Claverí, Plata y el reto de cambiar ‘cultura del temor’ en la selección de Guatemala

Los chapines, que salen de la oscuridad de un castigo de FIFA, se enfrentan a Argentina en el Memorial Coliseum

Claverí, Plata y el reto de cambiar ‘cultura del temor’ en la selección de Guatemala
Juan Carlos Plata, directivo, y Walter Claverí, entrenador, ante un reto titánico.
Foto: Ricardo López

Los Ángeles.- Poner a la selección de Guatemala de regreso en el mapa del fútbol. O para ser más realistas: simplemente ponerla de regreso. Ese es el reto que Juan Carlos Plata y Walter Claverí han asumido, trabajando a la sombra de una ruinosa suspensión de 18 meses impuesta por la FIFA sobre la federación guatemalteca, sanción que fue levantada hace tres meses.

Plata, el histórico goleador, es uno de los cinco integrantes de la comisión regularizadora del fútbol chapín. Claverí, su admirado maestro de otros tiempos, es el director técnico de una selección nacional que ha empezado a caminar, y que en este complicado proceso de relanzamiento se presentará este viernes en el Memorial Coliseum angelino para enfrentar a Argentina.

“La suspensión fue muy dolorosa para todos. Se cortaron procesos de generaciones de jóvenes sub 17 y sub 20”, dice Claverí en entrevista. “Ese roce internacional no se recupera”.

Pero la falta de partidos oficiales es sólo un aspecto que ha sometido al fútbol de Guatemala. La maraña administrativa que les rodea a nivel federativo es enorme.

“No sabía en lo que me iba a meter, la verdad”, admite Plata, que cumple el rol como responsable deportivo de la comisión regularizadora. “Es con un estrés el que se vive en esa comisión, tenemos un año para ver si podemos regularizar algunas cosas que lamentablemente estamos viendo de años atrás, que hay que componerlas ahorita”.

El primer gran paso ya lo dieron. La selección volvió a la cancha  para disputar dos juegos amistosos contra Cuba, saldados con victorias de 3-0 el 15 de agosto en la capital y de 1-0 tres días después en Quetzaltenango.

Plata dice que días después de levantado el castigo llegó la invitación de un promotor para jugar contra Argentina.

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“Dijimos: ‘Agarrémoslo y miramos cómo hacemos todo el movimiento’. La activación de la selección se dio con los dos partidos contra Cuba”, explica el hombre que en su larga carrera con el Municipal y la selección anotó un total de 411 goles, pero que hoy, de pantalón largo, entiende el enorme desafío que tiene enfrente junto a Juan Carlos Ríos, presidente de la federación, y los otros integrantes de la comisión.

Por ejemplo, previo al primer juego contra Cuba, ellos estaban nerviosos sobre si el público les iba a responder; no sabían si los boletos se les iban a vender. La respuesta fue excelente; las entradas se agotaron. Una dosis de entusiasmo para seguir la escalada.

“Vamos paso a paso consiguiendo algunas cosas”, comenta Plata, quien explica que la comisión tiene un plazo de un año para formar proyectos que les ayuden a regularizar el futbol chapín. “Nos hemos preocupado más en resolver cosas que directamente en las selecciones”.

‘Que el jugador sea valiente’

La tarea de Claverí pasa por identificar a jugadores con el fútbol y la personalidad suficientes para llevar puesta la casaca de la Bicolor chapina.

Pero aquí es donde Claverí y también Plata se topan con una enorme pared que intentan brincar para que el fútbol guatemalteco, específicamente a nivel de selecciones nacionales, pueda salir de la oscuridad, crecer en los parámetros de lo razonable y, eventualmente, soñar con éxitos.

Dicho obstáculo es, en sus propias palabras, la cultura futbolística de Guatemala.

“En Guatemala hay una tendencia a seguir el modelo de juego directo a pesar de que no es muy adecuado a las características de nuestros jugadores porque no son tan grandes y fuertes, sino más rápidos, resistentes, pequeños”, dice Claverí.

Ese “juego directo” se refiere a pases largos, muchas veces desde la defensa o el portero, para saltar líneas y buscar, en el mejor de los casos, que un delantero pueda ganar la pelota e intentar tirar a puerta.

Claverí y Plata interpretan ese estilo de juego como temor, una manera en la que el futbolista evita correr riesgos, eludir el compromiso de encarar, resolviendo de manera sencilla un posible problema táctico.

“Eso queremos cambiarlo, que a nivel nacional el jugador sea valiente, que no tenga miedo a jugar, porque hay una cultura del temor desde las gradas hacia el campo. Cuando la pelota está cerca de las áreas, el aficionado se asusta y le transmite ese miedo a sus jugadores”, explica el entrenador. “Lo extraño es que (en Guatemala) todos son aficionados al Barcelona o al Madrid y cuando ven que la selección quiere jugar así, no les gusta”.

Claverí define su propuesta como un juego combinativo-posicional, en el que se intenta que los jugadores se acompañen, hagan relevos, tengan la pelota y que el último pase sea de 10 metros y no de 50. Pero de nuevo, dice el técnico, “es una lucha contra cultura”.

Primeros pasos

Claverí está contento con lo que sus convocados mostraron, de a poco, en los dos partidos contra Cuba. El entrenador dice que debutó a 21 jugadores en la selección.

“El primer grupo mostró cosas interesantes, sí se vio una selección fluida, alegre, con buen manejo de la pelota, por lo menos dos goles de buen nivel en jugada colectiva. Y demostraron que sí se puede jugar de otra manera”, analiza Claverí, quien de cara al partido contra la Albiceleste se anima a mencionar los nombres de Ángel Cabrera y José Márquez como jugadores que le han gustado.

“Cabrera es un lateral derecho, pequeñito, pero con una dinámica tremenda, con muchos recursos técnicos”, dice Claverí. “Márquez es un jugador distinto, goleador, muy completo y muy sobrio”.

Pero el entrenador aclara que su intención es transmitir el mensaje de que todos los guatemaltecos tienen opción de llegar a la selección, sin favoritismos, salvo una condición: “Que sea alguien que le gusta jugar bien y es valiente y que no tenga miedo de expresarse en la cancha, que disfrute el juego”.

Plata observa trabajar al técnico de su confianza y lo apoya, mientras él se enfoca en asuntos de pantalón largo. Y luego hace un llamado a los chapines en Los Ángeles:

“Este es un nuevo proyecto encabezado por el profesor Claverí. Van a ver caras nuevas con ganas, con deseo de querer sacar a nuestro fútbol adelante”.