivir en ambiente de seguridad en su hogar y su vecindario. Las ciudades santuario hacen que esa meta sea mucho más difícil de lograr, y el presidente está comprometido con el restablecimiento del imperio de la ley en estas comunidades”, dijo la portavoz.

El fiscal general, Jeff Sessions, también ha servido de megáfono para ampliar los ataques de la Administración contra las ciudades “santuario”, pese a que muchos agentes de policía y departamentos de alguaciles han dicho que la campaña de represión contra los inmigrantes más bien perjudica su cooperación con las autoridades del orden.

El Senado aprobó ayer por mayoría al comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), Kevin McAleenan, pero aún no tiene fecha para la de Homan al frente de ICE. Ambos lideran el combate contra las “ciudades santuario” y la inmigración ilegal.