Atrapan a sofisticados ladrones en Los Ángeles y Ventura
Utilizaban alta tecnología en robos residenciales y comerciales
Un ladrón huye cargado de valiosa mercancía, pero ya ha sido encarcelado. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
Siete individuos, originarios de Sudamérica y pertenecientes a una banda de delincuentes profesionales fueron arrestados, tras haber participado presuntamente en numerosos asaltos a viviendas y comercios en el condado de Los Ángeles y Ventura.
Los presuntos ladrones empleaban tácticas sofisticadas de alta tecnología para seleccionar a sus víctimas, incluyendo una extensa planificación previa, colocación de cámaras de vigilancia ocultas en los jardines de las residencias y bloqueadores de señal WiFi.
Uno de los arrestados es Byron Gonzalo Sáez Sotomayor, también conocido como Kevin Díaz.
El 4 de mayo, un residente del oeste de Los Ángeles detectó a un sospechoso a través de una cámara de vigilancia mientras este intentaba entrar en su vivienda.
El hecho condujo a la detención de Kevin Díaz, de 22 años, por parte de agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), pertenecientes a la División West, quien habían respondido a una llamada por robo en una vivienda ubicada en la cuadra 1500 de Rexford Drive, en el área de Berverlywood.
“Este sospechoso está vinculado a un total de hasta 15 robos residenciales”, dijo el fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, Nathan Hochman.

Sáez Sotomayor o Kevin Diaz enfrenta 15 cargos de robo residencial en primer grado, tres más por intento de robo residencial en primer grado y un cargo de hurto mayor de un arma de fuego. Se declaró no culpable de todos los cargos. Está detenido y se le ha fijado una fianza de $1.4 millones de dólares.
De ser declarado culpable de todos los cargos, el presunto ladrón enfrenta 26 años de prisión. Tiene audiencia el 10 de junio, en el Departamento H del Tribunal de San Fernando.
“Estamos actuando para garantizar que se haga justicia cuando se allanan los hogares de las personas, y para asegurar que esa justicia sea expedita”, enfatizó Hochman.
Caen otros tres ladrones
Durante una rueda de prensa, el alguacil Robert Luna mostró una de las cámaras ocultas incautadas durante uno de los arrestos recientes.
El dispositivo estaba camuflado dentro de una caja recubierta de césped artificial, lo que permitía ocultarla estratégicamente frente a una vivienda para vigilar las actividades de sus residentes.
“Lo que contiene en su interior es un teléfono y una cámara con baterías adicionales”, explicó Luna. “Si ven algo parecido a esto en la casa de un vecino, o en su propia casa, repórtenlo a las autoridades de inmediato. Ese es el nivel de sofisticación que están empleando estos individuos”.

El 1 de mayo de 2026, aproximadamente a las 9:00 p. m., los investigadores de la Unidad de Cumplimiento Especial del Este del Condado, perteneciente al Departamento del Sheriff del Condado de Ventura, obtuvieron información indicando que una presunta banda de ladrones —vinculada a múltiples robos residenciales ocurridos en su jurisdicción— estaba operando en el Condado de Los Ángeles, específicamente en el área del Valle de Santa Clarita.
El Departamento del Sheriff del Condado de Ventura contactó a la Oficina de Crímenes Mayores del LASD y proporcionó información relativa a dos vehículos que, según se creía, habían sido utilizados en los robos anteriores.
“En ese momento, detectives de nuestra Oficina de Delitos Graves ya venían llevando a cabo operaciones de contención de robos en colaboración con los agentes del Equipo de Asignaciones Especiales de nuestra Estación de Santa Clarita”, reveló el alguacil Luna, quien alabo la coordinación, intercambio de inteligencia y aplicación proactiva de la ley que se requiere para combatir la sofisticación de los grupos de robo organizado que operan a través de las fronteras del condado de Los Ángeles.
Detectives del LASD y los agentes de Santa Clarita pusieron en marcha una operación coordinada de vigilancia y detención: localizaron a los sospechosos, así como a los vehículos que estos utilizaban, cuando abandonaban un vecindario a bordo de un camión de mudanzas U-Haul. Había cometido un robo en una vivienda ubicada en la cuadra 24000 de Matthews Place, en New Hall
Ante la sospecha de que los individuos podrían haber cometido un robo, coordinaron una parada de tráfico en la autopista 5 en dirección sur, a la altura de Roxford Avenue, en Los Ángeles.

“Durante la detención de tráfico, tres sospechosos huyeron a pie de uno de los vehículos. Los agentes establecieron rápidamente un perímetro de contención y detuvieron de manera segura a dos de los sospechosos”, dijo Luna.
Un tercer sospechoso logró escapar inicialmente de la zona. El conductor del segundo vehículo fue arrestado sin incidentes.
Los individuos detenidos fueron identificados como Owen Rivera Chacón, de 26 años; Christopher Sánchez, de 26 años; y Edison Fabian Boyacá, de 27 años. Dos de ellos permanecen bajo custodia; uno de ellos fue puesto en libertad durante el transcurso de la investigación. Han sido acusados, cada uno, de un cargo grave de robo residencial en primer grado.
Rivera-Chacón también enfrenta alegaciones de una condena previa bajo la ley de “tres strikes” (reincidencia) por un delito grave de carácter serio o violento: un robo residencial en primer grado.
Los detectives recuperaron dinero en efectivo, joyas, un bolso de lujo, un dispositivo inhibidor de señales Wi-Fi, guantes y otras herramientas utilizadas para robos. Los bienes robados fueron devueltos a las víctimas.

Gran parte de los robos y asaltos ocurridos recientemente han tenido lugar en zonas exclusivas del Valle de San Fernando.
Los acusados se declararon no culpables y la audiencia para fijar la fecha de la audiencia preliminar está programada para el 2 de junio en el Departamento G del Tribunal de San Fernando.
La fianza de Rivera-Chacón se fijó en 125,000 dólares, y la de Boyacá, en 50,000 dólares. Sánchez fue puesto en libertad bajo su propia palabra (sin fianza), sujeto a monitoreo electrónico, a pesar de la objeción de la fiscalía. De ser declarados culpables de los cargos imputados, Sánchez y Boyacá se enfrentan cada uno a seis años de prisión estatal, mientras que Rivera-Chacón se enfrenta a 17 años de prisión estatal.
Otro trio de malandrines
Wilmar Santiago Castelblanco-Robles, de 21 años, Alan Rolando Rodríguez-Pulido, de 34 años y Cristian Rios-Cuadros, de 25 años, están acusados, cada uno, de un cargo grave (felonía) de robo residencial en primer grado.
El 26 de abril, aproximadamente a las 7 p. m., unos vecinos observaron presuntamente a Ríos-Cuadros y Castelblanco-Robles irrumpiendo en una vivienda en Burbank y llamaron a la policía.
Se les acusa de haber huido a pie. Con la ayuda de un dispositivo de detección térmica a bordo de un helicóptero policial, fueron localizados mientras se ocultaban cerca de donde ocurrió el robo y fueron puestos bajo custodia.

Rodríguez-Pulido fue detenido por la policía mientras conducía el vehículo que se presume utilizaron para emprender la fuga. En el interior del vehículo, la policía recuperó billeteras, bolsos de alta gama, relojes y joyas que se cree fueron robados a otras víctimas. El caso está siendo procesado por el fiscal Martin Bean y permanece bajo investigación por parte del Departamento de Policía de Burbank.
Castelblanco-Robles y Rios-Cuadros se declararon no culpables. La audiencia para fijar la fecha de la audiencia preliminar está programada para el 18 de junio en el Departamento J del Tribunal de Pasadena. La próxima fecha judicial de Pulido es una audiencia de competencia mental, programada para el 16 de junio.
Castelblanco-Robles y Rios-Cuadros fueron puestos en libertad bajo su propia palabra (sin fianza), sujetos a monitoreo electrónico, a pesar de la objeción de la fiscalía. Rodríguez-Pulido permanece detenido bajo una fianza de $75,000. Ríos-Cuadros permanece detenido bajo una fianza de $170,000 en relación con otros asuntos.
De ser declarados culpables de los cargos imputados, cada acusado enfrenta una pena de seis años en una prisión estatal.
Cuidado con las publicaciones en redes sociales
De la misma forma, los comercios situados en la zona de Melrose Avenue y sus alrededores han sido objeto de robos nocturnos, registrándose múltiples asaltos a distintos establecimientos en una sola noche.
Los miembros de la banda de ladrones también revisaban de forma constante las cuentas de redes sociales de las personas para determinar si se encontraban fuera de la ciudad, basados en la publicación de fotografías en algún lugar fuera de la ciudad, o si estaban en algún restaurante.
De hecho, colocaban una bolsa de DoorDash en el porche de la posible víctima y tocaban el timbre para ver si alguien respondía.
La alcaldesa Karen Bass y el jefe del LAPD, Jim McDonell informaron el arresto de más de 100 personas involucradas con robos residenciales y comerciales durante el mes de abril.
Durante los últimos meses, familias de todo el Valle de San Fernando y las comunidades circundantes han sentido el impacto de los robos residenciales.
“Estos delitos son invasivos, vulneran la sensación de seguridad de las personas en sus propios hogares y, a menudo, son perpetrados por bandas sofisticadas y organizadas —algunas de ellas de carácter internacional”, dijo McDonnell.
McDonnell informó que se ha logrado una reducción de robos de más del 30% en toda la ciudad de Los Ángeles; y, específicamente en el Valle de San Fernando, la disminución alcanza el 48%.
“Cuando la seguridad de nuestra comunidad se ve amenazada, afrontamos el desafío no como agencias separadas, sino como una fuerza unida por un propósito común: su seguridad”, subrayó McDonnell.