La adicción de Trump que lo tiene en graves problemas

No son las mujeres, ni el golf, ni mucho menos sus negocios, su verdadera adicción son sus abogados
La adicción de Trump que lo tiene en graves problemas
Por primera vez en su vida, un abogado se ha convertido en el mayor problema de Trump, en lugar de su salvación
Foto: Win McNamee / Getty Images

No son las mujeres, ni el golf, ni mucho menos sus negocios. Existe otro tipo de adicción sin la cual el presidente Donald Trump no ha podido vivir por las últimas décadas: sus abogados.

Es común que la mayoría de grandes ejecutivos tengan un grupo de abogados que lo ayuden paso a paso en sus labores diarias, sin embargo durante la mayoría de sus 50 años de vida de negocios Trump ha dependido de un abogado para realizar cualquier movimiento dentro y fuera de su vida de negocios.

Según un informe de Politico los abogados de Trump han conseguido ahorrarle millones en impuestos, lo han mantenido a flote de múltiples bancarrotas corporativas, han protegido sus finanzas del escrutinio público y hasta han lidiado con sus romances dentro y fuera de sus matrimonios.

Es tal la estrecha relación de Trump  y sus abogados que es difícil de imaginar que el magnate hubiera llegado a donde está sino hubiera sido por ellos. 

Trump heredó su amor por los abogados de su padre, Fred Trump. En la década de 1930, Trump padre comenzó a armar lo que sería el primer imperio inmobiliario de Nueva York. Mientras que otros constructores aún se recuperaban de la Gran Depresión, Fred apoyó su crecimiento en su arma secreta, un titánico y voraz abogado llamado Bill Hyman.

Trump Jr. siguió el ejemplo de su padre. Sin embargo a diferencia de su progenitor, JR quería que sus abogados trabajaran tanto en la sombra como también que le pusieran el pecho a todos sus problemas jurídicos y personales.

Su sueño se hizo realidad cuando Roy Cohn, que había sido juzgado varias veces por soborno, perjurio y extorsión, pero nunca había sido condenado llegó a su radar. Desde entonces el famoso y belicoso Cohn se convirtió en su cancerbero de cabecera, afirma el reporte de Político.

Cohn le dijo a un periodista en 1980 que Trump lo llamaba “de 15 a 20 veces al día, siempre preguntando cuál es el estado de esto, ¿cuál es el estado de eso?”

En 1973, cuando el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó a la Organización Trump de discriminación en la vivienda Trump llamó a su salvador. Cohn devolvió el golpe con una contrademanda de $100 millones de dólares , una movida maestra que salvó a Trump de pérdidas millonarias.

Fue así como los distintos abogados que fueron su mano derecha lidiaron durante las últimas décadas con los descalabros del magnate como Trump Air, Trump Vodka, Trump Mortgage, sus casinos, Plaza Hotel, Trump Soho Hotel, y una serie de empresas nunca antes abiertas de la marca Trump en Argentina, Brasil y Canadá, entre otros lugares.

Politico asegura que cuando Trump tuvo que lidiar con pisos adicionales en su nuevo edificio en NY, llamó a Sandy Lindenbaum, un gurú de la ley de zonificación que se hacía llamar “el último de los pistoleros”; cuando necesitó que la Comisión de Control de Casinos de Nueva Jersey viera las cosas a su manera, recurrió al temerario abogado de Atlantic City, Nick Ribis; cuando quiso divorciarse de Ivana (y, más tarde, de su sucesora, Marla Maples), contrató a Jay Goldberg, un autodenominado “asesino” que dice que puede “arrancar la piel de un cuerpo”.

El último en la lista de super abogados de Donald Trump es el polémico Michael Cohen, por el cual está en la palestra pública.

Después de la redada del FBI en las oficinas y residencias de Cohen se vaticina un oscuro panorama para el abogado y el propio presidente ya que como ha quedado claro el nivel de confidencia entre este y su cliente supera la relación profesional. Por primera vez en su vida, un abogado se ha convertido en el mayor problema de Trump, en lugar de su salvación.