Los metales pesados se relacionan con enfermedades cardíacas y ataques cerebrales, según un estudio

La exposición al arsénico, el cadmio, el cobre y el plomo está relacionada con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca y ataques cerebrales, según un nuevo análisis publicado hoy en el British Medical Journal. Según el estudio, cuanto mayor es la exposición de una persona, mayor es el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Estos resultados se basan en investigaciones provenientes de 37 estudios que incluyeron un total de casi 350,000 participantes.

Los nuevos hallazgos refuerzan la idea de que, además de los factores de riesgo bien conocidos para las enfermedades cardiovasculares, como el tabaquismo, la falta de actividad física o la mala alimentación, las exposiciones ambientales también son factores considerables de riesgo, y “no se deben ignorar”, dice el autor del estudio Rajiv Chowdhury, PhD, investigador principal y profesor asociado de salud global de la Facultad de Medicina Clínica de la Universidad de Cambridge.

Si bien los niveles de exposición a algunas de estas sustancias, como el plomo, han disminuido en los Estados Unidos, en las últimas décadas, las personas aún entran en contacto con ellos de forma regular. Están por todas partes, dice Chowdhury, en los alimentos, el suelo, los cigarrillos, incluso en el agua contaminada y el aire contaminado. Por ejemplo, una investigación reciente de Consumer Reports encontró metales pesados en alimentos para bebés, y la investigación sugiere que estas sustancias también se relacionan con problemas de comportamiento, coeficiente de inteligencia más bajo y autismo en los niños.

“Este y otros estudios ayudan a esclarecer los efectos tóxicos de los metales pesados y el arsénico, tanto para los niños como para los adultos que pueden haber estado expuestos”, dice Tunde Akinleye, químico de la División de Seguridad Alimentaria de Consumer Reports. “Y esta investigación sugiere que existen riesgos de efectos adversos para la salud incluso cuando los niveles de exposición a estos metales tóxicos son relativamente bajos”.

“Los consumidores deben tener plena conciencia del daño que pueden hacer estas sustancias y tomar medidas para reducir su exposición”, agrega.

Aquí te indicamos lo que debes saber sobre el nuevo estudio, los riesgos de la exposición y cómo puedes protegerte y a tu familia.

La relación entre los metales pesados y la enfermedad cardíaca

El nuevo estudio reúne investigaciones previas que solo analizaron sustancias específicas, como el plomo, para crear una panorámica de la relación entre varios tipos de exposición a metales pesados y la salud cardiovascular, dice Ana Navas-Acien, MD, PhD, profesora de ciencias de la salud ambiental en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y autora de un editorial que acompaña a la nueva investigación.

El estudio encontró que las personas que más se exponían al arsénico, cadmio, cobre y plomo, que se medía en su sangre, orina, uñas de los pies o en el agua potable, eran más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares en general, y específicamente, enfermedad coronaria, que aquellos expuestos menos. (En la enfermedad coronaria la placa se acumula gradualmente en las arterias que alimentan el corazón).

Para las personas que tenían mayor exposición al cadmio y al plomo, sus probabilidades de sufrir un derrame cerebral también eran más altas que para aquellas con menor exposición.

Los investigadores también analizaron un metal pesado adicional, el mercurio, pero descubrieron que no se relacionaba con la enfermedad cardiovascular. (Eso no significa que el mercurio sea seguro, dice el autor del estudio Chowdhury, solo que este análisis no fue capaz de detectar ningún daño cardiovascular por tal exposición). El mercurio que se ingiere durante el embarazo podría perjudicar el desarrollo cerebral del feto, por ejemplo).

Una posible limitación del nuevo análisis: la enfermedad cardiovascular es complicada y tiene muchos factores de riesgo interrelacionados, y no todos los estudios en este análisis podrían explicarlo. Y los diversos estudios en el análisis midieron la exposición del metal de diferentes maneras, algunas más precisas que otras, lo que podría haber influido en los resultados generales, advierte Bruce Lanphear, MD, MPH, profesor de ciencias de la salud en la Universidad Simon Fraser en British Columbia, que no participó en la investigación.

Aun así, dice, en general el estudio está bien hecho y es de mucha utilidad. “Si queremos controlar la epidemia [de la enfermedad cardiovascular], necesitamos comprender, cuantificar y controlar todos los factores de mayor riesgo”, dice, incluidas las exposiciones a los metales pesados.

Parte de ese esfuerzo implicará una regulación gubernamental. Consumers Union, la división de defensa de Consumer Reports, solicitó una regulación más agresiva en cuanto a los metales pesados en los alimentos, por ejemplo.

Qué puedes hacer para protegerte

Sin embargo, hasta que esto se convierta en una realidad, los consumidores aún pueden tomar medidas para reducir su exposición a estas sustancias peligrosas. Aquí te presentamos algunas maneras de hacerlo:

Haz pruebas en busca de metales. En las casas que se construyeron antes de 1986 podría haberse usado tubería de plomo, por lo que es posible que desees considerar someter el agua de tu casa a pruebas. Navas-Acien también recomienda que cualquier persona que use agua proveniente de un pozo privado, la someta a pruebas de contaminantes metálicos.

Deja de fumar. “Fumar es una importante fuente de metales”, dice Navas-Acien, ya sea que fumes o inhales humo de segunda mano. Prohíbe que otros fumen dentro de tu casa, y si fumas, intenta dejarlo.

Ten cuidado también si usas cigarrillos electrónicos. Un estudio publicado en febrero encontró que el aerosol que producen los cigarrillos electrónicos podría contener metales tóxicos, incluidos el cadmio y el plomo. Ese estudio encontró que la bobina de metal que se utiliza para calentar el líquido de vapeo dentro del dispositivo podría ser la fuente de los metales.

Diversifica tu dieta. Desafortunadamente, el arsénico y otros metales pesados se ocultan en nuestros alimentos. Recientemente, nuestros expertos en seguridad alimentaria encontraron metales pesados en alimentos para bebés, y también hemos detectado estas sustancias en productos de arroz y jugos de frutas. Da a tu familia una dieta variada, que no incluya mucho de un alimento que sea conocido como una fuente de metales. Para obtener más consejos sobre qué puedes hacer, consulta nuestra guía sobre los niveles de arsénico en el arroz y nuestro informe sobre los metales pesados en la comida para bebés.

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