Los narcos se reparten a muerte el dominio de la capital de México

Los narcos sí están en Ciudad México y hay una guerra por controlar territorio, tráfico y mercado
Los narcos se reparten a muerte el dominio de la capital de México
El 19 de abril un hombre fue acribillado en Álvaro Obregón.
Foto: Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO -El mapa de la Ciudad de México tiene marcas de una violencia diferente. Muertos con mensajes, victimarios que se desplazan y huyen a toda velocidad en motonetas, armas de alto calibre e impunidad en la mayoría de los casos.

Suman 123 en 145 días del año. Sólo en mayo van 39 ejecuciones, siendo el mes con mayor número de homicidios con el sello del narco.

Es un fenómeno similar a lo ocurrido en otros momentos en distintas ciudades del norte del país, como Ciudad Juárez y Tijuana, cuando comenzaban sus crisis de violencia y el dominio del narco , indica Ernesto López Portillo, secretario Técnico del Foro Mexicano para la Seguridad Democrática.

Estamos ante conflictos por el control territorial y de mercados, entre asociaciones delictivas, que están exhibiendo su poder criminal”, dice el especialista.

Aunque concentradas en el sector oriente, las ejecuciones se extienden a 15 de las 16 delegaciones de la Ciudad. Tres de cada 10 narco homicidios son en delegaciones del sur de la Ciudad y el 10 % del total han ocurrido en la delegación Cuauhtémoc. Las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero parecen concentrar la disputa.

En enero, apenas ocurrieron nueve narco homicidios; en febrero, 25; en abril, 30; mayo, 40.

“Hay una alta preocupación por el número de homicidios que se han ido incrementando en los últimos años en la Ciudad de México. Es preocupante y es altamente probable que estén vinculados a la disputa territorial por la venta de droga.

“Es muy indicativo por la forma en que se están dando las ejecuciones, el uso de armas largas, el uso de calibres altos, varios disparos, narcomensajes”, opina Gabriel Regino, ex subsecretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México.

Organizaciones criminales están exhibiendo su poder en Ciudad México. Getty Images

La guerra por el control del mercado, apunta Carlos Mendoza, consultor en temas de seguridad pública, se agudizó luego de la captura de algunos de los líderes de grupos locales que controlaban la venta de drogas al menudeo y que tenían como centro de operaciones la delegación Tláhuac y Tepito.

“Esto, lo que hizo, fue tener dos efectos, el primero fue confrontar de manera interna a algunos miembros de estos cárteles y atraer a los de otras bandas criminales que vienen del sur-sureste del país, particularmente de Guerrero, otros de Michoacán y también del norte.

“Por otro lado, algunas bandas conformadas por extranjeros han visto una oportunidad, en concreto algunas bandas criminales de colombianos, de venezolanos, que comenzaron por llevar a cabo robos a casa habitación, secuestros, y que, por supuesto, se vincularon a esta lógica de distribución de droga al menudeo”, señala.

La realización de estos homicidios, indica López Portillo, se ha dado ante la incapacidad de las autoridades capitalinas, primero, de disuadir la comisión de los ilícitos y, segundo, investigar y dar con los responsables para que sean sometidos a la justicia.

“Estamos ante la confirmación de que los incentivos para el crimen son infinitamente superiores a los costos, dada la impunidad. Delinquir es de bajo costo en la Ciudad de México. Y parece que estamos ante conflictos por el control territorial y de mercados, entre asociaciones delictivas, que están exhibiendo su poder criminal, precisamente, para mostrar que están aptos para competir por el control de mercados”, explica.

Una violencia diferente: son ejecuciones

El 19 de abril un hombre fue acribillado afuera del colegio Simón Bolívar del Pedregal, en Álvaro Obregón. Agencia Reforma

El 18 de enero, un hombre de origen colombiano fue asesinado de 9 balazos por 2 sujetos armados en la colonia El Tepetatal, en la delegación Gustavo A. Madero.

La víctima, identificada como John Jaime Castaño Mejía, de 30 años de edad, se dedicaba a prestar dinero a comerciantes.

El homicidio ocurrió aproximadamente a las 13:40 horas, cuando Castaño arribó en su motocicleta a la esquina que forman las calles Lerdo de Tejada y Luis Arcaraz.

Repentinamente, dos hombres a bordo de un auto llegaron al lugar, y desde una ventanilla, dispararon en nueve ocasiones para matarlo.

Un soldado mexicano toma una foto de un casquillo de bala. PEDRO PARDO/AFP/Getty Images

El 4 de febrero, una mujer que realizaba labores de custodia dentro del Reclusorio Oriente fue asesinada a balazos cuando caminaba a unas calles del penal en Iztapalapa.

Versiones de las autoridades señalan que cerca de las 9:00 horas de ayer una pareja caminaba por Periférico Oriente, en la colonia Lomas de San Lorenzo.

Cuando las dos personas llegaron a la esquina de la calle Reforma, una motoneta las interceptó; a bordo iban dos hombres, uno de ellos bajó del vehículo y con un arma de fuego encañonó a la mujer.

Las personas que se encontraban cerca mencionaron que el agresor no intercambió palabra con la víctima, sólo le apuntó al rostro y detonó el arma, mientras que el hombre que la acompañaba resultó ileso.

Los atacantes huyeron del sitio a bordo del vehículo.

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El 24 de febrero, una ráfaga de 20 balazos acabó con la vida de un automovilista en la colonia Valle de Luces Primera Sección, en Iztapalapa. La víctima salió de su domicilio, ubicado sobre calle Aerolito, casi esquina con Valle de Colorines, relataron testigos.

Se dirigió a pie a su auto Mini Cooper, que se encontraba estacionado a unos metros de ahí. Una vez adentro, encendió el motor, pero fue sorprendido por al menos dos sujetos armados.

Los sicarios se aproximaron a él por el costado del copiloto y, sin mediar palabra, lo acribillaron con armas automáticas de alto calibre y escaparon en una moto por Valle de Colorines.

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25 de febrero. Policías descubrieron el cuerpo de una persona cercenada en bolsas en la calle Matamoros, entre las calles Tenochtitlán y Jesús Carranza, en el centro de la Ciudad.

Negar lo evidente

Un hombre deja una vela donde dos personas murieron. PEDRO PARDO/AFP/Getty Images

La violencia, que cada vez se está haciendo más visible en la Ciudad, exhibe la operación de los cárteles de la droga en la capital, señala Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano.

“Evidentemente, sí hay un problema relacionado con la delincuencia organizada. Lo hemos dicho, lo hemos denunciado, hemos insistido sobre el tema, en la Ciudad de México hay elementos que apuntan a que existe delincuencia organizada.

“Sin embargo, la autoridad no quiere reconocer la participación de algún tipo de organización y constantemente ha minimizado aquellos actos que podrían llevar a pensar que hay participación de grupos relacionados a cualquier tipo de delincuencia delictiva”, indica.

La operación de los cárteles de la droga en la Ciudad de México, considera Regino, es un hecho innegable, pues sin su participación sería imposible que se tuviera la oferta de estupefacientes con la que se cuenta en la capital.

“Siempre se ha dicho que en la Ciudad de México no opera el crimen organizado, pero lo voy a exponer de la siguiente manera: en el hotel Ritz Carlton, en Nueva York, por ejemplo, a l0 mejor ahí no opera el crimen organizado, pero una persona puede conseguir una dosis de cocaína para inhalarla.

“Esa cocaína no se produjo en el Ritz, esa cocaína se produjo en Colombia, y para que esa dosis de cocaína pudiera llegar a una habitación en el Ritz Carlton de Nueva York tuvo que haber intervenido el crimen organizado.

“Bueno, ahora lo pongo en el contexto de la Ciudad de México. La Ciudad de México no produce cocaína, sin embargo, se puede adquirir cocaína. ¿Qué significa eso? Que hay operación del crimen organizado obviamente, si no, no se podría tener acceso a ese tipo de sustancias”.

La negación de la existencia de los cárteles de la droga en la Ciudad, opina Ernesto López Portillo, se hizo por razones políticas, y ha provocado una incapacidad institucional para hacerle frente al fenómeno.

“Puede decirse que es un fenómeno reducido, puede decirse que se está investigando lo que se conoce, pero lo que hizo, especialmente Mancera, quien fue el que más lo repitió, es, no solamente inaceptable, insostenible, sino además es una abierta afrenta a lo que podemos llamar rendición de cuentas.

“Los fenómenos de la violencia no se transforman a través del discurso político, ofende a la razón de los habitantes de esta capital, porque la gente es víctima de los mercados criminales”, indica.

La marca de violencia de los narcocárteles

9 de abril. Un cuerpo humano desmembrado fue hallado en calles de la colonia San Simón Culhuacán, en Iztapalapa.
Los restos estaban en cinco bolsas de plástico abandonadas en el cruce de Cerrada de Águila Imperial y Águila Blanquinegra.

Sólo una de las bolsas estaba abierta y se apreciaba un pie, aparentemente de un hombre cuya edad no ha sido especificada.

Ya en el anfiteatro, las autoridades confirmaron que era el cadáver desmembrado de un individuo.

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El 20 de abril, tres hombres fueron asesinados, y al menos otros tres quedaron heridos, en la colonia Estrella de Culhuacán, Delegación Iztapalapa.

El ataque sucedió cerca de un puesto de comida, ubicado sobre Educación Pública y Presidencia Nacional, a un costado de una escuela primaria, cerca de las 15:30 horas.

Varios hombres armados rafaguearon a un grupo de personas que estaban en el lugar y luego huyeron, de acuerdo con los reportes.

Tres hombres quedaron sobre la banqueta, ensangrentados, inconscientes; al menos tres más lograron ser trasladados por paramédicos a un hospital público.

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El 30 de abril, tres hombres murieron y dos más resultaron lesionados luego de un ataque armado en un callejón de la colonia Apatlaco, en Iztapalapa.

Las víctimas fueron baleadas con armas de diferentes calibres, al menos por tres delincuentes que huyeron del lugar en un vehículo.

Tres de ellos cayeron heridos de muerte y dos más resultaron heridos. Según vecinos, los responsables abrieron fuego cerca de 50 veces.

Relajamiento institucional

Los expertos advierten sobre un fenómeno adicional que agrava el problema: los procesos electorales generan espacios que los distintos grupos de poder, en este caso los del crimen organizado, buscan aprovechar, pues hay un relajamiento en el control de las instituciones de policía y de procuración de justicia.

Este fenómeno, expone López Portillo, ha sido observado en distintas ciudades del norte, como Juárez y Tijuana. 

“Hay evidencias acumuladas al paso del tiempo que confirman que muchas veces los procesos electorales generan vacíos en los tramos de responsabilidad en las instituciones de seguridad pública y procuración de justicia. Vacíos de poder que permiten o que provocan el reacomodo de organizaciones criminales y la exhibición de poder, precisamente derivados de esos relevos asociados a los procesos electorales”, abunda.

En la Ciudad de México, indica Carlos Mendoza, se ha registrado un deterioro operativo de la Policía, que le impide actuar con eficacia ante los hechos criminales que se registran.

La ola criminal que ahora se observa en la Ciudad de México, advierte Regino, es igual a la que hace poco más de 10 años sufrieron otras ciudades del interior del país, como Monterrey, Tijuana, Ciudad Juárez y la zona metropolitana de la Laguna, por lo que es previsible que ésta vaya a aumentar si no hay una actuación decidida de la autoridad.

“Estamos ante la disputa del territorio por la venta de drogas y eso es grave, gravísimo, porque indica que ya no hay un control en la seguridad que inhiba la operación de estos grupos; es posible que exista apoyo por parte de servidores públicos de las áreas de seguridad o de investigación y eso nos va a llevar a esos picos de violencia que desgraciadamente se han vivido y se viven en otras localidades del país”, añade.

Ejecuciones en lo que va de 2018: 123

Por meses: 

  • Enero 9
  • Febrero 25
  • Marzo 20
  • Abril 30 
  • Mayo 39
    Fuente: Ejecutómetro de Reforma, con corte a las 18:49 del 24 de mayo (no se incluyen los casos de muerte en intento de asalto).

Por Rolando Herrera y Ricardo Pérez, Agencia Reforma