Ataque en bar de California pone los reflectores sobre la violencia derivada de las armas

Autor de los disparos fue identificado como Ian David Long
Ataque en bar de California pone los reflectores sobre la violencia derivada de las armas
Los investigadores entran en el lugar del tiroteo.
Foto: Mike Nelson / EFE

WASHINGTON — El ataque de Ian David Long contra un bar en el sur de California, que anoche dejó al menos 12 muertos, ha reactivado este jueves el debate nacional sobre la violencia derivada de las armas.

Long, de 28 años, ha sido identificado como el responsable del tiroteo en “Borderline Bar and Grill, en Thousand Oaks, en el que alrededor de 200 personas, la mayoría estudiantes universitarios, estaban celebrando una fiesta.

Encapuchado y vestido de negro, Long sembró el pánico cuando irrumpió en el lugar después de disparar contra el portero, lanzó una granada y abrió fuego contra la multitud, según relataron testigos a la prensa.

El alguacil del Condado Ventura, Geoff Dean, describió la sangrienta escena del crimen como “horrenda”, con “sangre por todas partes”, aunque las autoridades acudieron a ayudar a las víctimas en menos de tres minutos después de la primera llamada a los servicios de emergencia.

Entre los muertos figura el sargento Ron Helus, que falleció de heridas de bala en un hospital.  Long también murió en el tiroteo.

Según la policía, Long era un exmiembro del Cuerpo de Marines y  tenía un historial de problemas mentales.

Long utilizó una pistola semiautomática Glock, calibre .45, provista de un tambor largo que es ilegal en el estado de California. Ese dispositivo amplía la capacidad de ese tipo de pistolas, que normalmente pueden portar once balas.

Tras recibir un informe sobre el tiroteo,  el presidente Donald Trump elogió la “gran valentía de la policía”, en particular de la Patrulla de Carreteras de California y el sargento Helus.

“Dios bendiga a todas las víctimas y familias de las víctimas”, dijo Trump, al agradecer la labor de la policía.

En ese sentido, la exlegisladora demócrata por Arizona, Gabrielle Giffords, señaló en Twitter que, en lo que va de este año, ya se han documentado 307 tiroteos masivos, y cada día, 90 personas mueren por culpa de la violencia de las armas.

Giffords, quien sobrevivió un atentado en enero de 2011 afuera de un supermercado, afirmó que, ante esa situación, “no deberíamos vivir en un país en el que nuestro presidente y nuestros legisladores se niegan a tomar una acción para responder a esta crisis excepcionalmente estadounidense que está causando tanto horror y congoja”.

Giffords recordó que, en los comicios de mitad de término, los votantes enviaron un mensaje cristalino de que “se acabaron los días en que la NRA (Asociación Nacional del Rifle) bloquean acción para fortalecer las leyes de las armas”.

El Congreso debe aprobar una ley que evite que las armas caigan en manos equivocadas y salve vidas, dijo.

La NRA, que defiende a rajatabla la tenencia de las armas, un derecho consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución, no se ha pronunciado sobre el tiroteo y mantuvo un bajo perfil en los comicios legislativos.

Aunque la NRA registró algunas victorias en el Senado, varios de los candidatos respaldados por el grupo pro-armas perdieron la contienda,  incluyendo la legisladora republicana por Virginia, Barbara Comstock.

“Gracias a todos los miembros de la NRA que salieron a votar ayer. Ustedes son la fuerza más poderosa en la política estadounidense, y nunca dejaremos de luchar contra los elitistas anti-armas empeñados en destruir las libertades en nuestra Segunda Enmienda”, dijo la NRA en Twitter.

En Estados Unidos, hay más de 393 millones de armas de fuego en manos civiles –más que la población total del país-,  según un estudio anual “Small Arms Survey, un proyecto del “Graduate Institute of International and Development Studies, con sede en Ginebra (Suiza).

En 2017,  los estadounidenses conformaron el 4% de la población mundial pero tenían en su poder alrededor del 46% de toda la existencia global de 857 millones de armas en  manos civiles.

La cifra no incluye las armas en manos de agencias policiales y de las Fuerzas Armadas.

Según activistas, la accesibilidad de las armas ha dado pie a un incremento en los incidentes de violencia, al grado que ya no existe un solo lugar seguro en Estados Unidos: ha habido tiroteos en aulas, templos, salas de cine, parques, restaurantes, y clubes nocturnos.

La Campaña Brady para Prevenir la Violencia instó hoy a los líderes del Congreso a que tomen medidas para restringir el acceso a las armas.

Los legisladores actuales, “muchos de los cuales están en el bolsillo de la industria de las armas, necesitan escuchar nuestras voces, de una manera clara y contundente, de que sus pensamientos y oraciones no son suficiente”, dijo el grupo en una declaración escrita.

El grupo, que ha entablado demandas tras el tiroteo en Las Vegas (Nevada) en 2017,  pidió la aprobación de un plan de tres puntos que incluya la expansión de la revisión de antecedentes y una prohibición a las armas de asalto, además de leyes estatales para reducir el riesgo de actos de violencia.

El tiroteo en la escuela secundaria “Marjorie Stoneman Douglas”, en Parkland (Florida) en febrero pasado sacó a las calles a multitudes en todo el país para exigir mayores restricciones a las armas, y la reconquista demócrata de la Cámara de Representantes nuevamente ha elevado las expectativas de que el Congreso apruebe una legislación el próximo año.

Sólo que en el Senado, que permanecerá bajo control republicano, hay una firme resistencia a leyes que restrinjan la venta de armas.

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