Kavanaugh promete luchar contra campaña de “difamación” para descarrilar su arribo al Tribunal Supremo

Los republicanos han cerrado filas en torno al juez Kavanaugh y mantienen su plan de confirmarlo al puesto vitalicio en el Tribunal Supremo

Kavanaugh promete luchar contra campaña de “difamación” para descarrilar su arribo al Tribunal Supremo
Debora Ramírez asegura que también sufrió acoso sexual por parte de Brett Kavanaugh
Foto: Getty Images

WASHINGTON— Con el firme apoyo del presidente Donald Trump y la mayoría de republicanos en el Senado, el juez conservador, Brett Kavanaugh, prometió este lunes que luchará contra una campaña de “difamación” montada para descarrilar su confirmación como juez vitalicio en el Tribunal Supremo, a raíz de una segunda acusación de acoso sexual en su contra.

La minoría demócrata en el Senado ha exigido que se postergue el voto de confirmación de Kavanaugh hasta que se investiguen las acusaciones de la doctora Christine Blasey Ford, y ahora también de Deborah Ramírez, quien dijo el fin de semana que ella también fue víctima de sus avances sexuales.

La senadora demócrata por California, Dianne Feinstein, envió anoche una carta al presidente del Comité Judicial del Senado, el republicano Chuck Grassley, pidiendo que se postergue el voto de Kavanaugh para dar tiempo a que el FBI investigue las acusaciones.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer,  destacó la urgencia de que el FBI revise de forma exhaustiva e imparcial estas acusaciones porque, si Kavanaugh es confirmado, éste ya no estaría sujeto ni a un escrutinio ni a un límite en su mandato.

Pero el reclamo de los demócratas ha caído en oídos sordos, ya que el comité de Grassley mantiene sus planes de entrevistar el próximo jueves, por separado, a Kavanaugh y a Ford.

Tras varios días de ultimátum de los republicanos y negociaciones, Ford aceptó comparecer ante el Comité el jueves próximo para describir cómo Kavanaugh intentó violarla cuando ambos eran adolescentes en la década de 1980.

Mientras,  la revista “The New Yorker” reveló que, según Ramírez, Kavanaugh la acosó sexualmente durante una fiesta en el año académico de 1983-1984, cuando ambos cursaban el primer año en la universidad Yale. Ramírez inicialmente se mostró renuente a ventilar su caso porque ella también estuvo ebria en la fiesta, pero la revista indicó que varias personas corroboran su versión de los hechos.

En una carta enviada hoy a Grassley y a Feinstein, la demócrata de mayor rango en el Comité, Kavanaugh negó categóricamente las acusaciones, al insistir que los hechos que ambas mujeres describen de hace tres décadas no ocurrieron.

Son puras “calumnias”

“Estas son calumnias, simple y sencillamente. Y corrompen nuestro discurso público. Pero también son una amenaza a todo hombre o toda mujer que deseen prestar servicio a nuestro país”, se quejó Kavanaugh, al repetir su promesa de que será un juez “independiente” y que no cederá a “presiones públicas o políticas”.

“Semejantes ataques tan obvios y grotescos –si se permite que tengan éxito- disuadirán a personas buenas y competentes, de toda persuasión política, a que presten servicio” público, advirtió.

Kavanaugh recordó que se sometió a más de 31 horas de interrogatorio bajo juramento hace tres semanas y posteriormente contestó a otras 1,200 preguntas por escrito, y subrayó que no ha surgido nadie que corrobore las acusaciones en su contra.

Asimismo, dijo que no se dejará “intimidar” y que ni el “esfuerzo coordinado para destruir” su buen nombre ni las “amenazas de violencia” contra su familia lograrán que se retire del proceso en marcha.

Sin embargo, Michael Avenatti, abogado de “Stormy Daniels” -quien alega que tuvo un amorío con Trump- afirmó hoy que Kavanaugh haría bien en permitir que su amigo, Mark Judge, quien presuntamente estuvo presente cuando atacó a Ford, también dé testimonio para corroborar su inocencia. Avenatti ha dicho que una tercera mujer, no identificada, tiene información útil sobre ambos.

Kavanaugh y su esposa, Ashley, cedieron una inusitada entrevista exclusiva a la conservadora cadena televisiva Fox News, que será difundida esta noche y en la que responden a las acusaciones.

Trump nombró a Kavanaugh en reemplazo del juez Anthony Kennedy, y es su segundo nombramiento al Tribunal Supremo, cumpliendo su promesa electoral de poblar los tribunales federales con jueces conservadores.

Trump defiende a Kavanaugh

Desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de Naciones Unidas,  Trump nuevamente describió hoy a Kavanaugh como “un hombre fino”,  y “un gran académico”, y afirmó que sería “triste” si las acusaciones descarrilan su confirmación al puesto vitalicio.

“Este es un hombre fino y desde luego esperamos que será confirmado… su familia ha sufrido. Lo que está ocurriendo es algo que no debería ocurrir”,  afirmó Trump, quien ha cuestionado la credibilidad de Ford, y pareció desdeñar también la acusación de Ramírez.

Según la revista “The New Yorker”,  los republicanos estaban al tanto de la segunda acusación pero intentaron apresurar el voto de confirmación antes de que ésta saliera a la luz pública. Su meta sigue siendo confirmar a Kavanaugh a tiempo del inicio de la próximo sesión del Tribunal Supremo el mes próximo.

Frente al escándalo,  la estrategia de la Casa Blanca y los republicanos en el Senado ha quedado clara: poner en duda las acusaciones de Ford y Ramírez, y acusar a los demócratas de montar una campaña de calumnias para desprestigiar a Kavanaugh y torpedear su confirmación.

El líder de la mayoría republicana en el Senado,  Mitch McConnell,  dijo hoy desde el pleno que Kavanaugh tendrá su voto en el futuro cercano y, haciéndose eco de las acusaciones de Trump, afirmó que la estrategia de los demócratas es “postergar, obstruir y resistir”.

“Esta vergonzosa campaña de difamación ha llegado a un nuevo punto bajo… los demócratas del Senado están tratando de destruir la vida personal y profesional de un  hombre”, afirmó McConnell, sin mostrar empatía alguna hacia las presuntas víctimas.

Es que, según fuentes legislativas republicanas, la segunda acusación, ventilada antes de la audiencia del próximo jueves, levanta sospechas de que es parte de un esfuerzo coordinado con los demócratas.

Pese a que las encuestas muestran una creciente oposición a la confirmación de Kavanaugh, los republicanos confían en que Kavanaugh superará este escándalo y será confirmado en el cargo.