Trump ordena nuevo despliegue militar en la frontera por “emergencia nacional”

La militarización de la frontera y la separación de familias no han frenado la emigración ilegal

Buscan "el sueño americano"
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Foto: EFE

WASHINGTON—En medio de incidentes de violencia política contra líderes demócratas, el presidente Donald Trump anunció este jueves un nuevo despliegue militar en la frontera sur, argumentando que existe una “emergencia nacional” en la zona, pese a que la existente presencia militar no ha frenado los flujos migratorios.

Ni el mandatario ni la Casa Blanca han ofrecido detalles pero, según fuentes del Pentágono, se trata del eventual envío de al menos 800 miembros en activo del Ejército y la Fuerza Aérea, en los próximos días.

Se prevé que el secretario de Defensa, Jim Mattis, firme tan pronto como mañana las órdenes para el envío de los soldados, según el Pentágono. La cadena por cable CNN reportó inicialmente el despliegue.

Las tareas de estos soldados se limitarían a dar apoyo a los agentes de la Patrulla Fronteriza, en particular en las áreas de construcción de bardas fronterizas, apoyo logístico y médico, y vigilancia a través del uso de aviones no tripulados (“drones”, en inglés).

Trump hizo el anuncio en Twitter, tratando de re-enfocar la atención de la opinión pública hacia la caravana migrante que se encuentra a mil millas de la frontera sur, y cuyo número ha bajado casi por  la mitad a unas 3,600 personas.

“Para los que están en la caravana, devuélvanse, no estamos permitiendo que entren ilegalmente a EEUU. Regresen a su país y si quieren, soliciten la ciudadanía como millones lo están haciendo”, dijo Trump, confundiendo los procesos de visas legales y ciudadanía.

Previamente, se hizo eco del conservador “Concejo Nacional de la Patrulla Fronteriza”, un sindicato presidido por Brandon Judd, al indicar falsamente que las leyes “inspiradas en los demócratas” dificultan la labor de frenar la inmigración ilegal y pidió reformarlas.

“Estoy sacando a los militares (a la frontera) para esta emergencia nacional. Ellos (los inmigrantes indocumentados) serán frenados”, afirmó Trump.

En la actualidad, hay alrededor de 2,100 miembros de la Guardia Nacional en la frontera sur, como parte de un despliegue pactado en abril pasado entre la Administración Trump y los gobiernos estatales en la zona.

En esa ocasión, Trump quiso usar a la Guardia Nacional para frenar el paso de otra caravana, más pequeña, que llegó a la frontera sur. Muchos de los que viajaron en ese grupo siguen a la espera de una solución a sus casos de asilo.

Consultados por este diario, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) han querido dar explicaciones sobre la naturaleza del nuevo despliegue militar, su número total, cronograma o labores específicas.

Una ley federal que data de 1878, conocida como “posse comitatus”, prohíbe el uso de miembros en activo de las Fuerzas Armadas para operaciones militares dentro de Estados Unidos. Esa ley, adoptada bajo la Administración Hayes tras el fin de la “era de Reconstrucción” (1865-1877) y actualizada en 1956 y 1981, tiene el propósito de limitar los poderes del gobierno federal en cuanto al uso del Ejército para hacer cumplir las leyes dentro del país.

Por órdenes del Pentágono, la Guardia Nacional sólo puede dar apoyo logístico, de mantenimiento y vigilancia en la frontera, pero no está autorizada para realizar arresto de inmigrantes indocumentados.

Trump ya había advertido la semana pasada que echaría mano de los militares y cerraría la frontera sur para frenar el paso a la caravana migrante, que se originó en Honduras el pasado 12 de octubre y ha sumado gente a lo largo del camino.

Anoche, Trump repitió en un mitin político en Wisconsin que resguardará la seguridad fronteriza con el uso de militares que “ya están listos”, y repitió su llamado para la construcción de un muro fronterizo.

La narrativa preferida de Trump

A sólo 12 días de los comicios que definirán el control del Congreso y, por ende, el futuro de su agenda conservadora, Trump ha apostado por la inmigración ilegal como tema para sumar puntos políticos y movilizar a su base a las urnas.

El avance de la caravana acaparó buena parte de la cobertura mediática en el país en los últimos días, pero eso cambió ayer con el envío de paquetes con explosivos o bombas caseras destinados a prominentes líderes demócratas.

Se desconoce cuántos migrantes podrán entrar a EEUU o calificar para asilo político, pero Trump intenta retomar la narrativa de que la caravana es un peligro para la seguridad nacional y lo hace, según analistas consultados hoy por este diario, recurriendo a falsedades.

“Trump claramente está usando este asunto para apelar a su base de cara a los comicios de medio término, y está haciendo varias declaraciones falsas o distorsionadas. Hay cada vez más indicios de que algunos de los que al principio alentaron este flujo migratorio tenían motivaciones políticas para desacreditar al gobierno hondureño”, dijo Cynthia Arnson, directora del programa para América Latina del Centro Internacional Woodrow Wilson.

Lo que debe hacer  EEUU

“La única solución duradera a la migración en gran escala es responder a sus causas –violencia, inseguridad, y falta de oportunidades en la región. Allí ha estado centrada la asistencia de EEUU y allí debe continuar”, puntualizó Arnson.

Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, dijo que no existe una “emergencia nacional” pero Trump exagera la situación y propaga el miedo para revitalizar a su base y mostrar que es “duro” contra la inmigración ilegal.

De a cara a los comicios, “es un ejemplo extremo de cómo factores políticos nacionales empujan políticas públicas sin importar el costo o consecuencia para las relaciones con nuestros vecinos”, advirtió.

“También sirve para distraer la atención de asuntos que le causan dolor de cabeza, como el asesinato de Jamal Kashoggi y las relaciones con Arabia Saudita. El presidente tiene el don de fabricar emergencias y azuzar a su base política”, enfatizó Shifter, al insistir en que las tropas no frenarán la inmigración ilegal y la seguridad fronteriza es apenas una pequeña pieza del recetario que requiere la región.

Por su parte, Maureen Meyer, directora para México y Derechos Migrantes de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), afirmó que, contrario a lo que dice Trump, “no hay una crisis de seguridad sino una crisis humanitaria en la frontera con México”.

Según Meyer, casi la mitad de los migrantes detenidos en la frontera en el año fiscal 2018 que concluyó en septiembre pasado fueron familias y niños no acompañados, la mayoría de los cuales huían de la violencia y persecución en sus países.

El número de arrestos es similar a los niveles registrados a mediados de la década de 1970 y EEUU puede responder a la situación “de forma ordenada con los recursos que tiene”,  sin tener que enviar más soldados a la frontera, señaló.

Las políticas de detención y separación de familias no han frenado la inmigración ilegal y, en vez de enviar más militares a la frontera o suspender la ayuda extranjera,  EEUU “debe continuar cooperando con los gobiernos de Centroamérica en áreas que muestran promesa para mejorar las condiciones sobre el terreno, incluyendo desarrollo rural, reforma policial y judicial y un mayor combate contra la corrupción”, recetó Meyer.