La lista de control para la atención médica de los adultos mayores

La lista de control para la atención médica de los adultos mayores

Mantenerse saludable es importante a cualquier edad, pero puede requerir un poco más de esfuerzo a medida que envejecemos. El riesgo de enfermedades crónicas como la demencia y la diabetes aumenta, y algunos problemas que una vez fueron solo una molestia pueden conducir a complicaciones graves.

Sin embargo, si organizas tus visitas de atención médica, te mantienes al tanto de las medidas preventivas, vigilas los primeros signos de enfermedad y manejas cuidadosamente cualquier dolencia, verás que es más fácil mantener una alta calidad de vida hasta bien entrada la vejez.

Consultamos a expertos, guías oficiales y la agenda que forma parte de la visita anual de bienestar gratuita de la Parte B de Medicare para elaborar una lista de verificación que puede ayudarte a estar al tanto de algunas de las tareas de cuidados de la salud más importantes a partir de los 65 años.

En casa

La alimentación saludable y el ejercicio regular son componentes clave de la salud a cualquier edad, y los adultos mayores no son una excepción. Ambos factores ayudan a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades graves como la obesidad, las enfermedades cardíacas y algunos cánceres, de acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud. Agrega estos pasos simples a tu lista de verificación de salud:

  • Ejercítate regularmente. Haz al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderadamente intenso cada semana. Caminar a paso ligero, trabajar en el jardín o tener una clase de acondicionamiento físico son todas buenas opciones. También debes hacer ejercicios de fortalecimiento al menos dos veces por semana. (Consulta nuestro informe para obtener consejos sobre ejercicios de fuerza que puedes probar).

  • Come una dieta saludable. Incorpora frutas y vegetales, granos integrales, carnes magras, mariscos, aves de corral, lácteos bajos en grasa, frijoles, nueces y semillas. Elimina de tu dieta las bebidas azucaradas.

  • Si fumas, trata de dejarlo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades tienen consejos sobre cómo comenzar.

  • No descuides tus dientes. Una salud dental deficiente puede conducir potencialmente a infecciones problemáticas, dice Ian Deutchki, M.D., profesor asistente de medicina familiar y geriatría en el Centro Médico de la Universidad de Rochester. Además, si debido a problemas con los dientes se te dificulta masticar, puede ser más difícil comer todos los alimentos que necesitas para nutrirte. Cepíllate los dientes 2 veces al día, usa hilo dental y visita a un dentista para chequeos regulares. (Consulta nuestro informe para obtener consejos sobre cómo ahorrar dinero en atención dental).

Vacunas

Tal vez eres de los que piensan que las vacunas son principalmente para proteger a niños muy pequeños de enfermedades peligrosas durante toda la vida. Pero, las vacunas también son importantes para los adultos mayores.

“A medida que envejecemos y nuestro sistema inmunológico se vuelve menos efectivo, somos más susceptibles a las infecciones”, dice Deutchki. Las vacunas son una de las mejores herramientas para ayudar a mejorar la inmunidad y proteger contra las infecciones.

Los CDC recomiendan varias vacunas específicamente para adultos mayores:

  • Una vacuna contra la influenza cada año:

  • Una dosis de Tdap, la vacuna contra la tos ferina, la difteria y el tétanos, si nunca antes te la administraron. (Esto es especialmente importante si tienes contacto con un recién nacido).

  • Un refuerzo contra el tétanos cada 10 años.

  • Dos dosis de la vacuna Shingrix contra el herpes zóster, separadas por un intervalo de 2 a 6 meses, para todos los mayores de 50 años. (Debes recibir esta serie de vacunas incluso si ya tuviste herpes zóster o si te administraron la versión anterior de la vacuna contra el herpes, la vacuna Zostavax, que no es tan efectiva como la Shingrix).

  • Dos vacunas contra la neumonía, con un año de diferencia, para todas las personas mayores de 65 años. Los CDC recomiendan primero recibir la PCV13 (Prevnar), seguida de la PPSV23 (Pneumovax).

Pruebas diagnósticas

Las pruebas diagnósticas pueden ayudar a prevenir la aparición de nuevas enfermedades crónicas o permitir una detección temprana, cuando son más tratables. Pero no vale la pena realizar todas las pruebas diagnósticas, y algunas que solías hacerte con frecuencia pueden suspenderse. Unas pocas pruebas básicas son una buena idea para todos, pero más allá de eso, las pruebas adicionales dependen de tus factores personales de riesgo, dice Deutchki.

Hazte estas pruebas:

  • Una prueba de presión arterial al menos cada año.

  • Una prueba de colesterol cada 3 a 5 años en función de los resultados.

  • Una prueba de diabetes tipo 2 cada 3 años si tienes sobrepeso u obesidad y tu edad oscila entre 40 y 70 años. Es posible que las personas con ciertos factores de riesgo, incluido un historial familiar de diabetes, necesiten ser evaluadas incluso si no tienen sobrepeso, según la Fuerza de Tarea de Servicios de Prevención de los Estados Unidos (U.S. Preventive Services Task Force, USPSTF), un panel independiente de expertos médicos.

  • Exploración por ultrasonido de aneurisma aórtico abdominal, una vez, si eres hombre, tienes entre 65 y 75 años y has fumado alguna vez.

  • Una prueba de densidad ósea para mujeres, primero a los 65 años y luego en años posteriores, dependiendo de los resultados y las recomendaciones de tu médico. Los hombres deben considerar realizarse este examen a los 80 años. (Consulta nuestra guía completa de detección de osteoporosis). “Las fracturas pueden ser debilitantes”, dice Suzanne Bradley, MD, profesora de medicina interna en la Facultad de medicina de la Universidad de Michigan, y los medicamentos pueden ayudar a prevenirlas en personas que padecen osteoporosis.

Una pregunta más complicada es cuándo hacerse ciertas pruebas de detección del cáncer y cuándo dejar de hacérselas. Estas preguntas puedes abordarlas de mejor manera con tu  médico, dice Bradley. Te puede ayudar a clasificar tus factores de riesgo para varios cánceres y decidir si es probable que las pruebas te sean de beneficio.

Dependiendo de tu sexo, habla con tu médico acerca de estas pruebas:

  • Prueba de detección de cáncer. Las recomendaciones varían sobre las estrategias óptimas, pero debes seguir haciéndote una mamografía cada año o cada dos años. (Consulta nuestra guía sobre la frecuencia con la que debes hacerte una mamografía). A los 75 años, habla con tu médico acerca de si debes hacerte pruebas de detección de forma continua.

  • Prueba de detección de cáncer cervical. La mayoría de las mujeres pueden suspender las pruebas de detección regulares después de los 65 años, pero es posible que deban seguir haciéndose pruebas de detección si tienen ciertos factores de riesgo, incluido un tratamiento anterior para una lesión precancerosa de alto riesgo.

  • Prueba de detección de cáncer colorrectal. Existen varias opciones, incluida una colonoscopia cada 10 años, una prueba de heces cada año, sigmoidoscopia cada 5 años con una prueba de heces cada 3 años, y otras. (Consulta nuestra guía de detección de cáncer colorrectal). La mayoría de las personas deben suspender las pruebas de detección de cáncer colorrectal a los 75 años.

  • Prueba de detección de cáncer de próstata. La USPSTF recomienda que no se realice la prueba de detección de cáncer de próstata en hombres mayores de 70 años. Incluso para hombres menores de esa edad, las pruebas de detección podrían ofrecer pocos beneficios, así que habla con tu médico sobre si debes hacerte dicha prueba.

Otras inquietudes sobre la salud

Además de las pruebas diagnósticas mencionadas arriba, hay algunas otras inquietudes sobre la  salud a las que debes prestar atención. Anótalo en tu lista y coméntalo con tu médico en tu próxima cita.

Salud mental. Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (National Institute on Aging), la depresión puede percibirse un tanto diferente en los adultos mayores que en las personas más jóvenes. Por ejemplo, la tristeza podría no ser el síntoma principal; es posible que te sientas cansado o molesto. La confusión o los problemas de memoria también pueden ser un signo, señala Bradley. Es posible que parezca que una persona padece de demencia cuando en realidad podría estar deprimida, dice ella. Si tu médico te diagnóstica depresión, los medicamentos pueden ayudarte, pero las investigaciones recientes sugieren que la terapia cognitiva conductual podría ser un mejor primer paso.

También puede ayudarte hacer ejercicio y buscar involucrarte en actividades sociales.

Salud sexual. Aunque ya no corras el riesgo de un embarazo no planificado, practicar el sexo seguro sigue siendo importante. “Las personas mayores corren el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, incluido el HIV“, dice Bradley. Si eres sexualmente activo, habla con tu médico acerca de qué pruebas diagnósticas de infecciones de transmisión sexual debes realizarte.

La memoria. La enfermedad de Alzheimer es la quinta causa de muerte entre las personas mayores de 65 años y para 2050 se espera que casi 14 millones de personas mayores tengan Alzheimer. Algunas investigaciones sugieren que el ejercicio puede ayudar a mejorar la función cerebral y una buena salud del corazón también puede contribuir a la salud del cerebro.

Es importante hablar con tu médico si notas cambios en tu memoria o capacidad para hacer las cosas que solías hacer, pero los científicos no han podido desarrollar tratamientos que puedan detener o revertir la demencia una vez que comienza, dice Deutchki. Aún así, tu médico puede ayudarte a descartar otras causas posibles de cambios cognitivos, que incluyen afecciones distintas a la demencia y ciertos medicamentos recetados, como las píldoras para dormir.

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