La Víbora: Y sigue el teatro de Peña Nieto y la Gaviota

A nuestra serpiente comentarista del entretenimiento no se le escapa nada ni nadie
La Víbora: Y sigue el teatro de Peña Nieto y la Gaviota
¿Se acabará el matrimonio entre el político y la actriz?./EFE
Foto: Sáshenka Gutiérrez / EFE

Nunca dejaré de pensar que Angélica Rivera es una terrible actriz. Es tan mala que nadie le cree el teatro que vive con su esposo, Enrique Peña Nieto. Basta ver los videos en varios eventos públicos en los que –ahora sí que sin actuar– la Gaviota rechaza al presidentito cuando este trata de tomarle la mano. Esta pareja es algo así como la versión en caricatura de los actuales inquilinos de la Casa Blanca. Sí que dan pena, la verdad.

Pero claro, cuando se trata de dar atole con el dedo a los mexicanos, sí les sale todo el amor y las cosas bonitas. Por ejemplo, hace unos días la Gaviota se deshacía en halagos para su marido, quien ahora nos salió dizque muy a favor de la cultura. Olvídense de cuando le preguntaron que qué libros leía y no pudo ni mencionar uno, o que ni siquiera puede pronunciar tres palabras en inglés.

No. Ahora su linda esposa se ha encargado de cambiarnos la imagen del presidente al decir que uno de los grandes logros de Peña Nieto fue su apoyo al arte (por favor aquí pongan el icono que tiene carita de incredulidad).

Pero no conforme con eso, la pobrecita dijo que su marido es una persona “tan sensible” que por eso se casó con ella (otra carita de incredulidad).

“Gracias, amor, por tu amor y por tu ayuda y tu gran sensibilidad para apoyar el arte y el talento que ha dado México y que nos hace sentir tan orgullosos. Te casaste con una actriz”, le dijo Angélica a su marido durante la entrega de unos premios en México. Imagínense, por eso se casó con ella, ¡porque al mandatario le gusta el arte y ella, la Gaviota, es la representación misma del arte! OMG, cuando leí esto casi me da un patatús.

Una actricita de televisión fue la musa de Peña Nieto, ¡háganme el favor! Miren, yo lo creería si el hombre se hubiera casado con una escritora, una pintora, una escultora, una arquitecta. ¿Pero con una actriz? Peor aún, ¡una pésima actriz! ¿Eso lo hace “tan sensible”? ¡Ay, dios, en qué mundo vivimos! Lo que me queda claro es que son tal para cual: igual de sosos e ignorantes. Y así como ellos, sus hijos, que se dan vida de millonarios a costa del dinero del pueblo.

Lo bueno es que ese país pronto se librará de toda esa familia, y esa imagen que se crearon en estos seis años de avaros y de despilfarradores perdurará en la memoria de los mexicanos por siempre. El desprestigio que se ganaron no se los quitará ni la casa blanca en la que vivirán.