La investigación del FBI sobre la “trama rusa” allana colisión entre Trump y Mueller

Mueller sopesa emitir una citación judicial contra Trump, lo que podría llevar el caso hasta el Tribunal Supremo
La investigación del FBI sobre la “trama rusa” allana colisión entre Trump y Mueller
Mueller no desiste de interrogar a Trump
Foto: Getty Images

WASHINGTON— El presidente Donald Trump renovó este miércoles sus ataques contra el fiscal especial, Robert Mueller, que investiga la “trama rusa” en las elecciones de 2016 pero, lejos del rápido cierre que busca la Administración, la investigación va para largo, se complica,  y allana una posible colisión entre el mandatario y el FBI.

Desde su cuenta en Twitter, Trump repitió su consabida queja de que la investigación de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) sobre la intromisión de Rusia en las elecciones de 2016 para ayudarlo a ganar es un “engaño” y una “cacería de brujas”.

“No hubo Colusión (es un engaño) y no hay Obstrucción de Justicia (eso es un montaje y una trampa). Lo que sí hay es Negociaciones con Corea del Norte sobre una Guerra Nuclear, Negociaciones con China por Déficits Comerciales, Negociaciones sobre NAFTA, y mucho más. Cacería de Brujas!”, dijo Trump.

Trump promovió un libro de Gregg Jarrett, un analista de la conservadora Fox News -aliada con la Administración- que repite su argumento sobre la presunta maniobra “ilícita” de absolver a su rival demócrata en la contienda, Hillary Clinton, y enlodarlo a él.

Trump, quien buscará la reelección en 2020, ha intentado centrar la atención de los votantes en los logros de su Administración y sus esfuerzos en torno a la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA), la desnuclearización de la península norcoreana, y su política de proteccionismo económico frente a rivales como China y la Unión Europea.

Pero la investigación, encabezada por Mueller desde mayo de 2017 por designación del subfiscal especial, Rod Rosenstein, es un “nubarrón” que persigue al gobierno de Trump y dificulta el avance de su agenda conservadora. Lejos de terminar pronto –como le han prometido a Trump sus abogados-, amenaza con prolongarse y complicarse.

Hoy mismo, la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders, informó de que el principal abogado de la Casa Blanca, Ty Cobb “se jubilará a finales de este mes”, tal como lo había planteado en las últimas semanas.  Cobb podría ser reemplazado por Emmet Flood, un abogado republicano que representó a finales de la década de 1990 al presidente Bill Clinton durante su juicio político.

Mueller investiga el papel de Rusia en los comicios presidenciales de 2016, la posible colusión de miembros de la campaña de Trump con el gobierno de Moscú, y si la Administración ha intentado o no obstruir la justiciesperoa para impedir llegar al fondo de la verdad.

Trump renovó sus ataques después de que el diario “The New York Times” publicase el lunes pasado una lista de 49 preguntas que, según el equipo legal de Trump, liderado por Jay Sekulow, Mueller quiere hacerle al mandatario, si éste accede por las buenas a una entrevista con el FBI.  

La lista de preguntas refleja el enfoque de Mueller en la intromisión rusa, la posible colusión de la campaña de Trump con Rusia, y la posible obstrucción de justicia, sobre todo por el despido el año pasado del entonces director del FBI, James Comey.

Trump reaccionó furibundo por la divulgación de la lista y volvió a criticarla hoy, pese a que en realidad fue filtrada por su equipo legal. Ayer Trump sugirió que ésta no incluye la palabra “colusión”. Sin embargo, según expertos, la ausencia de la palabra no significa que Mueller ha abandonado ese hilo de la investigación.

Mientras, el diario “The Washington Post” reveló anoche que en marzo pasado, Mueller discutió con los abogados de Trump la posibilidad de emitir una citación judicial para obligarlo a dar testimonio bajo juramento. En un tenso intercambio, los abogados rechazaron la propuesta, argumentando que el mandatario no tiene obligación alguna para hablar con Mueller o con un jurado de investigación.

Pero Cobb dijo hoy a la cadena ABC, antes del anuncio de su jubilación, que “no se descarta” la entrevista de Trump con Mueller.

En todo caso, si Mueller decide emitir la citación judicial, con seguridad los abogados de Trump la impugnarán en los tribunales, prolongando la batalla legal y llevándola incluso ante el Tribunal Supremo, explicó hoy Ben Wittes, analista político y autor del blog “LawFare”.

Según Wittes, entre los posibles escenarios, aún si Mueller obliga a Trump a dar testimonio, por las buenas o las malas, el mandatario tendría derecho a invocar la Quinta Enmienda para no autoincriminarse, lo que a su vez acarrearía una arriesgada estrategia política.

Una entrevista voluntaria también acarrea riesgos porque Trump “es un mentiroso y habla de forma impulsiva y compulsiva, y si dice la verdad se expondría” a trabas legales, explicó el experto.

La Administración, y sus aliados republicanos, argumentan que Trump no está obligado a contestar preguntas de un fiscal especial, aparentemente olvidando el precedente de la investigación al entonces presidente Bill Clinton por su amorío con la exbecaria Monia Lewinsky.  En ese caso, Clinton ofreció testimonio bajo juramento de forma voluntaria ante un jurado de investigación. Clinton afrontó un juicio político por perjurio, pero fue absuelto en el Senado.

El exalcalde de Nueva York y aliado de Trump, Rudy Giuliani se incorporó recientemente a su equipo legal expresamente para obligar al pronto cierre de la investigación.

Pero Mueller, un exdirector del FBI, tiene otros planes: ayer pidió a un juez federal demorar por 60 días la sentencia contra el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, uno de una veintena de personas acusadas formalmente como parte de la investigación, incluyendo 16 individuos y entidades de Rusia.

En el “culebrón” sobre la victoria electoral de Trump, la Cámara de Representantes, bajo control republicano, aprobó recientemente un informe unilateral que eximió al mandatario de toda culpa pero fue objeto de condena y burlas de la oposición.

Mientras tanto, líderes demócratas del Congreso, y algunos republicanos, han advertido que un despido de Mueller o de Rosenstein desataría una crisis constitucional en Estados Unidos y no frenaría necesariamente la investigación, y avanzan una legislación para proteger la investigación en curso.  

El lunes pasado, Comey, despedido por Trump en mayo de 2017,  dijo en Washington que un despido de Mueller sería contraproducente y no mejoraría la situación para Trump, porque “tendrías que despedir a todo el FBI y a todo el Departamento de Justicia”. Además, fiscales estatales y otras entidades del FBI retomarían la investigación, advirtió.

Por el momento, una citación judicial es una potente arma política que se reserva Mueller, y la  pregunta del millón en Washington es si éste se atreverá a usarla contra Trump.